
miércoles, 25 de marzo de 2009
Princess on board

sábado, 21 de marzo de 2009
Baúl de sueños y evocaciones

Un chicle masticado –Motita, porque era rosa-.
El pañuelo de tela manchado con loción
Un pañuelo desechable, con quién sabe qué sustancias vitrificadas
Los mapas arriba mencionados
Una cajetilla de cigarros convertido en auto fórmula 1
Como doscientas flores secas –No es por presumir, pero...
Un escudo de conocido colegio de varones
Un anillo con la estrella de David grabada
Una foto de un bebé que después no sabía ni quién era
Un palito de paleta de hielo marcado con una fecha incierta
Servilletas con frases, planos e indicaciones
La bachicha de un cigarro (sabe de quién sería)
Una cinta de tenis Converse, rota
Un llavero con un alacrán encapsulado (¡¡¡!!!)
Dos esferitas navideñas
Como doscientas tarjetas cumpleañeras (eso si se siente rete bonito)
Un paliacate medio nejo
Bueno, pues el fin de todas estas fruslerías tan útiles al alma afligida y tan inútiles de guardar vieron el fin de sus días uno de tantos, en que fui a un retiro espiritual (sí, lo confieso, yo iba a retiros espirituales). En ese lugar nos pidieron que lleváramos cosas que tuvieran un gran significado para nosotros y ahí voy, cargando mi baúl de sueños y evocaciones, de lo más ingenua. Al pasar la tarde, el padrecito nos dice: “Bueno niñas, ahora vamos a hacer un ejercicio de desprendimiento de las cosas materiales. Haremos una fogata y quemaremos todo en ella”. Nos miramos las unas a las otras: unas abrazaron la almohadita que las acompaño desde bebés; otras corrieron con el mono de peluche a la esquina del patio y se engarruñaron; hubo gritos y lamentos y tremendos lagrimones. Se armó la pira inquisitorial y estoicamente fuimos pasando de una en una para hacer el famoso “ejercicio”. De a tiro sentí que mi parte judía salía flote... ¡Qué cosa! Nomás veía como se arriscaba el alacrán, y volaban las flores convertidas en cenizas... Para lo único que sirvió el ejercicio de desapego fue para agarrarle chinguiña al padrecito y alejarme de la santa madre iglesia de volada. Lo bueno fue que no tardé en recuperar lo perdido, ya saben cómo se las gastan las medusas...
sábado, 14 de marzo de 2009
De domingos alegres y rumberas frustradas

miércoles, 11 de marzo de 2009
¡Oye Salomé...!

Cómo me dan pena las abandonadas,
que amaron creyendo ser también amadas.
Y van por la vida llorando un cariño,
recordando a un hombre y arrastrando un niño.
Ramón, el vástago resultante de esos amores prohibidos, creció y decidió volver a México para conocer sus orígenes. Organizó el viaje en el cual Salomé se negó rotundamente a participar y emprendió el viaje hacia la tierra del agua miel para visitar a los parientes. Se le esperaba con ansias y con curiosa morbosidad: hijo-pecado-de-tía-innombrable-viene-de- os-united-con cargamento-interesante. Llegó en tamaño carrote Ford Coupé negro modelo 54, con un cargamento de ropa gringa que hizo las delicias de chicos y grandes. Él compró de todas las tallas y colores y fue repartiendo a diestra y siniestra las anheladas prendas a toda la familia. Pero lo más curioso fue que llegó con su esposa Mary, una india Cherokee nativa de meritito Illinois. Con trenzas y toda la cosa. Se crearon nuevamente fuertes lazos familiares y se juraron visitarse a la brevedad. Cuando Ramón llegó a su tierra, le platicó a Salomé de los parientes y ella aceptó finalmente que mamá Moma fuera para allá. Reunión familiar en Chicago. Mi tío R, hermano de mi madre, vivía allá y como todo miembro de la familia Ch, fue raudo a presenciar el encuentro entre madre e hija. Reconciliación. Celebración por parte de Mary, quien los obsequió con una sesión espiritista, pues resulta que la tía Cherokee se dedicaba en sus tiempos libres a ser médium. Digna nuera de la familia. El regocijo de mi tío R no tuvo límites y llegó platicando a la familia sobre tamaña novedad. Mi abuela lo mando de inmediato a santificarse con el sacramento de la confesión, pues ya se sabe que todas esas prácticas son pecado y están penadísimas por la Santa Madre Iglesia. De lo que se entera una en las pláticas de sobremesa.
sábado, 7 de marzo de 2009
Piropos

