sábado, 7 de marzo de 2009

Divina mujer: ahora le toca a las cartitas amorosas

Texto tomado de un libro que se llama “Cartas amorosas”: “El amor inspira para escribir bellas cartas de amor en las que se vuelca toda la pasión, todo el sentimiento, toda la ternura, ahora que, muchas veces la fuerza de esa pasión es tan avasalladora, que no se sabe lo que se escribe y es para esos casos para los que se han escrito los modelos de cartas amorosas que aparecen en este libro”.
Un buen día, me dio por comprar libros cursis. Tengo de todo: “Cómo ser una joven encantadora” , por ejemplo, otorga a la núbil lectora un sinnúmero de consejos para gustarle al novio, al amante, al marido incluso. Tengo otro que es realmente tierno: “Cómo conseguir marido”... no hace falta decir que las instrucciones asentadas en el libraco de marras son por demás ingenuas... pero los que me encantan son los libros de plantillas para escribir una cartita amorosa. En su índice da cuenta de los siguientes temas para no batallar nada cuando la musa Erato se niega a iluminarnos: cartas para pedir una cita, para exigir una respuesta, para contestar después de recibir el anhelado si, carta explicándole al ingenuo novio que sus padres desean que ella rompa relaciones, reclamo, aniversario, abandono, rompimiento; cartas rehusando y aceptando, carta de un militar a su esposa (único caso en donde se señala la profesión del interfecto, lo que me hace pensar en una gran incultura amorosa en este ramo)... en fin, toda una gama de posibilidades. Además, trae entre sus páginas una serie de “lenguajes ocultos” que harían las delicias de nuestras bisabuelas: el lenguaje de las flores y el del abanico; dedicatorias para postales, para retratos e incluso una sección de piropos. Como ya sé que están pensando porqué la Rima no publica algo de esto, aquí les pongo una muestra para que se entretengan:

Declaración amorosa
Divina Criatura:
Esta confesión no me causa vergüenza, porque creo que es una confesión digna de ser oída y comprendida por usted. Yo tengo la idea de que el sentimiento amoroso de un hombre no debe andar con rodeos ni con misterios para expresarse a una mujer. Por eso le digo que la amo y lo digo sin turbación, pues mi amor por usted es un amor sano, sincero: no es un amor vulgar.
Mi amor apasionado hacia usted, es digno de ser correspondido, porque se desprende desde el fondo de mi corazón.
El que haya sido inspirado por usted me llena de orgullo, me causa una sensación indefinible y me da valor para manifestarlo. ¿Cesarán pronto mis preocupaciones? ¿Calmará usted mis desvelos?
Espero que este sentimiento de mi corazón no le sea indiferente, y, mientras llega su contestación que espero sea favorable, quedo rendido a sus pies.
Su enamorado.

Contestación negativa a una declaración
Distinguido señor:
No sabe lo difícil que es para una mujer, contestar una carta amorosa como la que usted me envía, pues el caso es que soy una mujer desilusionada del amor, que no cree que haya un hombre verdaderamente sincero a quien se le pueda entregar el corazón.
Esta es la única razón por la cual mi respuesta no es como usted la desea. Pero no se desanime, amigo mío, pues hay otras mujeres en el mundo que no están amargadas como yo y que pueden corresponderle y hacerle feliz.
Mi contestación por ahora, es negativa a sus deseos y seguiré sola en la vida con mi amargura y mi pena.
Soy su servidora..........

Si alguna vez se les ofrece, nomás es cosa de que me digan en qué situación se encuentra su corazón y mando a vuelta de correo la respuesta ideal. Sobre todo, si son militares.

1 comentario:

Guadalupe E. Nogueira Ruiz dijo...

Mi querida Rima... te mando unos versos que son hermosos, se los enviaron mis abuelos. Para que veas que aún casados había formas "hermosas" de decirse lo que enojaba...

De Don Benito a Doña Trini:

Mujer horrísona
de faz pretérita
que aunque reumática
corriendo vas.
Con pasos rápidos
entras inpávida
en casas fétidas
a "entronizar".
Mas aunque intrépida
pretendas ávida
la fe famélica
resucitar,
tu intento insólito
resulta "incróspido"
pues ni con dádivas
lo alcanzarás.

a lo que Doña trini le contesta:

Hombre sintético
de barba lánguida
que ansías férvido
irte a pasear,
si no eres próspero
ni eres dinámico
no tendrás céntimos
para gastar.
Y en caso insólito,
llegas frenético
el tren flamígero
a transbordar,
gozas empírico
frente al Atlántico
y lloras lánguido
al regresar.

Villa de Guadalupe, D.F. 1944

Mi abuela era hermana franciscana, y mi abuelo, era divertido y vacilador... se refugiaba en Veracruz los fines de semana, mientras mi abuela se iba a sus encierros en la iglesia... ves? todo es cuestión de "ponerse de acuerdo"...¿no crees?

saludos.