lunes 5 de marzo de 2012

Tan agradecida que pensarán que quedé


Buscando inspiración en la red para escribir, me encontré con un sitio que se dedica a agradecer los inventos creados por el hombre. He aquí mi lista:

Al inventor del elástico en los pantalones, va todo mi agradecimiento;
Al que inventó las toallitas húmedas, el papel de baño, los pañuelos desechables y los tapones, no tengo palabras;
Me pongo de pie ante el inventor del microondas, la cafetera eléctrica y el refrigerador;
No podía faltar en mi lista el científico visionario inventor de la píldora;
Al inventor de la ropa deportiva: no sabría qué ponerme los fines de semana;
Al creativo que inventó las palomitas de microondas, las papas fritas y la comida congelada le viviré eternamente agradecida;
La lavadora, secadora y lavavajillas no tiene precio;
No sé cómo agradecer al inventor del maquillaje compacto, el labial, el rubor, la máscara para pestañas, las pinzas para las cejas, el depilado permanente, las uñas postizas, las extensiones para el cabello, el bronceado en aerosol y la goma para el pelo… me pongo de pie;
Pido un aplauso efusivo y continuo para el visionario que inventó la pasta de dientes, el hilo dental y los enjuagues bucales… muchas parejas lo agradecen;
No pueden faltar en mi lista de agradecimientos, las tenazas, plancha de iones, tubos eléctricos, el tinte para el pelo y las pócimas antifreeze;
Al que inventó la comida congelada, para llevar con todo, las barras de ensalada, la comida enlatada y las cocinas económicas, mi reconocimiento más sincero;
Al que inventó el Scrabble®, el Marathón® y el Pictionary®… me han dado horas de diversión difíciles de describir con palabras.
Y por supuesto, no podía faltar Don Johannes Gutemberg a quien nunca dejaré de agradecer semejante invento… después, claro, de la pistola para el pelo, que ya se me andaba pasando.

domingo 5 de febrero de 2012

Los consejos de una madre


A todas las madres que conozco les gusta verificar con ojo crítico cómo irán sus vástagos a las fiestas, reuniones familiares o antros a los que son invitadas. Mi madre, de la cual hace mucho que no escribo, suele darme los siguientes consejos que quiero compartir con ustedes por si algún día se les ofrece:

Ella me dice: “Ponte algo sofisticado pero sencillo, con un toque de extremo refinamiento”.
Lo que me quiso decir: “Ni se te ocurra ir apretada y enseñando la pechuga ¿eh?”
Lo que me pongo: Pantalón de mezclilla, choclo cómodo, aretitos de perla y blusa coqueta.

Ella me dice: “Vete formalita, que no se diga que una hija mía va mal vestida”
Lo que me quiso decir: “Ponte un vestido vaporosito, de olancitos, muy femenina”.
Lo que me pongo: Pantalón de mezclilla, choclo cómodo, aretitos de perla y blusa coqueta. Aquí puede que agregue una chalina.

Ella me dice: “¿Qué te vas a poner? Tienes que ir como digna representante de la maestra potosina”
Lo que me quiso decir: “Ponte un traje de dos piezas, media nylon color nude y zapato de medio tacón”.
Lo que me pongo: Pantalón de mezclilla, choclo cómodo, aretitos de perla y blusa coqueta. Aquí aplica saco porque daré una conferencia.

Ella me dice: “¿Te vas a ir así?
Lo que me quiso decir: “¡Ay hija, mis esfuerzos por hacer de ti una linda mujercita han sido en vano!”.
Lo que me pongo: Leggins, bota de tacón, accesorios llamativos y abrigo animal print. Acabo regresando a pantalón de mezclilla, choclo cómodo, aretitos de perla y blusa coqueta.

Ella me dice: “Tengo un saquito monísimo que te combinará a la perfección con tus zapatillas”
Lo que me quiso decir: “Esta criatura no tiene remedio, le voy a dar una ayudadita”.
Lo que me pongo: Pantalón de mezclilla, choclo cómodo, aretitos de perla, y blusa coqueta. El monísimo saquito, lo dejo colgado a la mera hora.

