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sábado, 17 de mayo de 2014

Echándome a perder


 Pues yo ya no sé si echarme a perder para ganar o ganar para echarme a perder. Me explico: resulta que ahora con las redes sociales, una se entera de todos los beneficios y maleficios para conservar la salud y tener la garantía de vivir por lo menos 100 años con un cuerpecillo de eterno púber. Por ejemplo, un correo me indica que todas las mañanas antes de levantarme tengo que estirarme como gato durante 3 minutos, tomar un vaso de agua tibia con limón mientras lanzo bendiciones a mi cuerpo hacia los cuatro puntos cardinales. Una vez hecho esto, tengo que meditar durante media hora mandando vibras positivas a todos mis semejantes incluidos mi exesposo, mi vecina chismosa y metiche y a presencias propias y extrañas que pueblan mi hogar pero que están en otra dimensión. Tengo que desayunar un “plato del buen comer” que esté compuesto de frutas, pero no puedo mezclar el plátano con el mango y peor aún, agregarle papaya porque me puede dar un ataque de hiperglucemia; que los cereales no sean transgénicos; hacerme un licuado verde con espinacas, eneldo, perejil, nopal en penca, acelgas, arúgulas, un toque fibra y endulzado con stevia. Las proteínas deben provenir de animales felices y apapachados y el pan debe saber y tener consistencia de paca de alfalfa. Debo bañarme en 5 minutos –que no se trata de tirar el agua–  alternando agua caliente con agua fría para reactivar la circulación mientras doy masaje a mis muslos con un guante de crin usando un jabón de almendras orgánicas para no contaminar el planeta. El pelo es otro boleto: tengo que lavarlo con bicarbonato y vinagre porque los champús me pueden dar cáncer. De hecho, todo da cáncer. Debo tomar el sol en la piel del estómago y los riñones durante 20 minutos y luego correr al árbol más cercano y abrazarlo, todo esto con los pies descalzos para liberarme de todo sufrimiento al tener contacto con la Pachamama. A mi trabajo tengo que llegar (si es que llego a tiempo después de esto) con una sonrisa, y caminar con actitud de triunfadora pero que no se confunda con soberbia porque para ser feliz tengo que ser humilde y tender mi cama. ¡Ah no! Según estudios recientes son más felices las personas que no tienden su cama. Maldición, hoy la tendí. Si tengo problemas, tengo que dejar que el universo se encargue de ellos. Tengo que buscar un rato para estar sola, contarme un chiste y reírme a carcajada batiente durante media hora. El correo indica que no tengo que abusar del sexo (¿Cuál?) pero por otro lado, se ha comprobado científicamente que si se tiene sexo durante media hora se queman 250 calorías. Mejor beso a alguien y quemo 12 porque además, me quita la depresión ya que libero endorfinas; además, ejercito 30 músculos de mi cara así que no tendré arrugas. Tengo que vivir el presente que según se afirma, es lo único que se tiene y perdonar a todos esos maestros de vida que con sus enseñanzas me han ayudado a crecer interiormente (¿?). No debo de hablar con nadie de enfermedades, mucho menos de las mías y evitar a toda costa asistir a funerales y hospitales. No debo ver programas de televisión que me generen ansiedad o sufrimiento (¡Pero si me encantan Criminal Mind y todas las de zombies!). Si por asomo resguardo algo de energía negativa, debo tomar 20 minutos de luz de luna y lavar mi ropa con agua y sal de mar para que todo se libere de energías residuales. Tengo que pintar mi casa de colores claros, quemar incienso regularmente y escuchar música New Age por lo menos una hora diaria (¡Pero, pero y ¿las cumbias?!); No debo de dormir con equipos electrónicos cerca de mí (adiós a mi radio-reloj, mi TV y mi teléfono, a ver cómo me levanto) y que mi cabeza apunte al norte o al este. Además, si vivo por encima de la línea del Ecuador debo de dar giros en sentido de las manecillas del reloj para estar en equilibrio con el campo magnético de mi planeta. Necesito un astrolabio. Mejor contrato un servicio de criogenia. ¿Y si me despierto en 100 años y no sé quién soy? Al carajo, voy a seguir haciendo lo que me dé la gana y no, no me voy a ir a confesar.

domingo, 4 de mayo de 2014

Si lo sabe Dios, que lo sepa el mundo (De una vez)


