jueves, 31 de diciembre de 2009

Propuesta para propósitos de año nuevo

Invariablemente, cuando un año está por comenzar, hacemos nuestros propósitos de año nuevo. De más está decir que son los siguientes: dejar de fumar, comer más sano o de plano, no comer, hacerle caso a mi esposo(a), poner más atención en lo que hacen los hijos o en su defecto, inscribirlos a la clase de violín que tanto hemos anhelado para nosotros... y así por el estilo. Pues basta de falsedades, ahora les propongo algunas cosillas que se me ocurrieron y que tal vez pudieran ser más factibles de realizarse que lo anteriormente expuesto líneas arriba:

1. No hacer nada;
2. Ir al cine solo (a);
3. Comprar una nieve de tres bolitas;
4. Comer más chocolates;
5. Abrir las puertas de par en par;
6. Aprovechar las oportunidades;
7. Dejar a los hijos en paz;
8. Dedicar una semana a un pecado capital diferente;
9. Descubrir nuevos pecados capitales;
10. Aprender a decir que no...
11. ...Pero dar el sí más seguido
12. Por puro placer: comprar esos zapatos,
13. ...ese collar;
14. ...ese libro;
15. Bailar un danzón aunque no sepas;
16. Reír mucho, causa buen efecto;
17. Traer una libretita para apuntar esas cosas que me gustan;
18. Comprar un buen bolígrafo;
19. Preparar un momento de autoapapacho;
20. Leer más y hablar menos;
21. Buscar un minuto de silencio al día;
22. Reportarse enfermo en el trabajo;
23. Ver “esa” película;
24. Menos red y más conversaciones cara a cara;
25. Soñar despierto;
26. Por fin, atreverse;
27. Poner la mente en blanco:
28. Comprar jazmines para el alma...
29. Y flores para tu casa;
30. No tener propósitos... dejar que la vida fluya.

http://http://www.youtube.com/watch?v=0CVB8YSOLK4&feature=related

martes, 29 de diciembre de 2009

Conversando en la cola

Ahora que estamos de vacaciones navideñas es muy común que para todo tengamos que hacer filas o “colas”, como normalmente dicen algunos. Hace poco, me tocó estar en una de las más terribles, tediosas y largas: la de un cine en película de estreno. Estarán de acuerdo conmigo, que en una fila uno no puede platicar de todo así nomás, sin pensar. Por ejemplo, no podemos platicar intimidades de nuestra relación de pareja o criticar a la amiga, porque corremos el riesgo de que el de atrás la conozca, así que nos ponemos a decir tonterías... Los temas más socorridos en una fila, son muy similares a los que se tocan cuando nos quedamos varados en un elevador o el taxista en turno nos saca plática: “-¡Qué frío ha hecho, verdad tú!”... ¡Sí, de pastorela! –contesta el otro. Como decía mi abue, los temas fluctúan entre “Que frío, qué calor, pobres de los ahorcados*”. Pero esta vez, los temas rebasaron la imaginación más pervertida que imaginarse pueda. La plática –no sé por qué extraña razón- deriva en lo apretado que va uno en los camiones de transporte público. Mi acompañante hace un comentario de una vez en que iba en un vagón del metro inmaculadamente vestido y le viene una náusea incontenible que lo hace “poner puesto” dentro de la unidad móvil, bañando a los usuarios con la fétida mezcla del procesado desayuno. Ni tardo ni perezoso, el muchacho de adelante emite una risilla e inmediatamente voltea a ver quién es el protagonista de tan asquerosa anécdota. Y platica la suya, y el otro le contesta con una más intensa... y hagan de cuenta que estamos en un mano a mano al más puro estilo de Pedro Infante y Jorge Negrete. Ya para esto, los cinco de adelante y los cinco de atrás están interesadísimos en el anecdotario compuesto por fluidos corporales a cual más de asquerosos. Comienzo a pensar en un paisaje bonito para no “poner puesto” yo también... me sonrío con la señora de adelante que nos echa una mirada digna de “Terminator”... Observo con beneplácito cómo surge una amistad sincera en la cola del cine... Volteo hacia mi compañero y le espeto en la cara: “¿Te platiqué de que de niña, mi papá me pegaba?”. Silencio. Caras sorprendidas. “Y eso ¿qué?” –me dice el otro- “¡Ayy! –le contesto- pues es que no se me ocurrió otra cosa para cortar la edificante platiquita que se aventaron tú y el amigo ese...” No hay nada como usar la experiencia cinematográfica para cortar de tajo con situaciones bochornosas... Les propongo temas políticamente correctos para las colas en cines, bancos o ferias:

· El tráfico y lo difícil que fue encontrar estacionamiento,
· Soltar toda la agenda del día siguiente;
· La última dieta que nos recomendó la tía Trini;
· La esterilización de nuestro perro o gato;
· Pasarse una receta buenísima de pollo al cazo

Con eso tienen para entretenerse sin caer en temas excéntricos y bochornosos.