No cabe duda que el sufrimiento de una madre es inconmesurable…

sábado 21 de enero de 2012

Quiero tener nombre de calle


Siempre me ha llamado la atención ese raro pero necesario oficio dedicado a ponerle nombres a las calles. Nuevamente me imagino –como en otras ocasiones – a unos señores de semblante cetrino, hundidos en una oficina oscura, devanándose los sesos y pensando qué nombre ponerle a las calles que cada día aumentan más en la ciudad. Me dediqué a revisar el mapa de la mancha urbana de mi ciudad y me encontré con unas muy ingeniosas, he aquí algunos ejemplos:

La Calle del amor que hace esquina con la Calle del Olvido; Demócrito –que nunca conoció a Fleming– ahora se hermanan en una esquina; Leonardo Da Vinci saluda por las mañanas a Madame Curie; La calle del Colibrí se convierte en la calle Blas Pascal por medio de la magia de la nomenclatura urbana. Los habitantes de la calle Islas Georginas del Sur no saben ni dónde queda su calle y mucho menos las Islas esas. Por medio de los misterios de la electricidad, el Camino al Aguaje se convierte en Ohm; la calle de Pensamiento hace esquina con No me Olvides formando un sugestivo poema involuntario. Hubo un creativo que le puso a las calles los nombres de todas las mujeres de su árbol genealógico acabando con el conocido “Anagaby”; por supuesto, los héroes patrios no pueden faltar: me encontré más de cinco calles llamadas Miguel Hidalgo, Morelos, Allende o Leona Vicario; los fenómenos meteorológicos están a la orden del día: varias zonas de la ciudad tienen nombres de calle como Nube, Agua, Huracán, Llovizna o Vendaval: las calles que se llaman con número o las letras del alfabeto son la locura y la Torre Eiffel hace esquina con Río Frío. Loro, Cacatúa, Perico, Tucán y Mirlo se convierten en Hacienda de la Parada, Del Sauce, De las Palmas y de las Garzas por la divina intersección de la calle Papagayo. Biznaga, Quiote y Kakuba hacen las delicias de Doña Josefa Ortiz de Domínguez en cada esquina.

Pero en donde sí pueden encontrar una gran inspiración es en el estado de México. En Chimalhuacán hay una colonia denominada “Ciudad Alegre”, donde todas las calles fueron denominadas con nombres de vinos y aguardientes: Añejo de Bacardi, Bobadilla 103, Vergel, Don Pedro, Cerveza Noche Buena, Azteca de Oro y Brandy Cheverny, publicidad gratis, a ver si no les cae la SOPA. La calle de Sombra, en la colonia Quinto Sol, Calle de la Amargura –ojala los de Ciudad Alegre los inviten a echarse unos alipuces –. Juan sin Miedo, Indio Triste, Rayando el Sol, Lindo Amanecer y Callejón del Trancazo son otros nombres que me encontré por ahí. No cabe duda que es todo un oficio esto de nombrar calles, ya no sabe una si la imaginación sobra o falta.