Antes de que alguna alma timorata, asesino serial, amigo metiche, familiar preocupado o personas en general que ni me quieren y a quienes no les importa maldita la cosa lo que hago, he decidido, en un acto de valentía, confesar mis gustos, ya sean aceptados por la sociedad o provocadores del morbo más perverso entre quienes me siguen en las redes sociales.
Esto lo hago, porque definitivamente, ya no tenemos privacidad a partir de que cualquier aplicación que osemos bajar a nuestros dispositivos obliga al usuario a notificar al público pendiente de dónde estoy, qué como y a qué hora voy al baño. Así que comienzo:
Música: lo mismo escucho una sonata de Chopin, que una guacharaca portola cuyo ritmo sicalíptico me hace fantasear con hombres de músculos marcados y brillo sudoroso en la piel. Lo mismo escucho a Bach, que me acelero con electrónica Psyhco o caigo en depresión con los Tres Ases; lo mismo me sale mi lado anarquista con Silvio Rodríguez que me sumerjo en las profundidades del averno cortándome las venas con Emmanuel y su “Todo se derrumbó dentro de mí”. Lo mismo escucho música disco que me zumbo 5 horas de música cubana. Lo único que no soporto es la “Bandamax” y el reguetón, de ahí en fuera ¡Venga! Ya lo dice Spotify.
Respecto al cine he de confesar que me gustan los musicales de Hollywood, ya saben, desde Fred y Ginger deslizándose por la pista, hasta Mickey y Judy cantando Good Morning. Lloré con Bambi  y Dumbo y soñé (creo que lo sigo haciendo ¡maldición!) con el Principe Azul. Pero también me reventé todas las ochentenas cursis como Me enamoré de un maniquí, La chica de rosa (siempre quise toda la ropa que sacaba Molly Ringwald en esa película), Barquillo de Limón y Porky’s. Mel Gibbson, Rob Lowe y Andrew McCarthy poblaron mis sueños adolescentes. Confieso que vi todas las de Van Damme y que Bruce Lee es su padre. Así que la próxima vez que Netflix les anuncie que estoy viendo una de estas, ni se extrañen.
Confieso que tengo un morbo rayano en la perversidad para ver videos de animales tiernos, gente superada, historias de asesinos, moda exótica y trendy y páginas sobre “cómo ser más (lo que sea)”, contesto test del tipo “Qué significa tu nombre”, “Qué animal eres” o “Qué fuiste en otra vida”.

Y bueno, les aviso que como ya bajé la aplicación de Foursquare, próximamente se enterarán de mi apasionante y excitante vida, nomás les pido que si me ven en la funeraria de moda, no se queden con el pendiente y pregunten que con quién.