¡Que preciosidad! Por usted soy capaz de trabajar.
¡Vaya un busto! Que trabajo le costará cruzarse de brazos.
No hay bombero en el mundo que pueda apagar el fuego de sus ojos.
¡Virgen de Guadalupe! Aquí esta su Juan Dieguito.
Vaya una mujer perfecta. ¿Acaso es su papá tornero?
No mire el suelo, que con sus ojos va a romper el asfalto.
A ver si a ustedes se les ocurre algo más original... ¡por Dios!
Divina mujer: ahora le toca a las cartitas amorosas

Un buen día, me dio por comprar libros cursis. Tengo de todo: “Cómo ser una joven encantadora” , por ejemplo, otorga a la núbil lectora un sinnúmero de consejos para gustarle al novio, al amante, al marido incluso. Tengo otro que es realmente tierno: “Cómo conseguir marido”... no hace falta decir que las instrucciones asentadas en el libraco de marras son por demás ingenuas... pero los que me encantan son los libros de plantillas para escribir una cartita amorosa. En su índice da cuenta de los siguientes temas para no batallar nada cuando la musa Erato se niega a iluminarnos: cartas para pedir una cita, para exigir una respuesta, para contestar después de recibir el anhelado si, carta explicándole al ingenuo novio que sus padres desean que ella rompa relaciones, reclamo, aniversario, abandono, rompimiento; cartas rehusando y aceptando, carta de un militar a su esposa (único caso en donde se señala la profesión del interfecto, lo que me hace pensar en una gran incultura amorosa en este ramo)... en fin, toda una gama de posibilidades. Además, trae entre sus páginas una serie de “lenguajes ocultos” que harían las delicias de nuestras bisabuelas: el lenguaje de las flores y el del abanico; dedicatorias para postales, para retratos e incluso una sección de piropos. Como ya sé que están pensando porqué la Rima no publica algo de esto, aquí les pongo una muestra para que se entretengan:
Declaración amorosa
Divina Criatura:
Esta confesión no me causa vergüenza, porque creo que es una confesión digna de ser oída y comprendida por usted. Yo tengo la idea de que el sentimiento amoroso de un hombre no debe andar con rodeos ni con misterios para expresarse a una mujer. Por eso le digo que la amo y lo digo sin turbación, pues mi amor por usted es un amor sano, sincero: no es un amor vulgar.
Mi amor apasionado hacia usted, es digno de ser correspondido, porque se desprende desde el fondo de mi corazón.
El que haya sido inspirado por usted me llena de orgullo, me causa una sensación indefinible y me da valor para manifestarlo. ¿Cesarán pronto mis preocupaciones? ¿Calmará usted mis desvelos?
Espero que este sentimiento de mi corazón no le sea indiferente, y, mientras llega su contestación que espero sea favorable, quedo rendido a sus pies.
Su enamorado.
Contestación negativa a una declaración
Distinguido señor:
No sabe lo difícil que es para una mujer, contestar una carta amorosa como la que usted me envía, pues el caso es que soy una mujer desilusionada del amor, que no cree que haya un hombre verdaderamente sincero a quien se le pueda entregar el corazón.
Esta es la única razón por la cual mi respuesta no es como usted la desea. Pero no se desanime, amigo mío, pues hay otras mujeres en el mundo que no están amargadas como yo y que pueden corresponderle y hacerle feliz.
Mi contestación por ahora, es negativa a sus deseos y seguiré sola en la vida con mi amargura y mi pena.
Soy su servidora..........
Si alguna vez se les ofrece, nomás es cosa de que me digan en qué situación se encuentra su corazón y mando a vuelta de correo la respuesta ideal. Sobre todo, si son militares.
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