viernes 13 de enero de 2012

Rosetta a la mexicana


– ¡Pero qué milanesas que te bisteces, yo pensé que ya te habías morongas…!–
– Simondor, mi buen, no se me alebreste, no andaba muerto, andaba de parranda…–
– ¡Tssss! Te víboras bien cámaras, pues que epazotes con los elotes pues…–
– Nanai, ando rete aplatanado… ¿vamos a jambar algodón, no?–
– Ya estufas mi buen, ¿a los tacostumbras o qué?–
– Yes en inglés… pero nomás traigo para un pato al orange ¿Qué no?
– Ya rugites lion… andiamo… ¿Y que? ¿Por qué tan achicopalado?
– ¡Pss, es que conocí a una ñora de buen lejos y mejor cercas, que me trae de un’ala…–
– ¡Oralessss! ¡Andas con tocho morocho!–
– Pss dos tres, según yo, quesque la traía medio muerta, pero pss a la mera hora, ¡nel! Que dijo mi amá que siempre no…–
– ¡Qué…! ¿A poco no aflojó?–
– Pss al principio como que sí, como que Querétaro con Michoacán, que yo en esa cola si me formo… y pos luego, que me empieza a chorear: que si tú… que si qué vas a pensar de mí… que si a chuchita la bolsearon… ¡Naaah! ¡Bola de viejas jijas, nomás lo ven a uno de buen ver y con los tanques boleados y ya le pusieron flores al altar…!–
–Pss si ya sábanas pa’ qué cobijas wey… ¿Y luego? ¿Qué Pachuca con Toluca?–
– Regálame un tabiro ¿no? Aunque sea prendido…
– Ahí’tá, pero ¿Y luego?
– Pos nada, que me di color de que lo que quería era cantón y carcacha y pus nel, no le llego ni a los tacones…–
– Pos tu, Agustín Lara, ya caerá…–
– Naah, a mi se me hace que ya Valentín bailó con mi’ja!–
– Ni módulo mi buen, a zorrear en otro Laredo…!–.

Para aquellos de mis finos lectores que no entendieron de qué trata el párrafo anterior, pongo a su disposición la traducción simultánea:

– ¡Pero qué milagro que te encuentro, yo pensé que andabas de viaje…!–
– No querido amigo, andaba un poco distraído, tengo una pena en el alma que me ha dificultado buscar a mis amistades…–
– ¡Pues yo te veo bien… cuéntame qué pasó…–
– Ando muy deprimido… ¿se te antoja almorzar algo?–
– ¡Excelente idea!, ¿Vamos al restaurante de siempre?–
– ¡Encantado querido amigo!… aunque sólo será un brunch ¿verdad?
– Así es, vayamos pues…Y me decías, ¿Cuál es la causa de tu depresión?
– Pues sucede que conocí a una señorita, muy linda y amable…
– ¡Qué bien! Ya es hora de que sientes cabeza y fundes una familia como Dios manda…–
– Pues sí, pero tengo mis dudas, pensé que yo también le gustaba, pero al parecer no está segura de sus sentimientos hacia mí…–
– ¿No aceptó tus requerimientos amorosos?
– Al principio, sí. Me di cuenta que yo sí le gustaba y aceptó dos o tres invitaciones, pero cuando la requerí de amores, se negó rotundamente ya que sus principios morales se lo impiden, según me informó. Yo más bien sospecho que se dejó llevar por mi impecable forma de vestir y mis buenos modales…–
– Ya sabes como son las mujeres. ¿Y qué pasó entonces?
– Amigo, regálame un cigarro por favor, estoy muy nervioso…–
– Aquí tienes, permíteme, te doy fuego…–
– Pues me percaté que efectivamente, ella sólo estaba interesada en casarse y llevar una vida de lujo y comodidad, situación que no puedo solventar en estos momentos…–
– No te preocupes, ya recapacitará y volverá a tus brazos…
– Al parecer, no. Sospecho que ya no quiere nada conmigo…
– ¿Qué te digo? Cuando es no, lo mejor es poner tus ojos en otra chica…

Definitivo, me quedo con los del primer párrafo… no me vaya a salir gato por liebre con los del segundo…

lunes 2 de enero de 2012

A ver que día nos vemos… Pretextos evasivos para propósitos de año nuevo


Ahora que inicia el año, como siempre y para no perder la costumbre, nos proponemos hacer cosas que hemos postergado por flojera, falta de tiempo o de plano porque nos encanta procrastinar. Para que no sufran por no poder cumplir con esos propósitos de año nuevo, he decidido publicar una lista con los pretextos más usuales que usa el mexicano para evadir responsabilidades, espero que les sea de utilidad y amortigüen un poco el sentimiento de culpa generado por ahí del mes de marzo de cada año:

1.“A ver qué día nos vemos; nos hablamos; yo te llamo”: este pretexto es maravilloso para no ofender al amigo encontrado en la calle o plaza comercial. La verdad es que ni tú ni él quieren volverse a ver, les da flojera y ni tiempo tienen, así que para no errarle, estas frases son las muletillas con que nos zafamos del asunto;
2.“La última y nos vamos”: esta frase suele ser emitida por los caballeros amantes del culto a Baco; normalmente se la dicen a la esposa, novia o compañera en turno y lo único que crea en la susodicha es la esperanza de que de verdad sea la última. Esto jamás pasará, mi consejo es que lleven entre los bártulos de su bolsa, vasos desechables para transportar esa “última bebida”;
3.“Había un tráfico horrible; me tocó una manifestación; me agarró el alcoholímetro”: este tipo de pretextos son imprescindibles para evadir el propósito de ser más puntual. No aplica si vive en una ciudad de menos de dos millones de habitantes;
4.“Mañana empiezo la dieta”: este pretexto se puede repetir de martes a domingo y aplica como la conocida frase “hoy no fío, mañana sí”, porque normalmente cuando queremos empezar algo, lo queremos hacer en lunes, que es cuando inicia la semana, para hacerlo todo bien y como debe ser. Que no se diga que somos desordenados;
5.“No tengo nada que ponerme”: este pretexto es dirigido a las féminas lectoras que usando la consabida frase, se hacen el propósito –muy sano, por cierto– de cambiar su guardarropa en las baratas de inicio de año. Ya sabemos que es pecado llevar el mismo vestido a dos eventos diferentes.
6.“Tengo un viaje de negocios”: este pretexto es ideal para ciertas “escapadas” que nos hemos propuesto hacer. Tener cuidado de no guardar notas de hoteles, restaurantes u otros sitios de dudosa reputación, a menos que seamos románticos irredentos y nos encante hacer el consabido “diario de viaje”;
7.“Ash, todo mundo lo hace”: este pretexto es comodín para hacer cualquier cosa que se nos venga en gana aunque corremos el riesgo de que nos respondan con el argumento del pozo: “entonces si todo mundo se tira a un pozo…etc”. Para desarmar ese argumento, lo mejor es decir: “si tu te tirarás a un pozo, yo te seguiría”, con eso, hasta pueden sacar otros beneficios adicionales…
8.“Ahorita regreso… no me tardo”: pretexto para salir huyendo de la aburrida reunión, asistir a cita clandestina o de plano irnos a dormir;
9.“Ya te lo regresé ¿no?”: Si uno de sus propósitos es ser más compartido con los demás y prestar libros, películas, ropa o el estéreo para armar la fiesta, mi sugerencia es que también se hagan el propósito de apuntar lo que prestan, con fecha y todo; se sufre al hacerlo pero más se sufre si el fresco que se llevó tu disco te sale con este pretextito…
10.“Mi correo electrónico no sirve; el Face está haciendo cosas raras; me hackearon mi cuenta”: cualquiera de estas opciones sirve de pretexto para borrar comentarios, no contestar, eliminar indeseables, espiar y meternos donde no nos llaman en las redes sociales; pero es definitivo, si uno está en una red social, pues estamos expuestos a todo esto, así que no lo tomen personal. Los verdaderos amigos existen en la vida real.

A mis seguidores les deseo un año lleno de buenas actitudes, mucho sentido del humor, y no tomarse tan en serio la vida… ya saben que estamos en cuenta regresiva. ¡Feliz año!