viernes, 13 de abril de 2012

De jaculatorias y oraciones

Cuando nos encontramos en trance, apuro o peligro inminente, siempre es bueno tener a mano la oración exacta que nos ayude a pasar la pena de forma inmediata. Pues bien, me he dado a la tarea de hacer una recopilación de pequeñas oraciones o frases cuya efectividad está comprobada científicamente por los millones de personas que han obtenido el favor pedido con fervor. He aquí algunas de ellas: “Santa Rita, Santa Rita, lo que se da, no se quita”. Para los herejes también funciona: “el que da y quita, con el diablo se desquita”. “San José que no mal vuelva lo que ya se fue”. Aplicable en maridos, malas rachas financieras o reveses del destino En caso de verse en trance de amenaza por animal: “San Antonio bendito, amarra este animalito con tu cordón bendito”. No sabría decirles si aplica para arañas patonas, roedores o víboras, pero para perros, no.* También existe la versión de San Jorge: “San Jorge Bendito/ amarra tu animalito/ con tu cordón bendito/ y que no me pique a mí/ ni a otro pobrecito”. En esta versión no hay duda. “Santa Elena, que cada día me ponga más buena”. Optimista oración que debe rezarse con mucha devoción y que junto con los aparatos para hacer ejercicio o la media hora de caminata diaria, funciona acompañándola de una dieta balanceada. Para amarrar a la pareja: “Santa Martha, Santa Martha, no lo dejes en silla sentar, no en cama acostar hasta que a los pies míos venga a parar”. Para las cosas perdidas: Se hace un nudo con cualquier cuerda, listón o hilo que se tenga a mano y se dice: “San Donato si no encuentro lo que se me perdió no te desato…” Si se equivocaron con San Antonio, entonces pongo a su disposición esta jaculatoria que salió en la película “Los Tres Huastecos”: la cual las ayudará a sobrellevar la errada elección: “San Timoteo, que no sea feo” “San Ruperto, que no sea tuerto” “San Ramón, que no sea panzón” “San Ludovico, que sea muy rico” “San Pascual, que no sea animal” “San Preciado, que no sea divorciado” “¡Ángeles y serafines, que se cambie calcetines!” “Santa Elisa, y también camisa…” “San Alejo, que no sea p… muy viejo” “San Dionisio, que me dé buen servicio” Según la película, se reza durante ocho días, hincada arriba de un hormiguero, con los brazos en cruz; cuando se termina el plazo, se hacen tres reverencias y se manda un beso rumbo a la casa del susodicho. Y una más subidita de tono: “San Antonio, encuéntrame novio; San Eleazar, que me lleve a pasear; San Gabriel, que me sea fiel; San Hilario, que me dé todo el salario; Santa Eduviges, que esté bueno por donde te fijes; San Baltazar, que sepa besar; Santa Carlota, que la tenga bien grandota; San Matías, que me lo haga todos los días; San Ignacio, pero rico y despacio; San Crispín, que no sea un ´rapidín´; San Erasmo, que me lleve al orgasmo”. Y como sugerencia efectivísima, traer siempre un “Detente…”, que nos detenga, nos tenga y entretenga. *Nota aclaratoria: tiene que ser a San Antonio Abad, que es el patrono de los animales, porque si se encomiendan a San Antonio de Padua, que es el efectivo para conseguir marido, corren el riesgo de casarse con un animal.

lunes, 5 de marzo de 2012

Tan agradecida que pensarán que quedé


Buscando inspiración en la red para escribir, me encontré con un sitio que se dedica a agradecer los inventos creados por el hombre. He aquí mi lista:

Al inventor del elástico en los pantalones, va todo mi agradecimiento;
Al que inventó las toallitas húmedas, el papel de baño, los pañuelos desechables y los tapones, no tengo palabras;
Me pongo de pie ante el inventor del microondas, la cafetera eléctrica y el refrigerador;
No podía faltar en mi lista el científico visionario inventor de la píldora;
Al inventor de la ropa deportiva: no sabría qué ponerme los fines de semana;
Al creativo que inventó las palomitas de microondas, las papas fritas y la comida congelada le viviré eternamente agradecida;
La lavadora, secadora y lavavajillas no tiene precio;
No sé cómo agradecer al inventor del maquillaje compacto, el labial, el rubor, la máscara para pestañas, las pinzas para las cejas, el depilado permanente, las uñas postizas, las extensiones para el cabello, el bronceado en aerosol y la goma para el pelo… me pongo de pie;
Pido un aplauso efusivo y continuo para el visionario que inventó la pasta de dientes, el hilo dental y los enjuagues bucales… muchas parejas lo agradecen;
No pueden faltar en mi lista de agradecimientos, las tenazas, plancha de iones, tubos eléctricos, el tinte para el pelo y las pócimas antifreeze;
Al que inventó la comida congelada, para llevar con todo, las barras de ensalada, la comida enlatada y las cocinas económicas, mi reconocimiento más sincero;
Al que inventó el Scrabble®, el Marathón® y el Pictionary®… me han dado horas de diversión difíciles de describir con palabras.
Y por supuesto, no podía faltar Don Johannes Gutemberg a quien nunca dejaré de agradecer semejante invento… después, claro, de la pistola para el pelo, que ya se me andaba pasando.

domingo, 5 de febrero de 2012

Los consejos de una madre


A todas las madres que conozco les gusta verificar con ojo crítico cómo irán sus vástagos a las fiestas, reuniones familiares o antros a los que son invitadas. Mi madre, de la cual hace mucho que no escribo, suele darme los siguientes consejos que quiero compartir con ustedes por si algún día se les ofrece:

Ella me dice: “Ponte algo sofisticado pero sencillo, con un toque de extremo refinamiento”.
Lo que me quiso decir: “Ni se te ocurra ir apretada y enseñando la pechuga ¿eh?”
Lo que me pongo: Pantalón de mezclilla, choclo cómodo, aretitos de perla y blusa coqueta.