*Dicho jalisciense de la época cristera que hace alusión a los cristeros colgados en los postes telegráficos a lo largo de la vía del tren

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Algunas tradiciones navideñas que cambiaría....

Al fin de vacaciones y asistiendo a algunas festividades navideñas, he observado algunas aberraciones características de las tradiciones navideñas y que no puedo evitar mencionar a manera de advertencia y que si fuera posible, las evitaría:

Las “preposadas”: eso no existe, todo buen cristiano que se precie sabe que las posadas comienzan el 16 de diciembre y que éstas duran 9 días culminando el día de Nochebuena, que es cuando los cansados peregrinos llegan para instalarse en su portal. Eso de las preposadas es como el dichoso “precopeo” que nomás sirve para entonarse de manera gratuita...

Pedir posada: esta bella tradición -con la cual estoy totalmente de acuerdo- tiene sus asegunes... el peor y más riesgoso es andar danzando con una velita minúscula entre el índice y el pulgar, una luz de bengala en la mano izquierda y la letra del canto tradicional –que a estas alturas ya todo mundo se debería saber, pero que pasa como el Himno Nacional, que todo mundo se sabe el primer verso y el estribillo y ya- anclado en el dedo anular y el meñique de la mano derecha... normalmente uno se quema los dedos, le quemas el pelo al de adelante y te queman los de atrás.... los cantantes, se entiende;

Los intercambios de regalos: se supone que esta práctica tradición nace de la iniciativa de algún codo de la oficina que decidió que no podía ser dadivoso con todo mundo, así que para quedar bien y poco gastado, organiza los papelitos y los reparte entre todos, quiérase o no entrarle al evento institucional. Durante diez días tiene una que dejar “regalitos misteriosos” en el escritorio del “amigo secreto”, los cuales consisten en unas papas fritas, un chocolate cremoso de coco o una paleta con centro de chicle y emotivos mensajitos tales como: “felicidades”, “Te quiero mil”; “XoXoXo” (que según entiendo, son besos y abrazos). Posterior a esto, se organiza reunión en casa de algún entusiasta. La cuota se fija entre los cien y doscientos pesos, pero nunca falta el que compra el presente amistoso en “Tocho de a Cinco” y lleva de regalo un espejito-peine-labial o un porta celular de peluche o un juego de damas y palillos chinos, los cuales son bienvenidos por el receptor para jugar al vudú con el obsequiante –en sus más dulces sueños-;

El beso al Niño Dios: Se acuesta al Niño en un lecho de colaciones –de esas de rajita de naranja en el centro y que saben a puro azúcar rancio- y luego de emotiva sesión de oraciones y canciones de cuna, se rola a la criatura para que todos presenten sus respetos mediante un “besito”, lo cual le da a uno el derecho de tomar de la charola un puño de colaciones. De más está decir que al último de la fila le llega el Niño todo besuquiado y la merma de la colación. Yo siempre me fijo en dónde lo besan... no vaya a ser que me dé la influenza...

La piñata de cartón: Sí, lo sé, las piñatas con alma de jarro son muy caras, pero no hay nada como romper el cántaro y lanzarse sobre el lecho de tepalcates y dulces... que sienta el cuerpo lo que recibe, que finalmente el rollo debe ser catártico y que invite al desfogue....

Las canciones tradicionales: En mis no muy lejanos años de tierna infancia, al romper la piñata se cantaba la clásica canción de “Dale, dale, dale, no pierdas el tino, porque si lo pierdes, pierdes el camino...” y se completaba con el “Ándale Juana no te dilates con la canasta de los cacahuates”. Ahora se canta una versión que habla de un “Conejo Blas” que seguro tiene una cara horrible porque amenazan con tener la cara de él...

Por lo pronto, les deseo felices fiestas y un año de lo mejor....