Foto: http://www.oficina1.com/exposiciones/pasadas/colectiva-2/

miércoles 28 de diciembre de 2011

Maridaje popular


Uno de mis mayores placeres es que una querida amiga me invite a cenar a su casa. Además del placer de su compañía y la amena charla que en esas reuniones se da, ella es experta en cocinar cosas sabrosas, pero con arte. Es buena para hacer pozole, tacos dorados, sopes de chicharrón, menudo, quesadillas con huitlacoche, pollo o champiñones, sincronizadas, sándwiches de jamón de pierna y tortas de lomo con aguacate. Estoy cierta que si algún día decidiera poner una cenaduría le iría de peluchin. Pero lo que más me gusta de ella es que domina el arte de la bebida que acompaña a dichas viandas: el maridaje popular.
No es cosa fácil esta, porque el gusto se rompe en géneros. Ya sabemos que no cualquier bebida puede acompañar carnes, pescados o mariscos –ahora conocidos como “frutos del mar”–. Así, tenemos los siguientes binomios garnacha-bebida que quedan a consideración de ustedes:
El pozole sólo puede ser acompañado por un “Jarrito” de tamarindo, lo mismo que los tacos rojos, bocoles, migadas y pellizcadas; En el caso de chalupas, lo ideal es un “Boing” de mango o guayaba. Esta bebida también es ideal para tacos de res, pastor, gringas o chorizo. Los refrescos de cola son digamos que son el comodín de las garnachas, pues esta bebida combina a la perfección con cualquier vianda callejera, eso sí, frío y con hielo en cantidades adecuadas. Algunos por su parte, prefieren en famoso “Pep”, refresco en vías de extinción y que sólo puede ser encontrado en algunas cenadurías o merenderos del mercado y que lamentablemente, está en vías de extinción. Los refrescos “Lulú” o las “Chaparritas el naranjo, que no tienen comparación”, cumplen con el exigente gusto de las personas que prefieren comer más y no llenarse la panza de gas, además de su tamaño, por lo que es preferido por las féminas amantes de la garnacha. Y bueno, no puede faltar el famoso y nunca bien ponderado “Caballito” de Hierro, que por su sabor un tanto metálico hace buena pareja con quesadillas de sesos, carnitas y chicharrón con salsa. Como antes dije, el maridaje popular es cuestión de gustos. Yo definitivamente, desconfío de las bebidas azules o moradas, o esas que son transparentes pero que saben a orozuz o blueberry. Prefiero una chela oscura, esas de plano, quedan con todo.

viernes 16 de diciembre de 2011

Lo supe de “oídas”


Ya les he platicado de mi estado peatonal. Esto me da pie a trasladarme por mi rumbosa ciudad ya sea en taxi o en el “urbano”. Y nada hay más placentero para mí que escuchar las conversaciones ajenas que se generan durante el trayecto. Imaginen esta conversación:

Señora de cierta edad: – “Yo se lo dije a mi mamá, pero ahora ya ni modo… pos a ver ahora como le hago…”–
Joven a su lado: –“Psss, ya no te atormentes, ni modo que cambies las cosas…”–

No, bueno, ya el sólo inicio de esa conversación me hace parar oreja, hasta me hago como la que me voy a caer para estar más cerquita:

SCE: –“Si, ya sé, pero lo que más me puede es que no se le quita la maldita costumbre de criticarme todo lo que hago, con quien me junto…”–.
JASL: –“¿A estas alturas? Pss ya estás grandecita ¿No?”–.
SCE: – “Es que si estuvo regacha la cosa, se enteró de una manera bien fea la pobre y pss ora si que ni cómo arreglarle…”–.

A estas alturas, muero de la curiosidad, el morbo embarga a mi alma y mi mente calcula rápidamente con fórmulas aprendidas en secundaria sobre distancia y tiempo, cuánto me resta para develar el misterio:

JASL: –“Pss habla con ella, dile que no fue tu intención, que pss eres humana, que todos nos equivocamos y merecemos una segunda oportunidá [sic]…”
SCE:–“ ¿Y la niña? A ver, dime que hago con la criatura… ella no tiene la culpa, ta’ chiquita…”
JASL: –“¡Ay no ma…! ¡Ella ni por enterada! Total, ya le dirás cuando tenga consciencia…”–

Consternada, veo que sólo me quedan dos cuadras para mi parada. ¿Qué hacer? ¿Me bajo? ¿Le sigo? ¿Y si se bajan ellos en la siguiente parada? ¿Y si viven hasta la punta de la cola del diablo y luego no tengo cómo regresarme? Ni modo que los siga, o que le dé mi tarjeta alegando que soy “coaching” en desarrollo humano… No me queda más que el recurso de terminar la historia usando mi imaginación. Luego les cuento en que acabó todo, que me tengo que bajar en la siguiente…