Ella me dice: “Vete formalita, que no se diga que una hija mía va mal vestida”
Lo que me quiso decir: “Ponte un vestido vaporosito, de olancitos, muy femenina”.
Lo que me pongo: Pantalón de mezclilla, choclo cómodo, aretitos de perla y blusa coqueta. Aquí puede que agregue una chalina.

Ella me dice: “¿Qué te vas a poner? Tienes que ir como digna representante de la maestra potosina”
Lo que me quiso decir: “Ponte un traje de dos piezas, media nylon color nude y zapato de medio tacón”.
Lo que me pongo: Pantalón de mezclilla, choclo cómodo, aretitos de perla y blusa coqueta. Aquí aplica saco porque daré una conferencia.

Ella me dice: “¿Te vas a ir así?
Lo que me quiso decir: “¡Ay hija, mis esfuerzos por hacer de ti una linda mujercita han sido en vano!”.
Lo que me pongo: Leggins, bota de tacón, accesorios llamativos y abrigo animal print. Acabo regresando a pantalón de mezclilla, choclo cómodo, aretitos de perla y blusa coqueta.

Ella me dice: “Tengo un saquito monísimo que te combinará a la perfección con tus zapatillas”
Lo que me quiso decir: “Esta criatura no tiene remedio, le voy a dar una ayudadita”.
Lo que me pongo: Pantalón de mezclilla, choclo cómodo, aretitos de perla, y blusa coqueta. El monísimo saquito, lo dejo colgado a la mera hora.

No cabe duda que el sufrimiento de una madre es inconmesurable…

viernes, 13 de enero de 2012

Rosetta a la mexicana


– ¡Pero qué milanesas que te bisteces, yo pensé que ya te habías morongas…!–
– Simondor, mi buen, no se me alebreste, no andaba muerto, andaba de parranda…–
– ¡Tssss! Te víboras bien cámaras, pues que epazotes con los elotes pues…–
– Nanai, ando rete aplatanado… ¿vamos a jambar algodón, no?–
– Ya estufas mi buen, ¿a los tacostumbras o qué?–
– Yes en inglés… pero nomás traigo para un pato al orange ¿Qué no?
– Ya rugites lion… andiamo… ¿Y que? ¿Por qué tan achicopalado?
– ¡Pss, es que conocí a una ñora de buen lejos y mejor cercas, que me trae de un’ala…–
– ¡Oralessss! ¡Andas con tocho morocho!–
– Pss dos tres, según yo, quesque la traía medio muerta, pero pss a la mera hora, ¡nel! Que dijo mi amá que siempre no…–
– ¡Qué…! ¿A poco no aflojó?–
– Pss al principio como que sí, como que Querétaro con Michoacán, que yo en esa cola si me formo… y pos luego, que me empieza a chorear: que si tú… que si qué vas a pensar de mí… que si a chuchita la bolsearon… ¡Naaah! ¡Bola de viejas jijas, nomás lo ven a uno de buen ver y con los tanques boleados y ya le pusieron flores al altar…!–
–Pss si ya sábanas pa’ qué cobijas wey… ¿Y luego? ¿Qué Pachuca con Toluca?–
– Regálame un tabiro ¿no? Aunque sea prendido…
– Ahí’tá, pero ¿Y luego?
– Pos nada, que me di color de que lo que quería era cantón y carcacha y pus nel, no le llego ni a los tacones…–
– Pos tu, Agustín Lara, ya caerá…–
– Naah, a mi se me hace que ya Valentín bailó con mi’ja!–
– Ni módulo mi buen, a zorrear en otro Laredo…!–.

Para aquellos de mis finos lectores que no entendieron de qué trata el párrafo anterior, pongo a su disposición la traducción simultánea:

– ¡Pero qué milagro que te encuentro, yo pensé que andabas de viaje…!–
– No querido amigo, andaba un poco distraído, tengo una pena en el alma que me ha dificultado buscar a mis amistades…–
– ¡Pues yo te veo bien… cuéntame qué pasó…–
– Ando muy deprimido… ¿se te antoja almorzar algo?–
– ¡Excelente idea!, ¿Vamos al restaurante de siempre?–
– ¡Encantado querido amigo!… aunque sólo será un brunch ¿verdad?
– Así es, vayamos pues…Y me decías, ¿Cuál es la causa de tu depresión?
– Pues sucede que conocí a una señorita, muy linda y amable…
– ¡Qué bien! Ya es hora de que sientes cabeza y fundes una familia como Dios manda…–
– Pues sí, pero tengo mis dudas, pensé que yo también le gustaba, pero al parecer no está segura de sus sentimientos hacia mí…–
– ¿No aceptó tus requerimientos amorosos?
– Al principio, sí. Me di cuenta que yo sí le gustaba y aceptó dos o tres invitaciones, pero cuando la requerí de amores, se negó rotundamente ya que sus principios morales se lo impiden, según me informó. Yo más bien sospecho que se dejó llevar por mi impecable forma de vestir y mis buenos modales…–
– Ya sabes como son las mujeres. ¿Y qué pasó entonces?
– Amigo, regálame un cigarro por favor, estoy muy nervioso…–
– Aquí tienes, permíteme, te doy fuego…–
– Pues me percaté que efectivamente, ella sólo estaba interesada en casarse y llevar una vida de lujo y comodidad, situación que no puedo solventar en estos momentos…–
– No te preocupes, ya recapacitará y volverá a tus brazos…
– Al parecer, no. Sospecho que ya no quiere nada conmigo…
– ¿Qué te digo? Cuando es no, lo mejor es poner tus ojos en otra chica…

Definitivo, me quedo con los del primer párrafo… no me vaya a salir gato por liebre con los del segundo…

lunes, 2 de enero de 2012

A ver que día nos vemos… Pretextos evasivos para propósitos de año nuevo


Ahora que inicia el año, como siempre y para no perder la costumbre, nos proponemos hacer cosas que hemos postergado por flojera, falta de tiempo o de plano porque nos encanta procrastinar. Para que no sufran por no poder cumplir con esos propósitos de año nuevo, he decidido publicar una lista con los pretextos más usuales que usa el mexicano para evadir responsabilidades, espero que les sea de utilidad y amortigüen un poco el sentimiento de culpa generado por ahí del mes de marzo de cada año:

1.“A ver qué día nos vemos; nos hablamos; yo te llamo”: este pretexto es maravilloso para no ofender al amigo encontrado en la calle o plaza comercial. La verdad es que ni tú ni él quieren volverse a ver, les da flojera y ni tiempo tienen, así que para no errarle, estas frases son las muletillas con que nos zafamos del asunto;
2.“La última y nos vamos”: esta frase suele ser emitida por los caballeros amantes del culto a Baco; normalmente se la dicen a la esposa, novia o compañera en turno y lo único que crea en la susodicha es la esperanza de que de verdad sea la última. Esto jamás pasará, mi consejo es que lleven entre los bártulos de su bolsa, vasos desechables para transportar esa “última bebida”;
3.“Había un tráfico horrible; me tocó una manifestación; me agarró el alcoholímetro”: este tipo de pretextos son imprescindibles para evadir el propósito de ser más puntual. No aplica si vive en una ciudad de menos de dos millones de habitantes;
4.“Mañana empiezo la dieta”: este pretexto se puede repetir de martes a domingo y aplica como la conocida frase “hoy no fío, mañana sí”, porque normalmente cuando queremos empezar algo, lo queremos hacer en lunes, que es cuando inicia la semana, para hacerlo todo bien y como debe ser. Que no se diga que somos desordenados;
5.“No tengo nada que ponerme”: este pretexto es dirigido a las féminas lectoras que usando la consabida frase, se hacen el propósito –muy sano, por cierto– de cambiar su guardarropa en las baratas de inicio de año. Ya sabemos que es pecado llevar el mismo vestido a dos eventos diferentes.
6.“Tengo un viaje de negocios”: este pretexto es ideal para ciertas “escapadas” que nos hemos propuesto hacer. Tener cuidado de no guardar notas de hoteles, restaurantes u otros sitios de dudosa reputación, a menos que seamos románticos irredentos y nos encante hacer el consabido “diario de viaje”;
7.“Ash, todo mundo lo hace”: este pretexto es comodín para hacer cualquier cosa que se nos venga en gana aunque corremos el riesgo de que nos respondan con el argumento del pozo: “entonces si todo mundo se tira a un pozo…etc”. Para desarmar ese argumento, lo mejor es decir: “si tu te tirarás a un pozo, yo te seguiría”, con eso, hasta pueden sacar otros beneficios adicionales…
8.“Ahorita regreso… no me tardo”: pretexto para salir huyendo de la aburrida reunión, asistir a cita clandestina o de plano irnos a dormir;
9.“Ya te lo regresé ¿no?”: Si uno de sus propósitos es ser más compartido con los demás y prestar libros, películas, ropa o el estéreo para armar la fiesta, mi sugerencia es que también se hagan el propósito de apuntar lo que prestan, con fecha y todo; se sufre al hacerlo pero más se sufre si el fresco que se llevó tu disco te sale con este pretextito…
10.“Mi correo electrónico no sirve; el Face está haciendo cosas raras; me hackearon mi cuenta”: cualquiera de estas opciones sirve de pretexto para borrar comentarios, no contestar, eliminar indeseables, espiar y meternos donde no nos llaman en las redes sociales; pero es definitivo, si uno está en una red social, pues estamos expuestos a todo esto, así que no lo tomen personal. Los verdaderos amigos existen en la vida real.

A mis seguidores les deseo un año lleno de buenas actitudes, mucho sentido del humor, y no tomarse tan en serio la vida… ya saben que estamos en cuenta regresiva. ¡Feliz año!

Foto: http://www.oficina1.com/exposiciones/pasadas/colectiva-2/

domingo, 4 de diciembre de 2011

Pues aquí nomás….

Cuando uno es jovenzuelo no se preocupa por el futuro a largo plazo. Vemos el fin de nuestros días muy alejado de nuestra realidad. Pero el tiempo pasa más rápido de lo que pensamos y cuando menos lo esperamos, tenemos tras nosotros miles de vivencias, experiencias de aprendizaje y otras tantas de las que no quisimos aprender. Considero que en una mediana edad es importante pensar en un plan de vida para cuando nos llegue el tiempo de descanso, de recapitular lo vivido, de compartir con los demás esa experiencia y sabiduría que la vida nos concedió. En un pequeño parque de mi ciudad, se reúnen a diario varias personas, algunas jubiladas, otras, solas porque la vida los llevó a esa situación. A este grupo yo lo nombro “El club de la banca de Tequis”. Todos los días, siete días a la semana, acuden unos presurosos y otros no tanto, a la esperada cita en la banca de Tequis. Ya los visitantes asiduos al parque respetan el lugar de los provectos personajes que acuden a su banca a componer el mundo. Las pláticas que se suscitan en esa banca son muchas y recurrentes: “todo tiempo pasado fue mejor”; “cuando yo era niño…”; “Ahora los muchachos se comportan…”; “¡Mira nomás esa pareja…!”; “¿te acuerdas de Perenganito, el que se casó con Menganita…?” y un sinnúmero de frases hechas, hechas para personas que viven de sus recuerdos, que no saben vivir el momento, que están muertos en vida, que ya nada los ilusiona ni los motiva. Sienten que han cumplido: como padres o madres, buenos proveedores del hogar, sufrieron pérdidas, tuvieron prosperidad o por el contrario, la vida les quitó lo que por derecho pensaron que les pertenecía; hicieron daño y se los hicieron pero también dieron lo mejor de sí en el trabajo y vieron sus esfuerzos recompensados con un reloj con el logo de la empresa impreso en la carátula o una pluma fuente que ya no tiene repuesto… Es importante tener amigos, socializar, no quedarse en la casa “nomás alimentando el juicio”, deprimidos porque ya nadie les hace caso, porque los hijos se encuentran en plenitud profesional y cuidando de sus familias. Pero una banca en un parque no lo es todo en la vida. A cualquier edad es importante tener un proyecto de vida, de acuerdo a nuestras capacidades, a nuestro estado de salud. Si todavía se puede ser independiente, si todavía se tiene capacidad motora; si nuestros achaques se pueden controlar con medicamento considero que es realmente triste abandonarse a ver pasar la vida sentado en una banca de un parque. Según estudios realizados, si una persona de la tercera edad logra estructurar un plan de vida que incluya actividades culturales, sociales, de aprendizaje o ejercitación física, logra atrasar su reloj biológico de 10 a 15 años. Lo maravilloso de tener un plan de vida a esa edad es que ahora se hace por voluntad propia, para alimentar “mí espíritu” y no el de los demás. Es la época de disfrutar lo sembrado, de compartir la sabiduría y el conocimiento acumulado a lo largo de los años; es tiempo de hacer agradable la vida a los demás… Esta nota se la dedico a mi padre, que pasa sus días en una banca… con mucho amor te digo: tienes mucho por dar, mucho por enseñar, pero también, todavía tienes mucho por aprender. Te amo padre.

domingo, 20 de noviembre de 2011

El amor cortés… de cajón

Si están pensando que me voy a arrancar escribiendo sobre juglares, damas abandonadas con cinturones de castidad atados a sus partes pudendas y trovadores sedentarios, autores de gestas de caballeros inexistentes que luchan contra fieros dragones… están muy equivocados. En esta ocasión y para no variar, me he visto en la necesidad de recurrir a la inspiradora compañía de mis amigas comunales para tratar un tema harto delicado al que denominamos el “amor cortés” y su variante, el “de cajón”. Se le llama “amor cortés” en esta época posmoderna, al acto de ser comedida, consecuente, amable, fiel, y devota amante con tu pareja por convicción, sin que exista cohesión ni amenaza alguna por parte de la otra mitad del equipo. O sea, una variante de la epístola de Melchor Ocampo, pero por propia voluntad, sin ley de por medio –eso ya ni se usa–. Y nótese que lo puse en femenino. Porque el amor cortés de ninguna manera aplica a la parte masculina, eso es impensable, ellos son la parte fuerte, viril, proveedores oficiales del hogar, sostén indiscutible de la damisela encantadora y sus débiles vástagos producto de su amor inquebrantable. Las acciones definidas como “De cajón” en el amor, son las que la mujer, dada su innata intuición femenina debe saber y conocer al dedillo con todas las variantes posibles que pasen por la cabeza del proveedor oficial para que éste –en la medida de lo posible- no se vea incomodado, se sienta resentido, rechazado o fuera de lugar en ese santo lugar denominado hogar. Así que haciendo acopio de toda la experiencia propia y extraña, comparto con todas las féminas conocidas y desconocidas de este blog a más de alguno que otro caballero, algunas de las acciones a llevar a cabo para que se sepa cuáles son las correspondientes al amor cortés y cuáles a las de cajón y así poder llevar la fiesta en paz y armonía. A saber:

Amor Cortés: darle masaje en los pies cuando llega cansado del trabajo; tener la cena lista, el baño calientito, la TV sintonizada en el canal de deportes preferido o en el E! en donde encontrarán a las mejores chicas de pasarela del mundo; refrigerador con el 70% lleno de cerveza fría y botanita fina; por ningún motivo llevarlo a comprar el mandado de la semana, eso te toca a ti. A él invítalo a tiendas de tecnología, ropa de marca o deportiva o juguetes como X-box o de música y videos; mándale un memo informándole sobre la siguiente junta de padres de familia, no le avises media hora antes, eso necesita tiempo de asimilación al igual que ir a visitar a un familiar enfermo o ir a dar un pésame. Mientras no se quede sin calcetines ni calzones, no hay problema, las camisas como quiera las puedes planchar en el momento…

De cajón: recoger chones y ropa sucia, toalla húmeda sobre el piso o en la cama recién tendida; cambiar el rollo de papel de baño con regularidad y tener un artefacto almacenador de tales artículos para que no se quede sin ellos “a medio camino”; mantener su celular siempre con crédito, tú deposítale, él no está para pensar en “esas cosas”, lo mismo con el pago de luz, teléfono, cable, Internet, renta y comida para la mascota. Si lo cachas tomando jugo directamente de la botella o pellizcando el jamón o queso, sé comprensiva, tiene hambre y además, como dice una amiga “ya le perdiste el asco, ya que…”.

¿Ya captaron la idea? Cualquier comportamiento contrario al indicado líneas arriba puede ser considerado como “inhumano”, así que ya se lo haigan…

sábado, 12 de noviembre de 2011

¡Nueva imagen!

Hace mucho que quería cambiar la imagen de mi blog. Y bueno, siempre es una excelente idea recurrir a los profesionales para esto. La hermosa cabecera de mi blog fue realizada por el
magnífico ilustrador y diseñador gráfico Daniel Ramírez Moore. ¡Me encantó! y quiero reconocer su excelente trabajo, ya que captó la idea de "Medusa retro" que deseaba darle. Muchas gracias Daniel, por tu trabajo, por tu arte, por tu amistad. Rima.