viernes, 13 de abril de 2012
De jaculatorias y oraciones
sábado, 31 de marzo de 2012
Casting onírico

Yo no sé ustedes, pero a veces tengo cada sueño que me doy miedo. Una amiga me dijo que era muy sano analizar los sueños para ver qué me podía decir mi subconsciente y así sanar mi yo interior. Realmente debo estar muy dañada o de plano tengo un pasado tormentoso que no me deja estar tranquila y yo ni cuenta me había dado. Mi teoría al respecto es que debería de haber algo que se pudiera hacer para realizar un “casting onírico” antes de dormir, una especie de programación de canal en donde pudiéramos elegir qué soñar. Luego se levanta una con delirios de persecución, lagañas en los cachetes por la lloradera y toda descompuesta. Pongo a consideración de ustedes algunos de estos sueños, algunos recurrentes, otros no:
1. Sueño que estoy en unas elegantes oficinas de un corporativo y que soy la recepcionista. Mi trabajo consiste en contestar el teléfono y pasar recados. Suena el teléfono: – “Disculpe señorita ¿me podría informar si estuvo en la ciudad un grupo que se llama “Los Camperos de Tijuana”? Me urge saber” –. Es tal mi angustia por pasarle el dato al señor que hago una serie de llamadas con el “manos libres”, recorriendo todo el corporativo con mis tacones de 15 cm puestos y una falda arribita de la rodilla color azul marino. Finalmente doy con el dato y le contesto muy correctita: – “Si señor, me informan que el grupo estuvo la semana pasada dando un concierto en el estadio de béisbol de esta ciudad” –. Despierto absolutamente desconcertada porque si interpreto el sueño llego a la conclusión de que: a) Soy una recepcionista frustrada que siempre quiso contestar el teléfono durante 8 horas; b) Me encanta la música de Bandamax y el béisbol, situaciones que me niego a aceptar conscientemente; c) Tengo que renovar mi guardarropa porque sólo tengo pantalones de mezclilla, blusas coquetas y aretitos de perlita.
2. Sueño que estoy en la azotea de un edificio alto, alto. Me doy cuenta de que ¡puedo volar! Pero igualito que como lo hace Dumbo, con las orejas. Me arranco corriendo y ¡A darle vuelo a la oreja! Por supuesto que las tengo del mismo tamaño que siempre, nada de orejotas ratoneras. Y me voy, me voy dando vueltas, por un lado y otro, entre los edificios, las casas, planeando de lo lindo por toda la ciudad. De repente, me doy cuenta de que vuelo muy padre, pero en vez de zapatos, traigo puestas unas pantuflas de garra de león. Eso me angustia muchísimo, no hallo dónde aterrizar, encuentro un claro y bajo despacito para que las pantuflas no se me vayan a salir. Cuando quiero volar de nuevo, ya las orejas no me sirven. Cuando despierto, lo primero que hago es tocarme las orejas, no vaya siendo…
3. Sueño que soy la novia de Steve Buscemi (que para quien no sepa quién es, ha actuado en varias películas de los hermanos Cohen). Confieso en paréntesis aparte, que este actor siempre me ha gustado. Bueno, pues llego con mi mamá corriendo y le digo: “¿Adivina con quién ando?” Y mi mamá luego, luego da con el nombre, porque las madres lo saben todo, no sé por qué. En fin, que yo muy quitada de la pena, ando para acá y para allá con el santo varón ese, presumiéndoles a mis amigas (las cuales se quedan con cara de “pobre de esta, de dónde lo sacó”) y yendo al café, a la plaza, al centro con mi nuevo galán, hasta que él me dice: –“Y bueno ¿qué te vas a poner para el estreno de mi nueva película?” –. Me quedo helada, no sé qué responderle (ni modo que le diga que sólo tengo blusitas coquetas) y me despierto con una angustia y una zozobra que no le deseo a nadie. Corro a revisar mi guardarropa y pienso para tranquilizarme: “Bueno, al cabo que le digo a mi amigo Oscar que me rente alguno de sus modelitos el día que se me ofrezca”.
miércoles, 28 de marzo de 2012
El soundtrack de mi vida

Siempre he pensado –y muchos estarán de acuerdo conmigo– que en momentos cumbre de la vida, deberíamos de tener música de fondo que nos acompañara en esos trances de alegría, sinsabores, abandono, hartes, gozo indescriptible, expectativas, esperanzas y demás lindezas que nos pone la vida enfrente a cada rato. Así que aquí les pongo mis sugerencias a ver qué les parecen:
Querido diario: hoy fui a jugar con mi amiga Bety. La muy perra tiene toda la colección de Barbis que soñar se pudiera, sólo le falta la divorciada, pero esa no la necesita porque sus papis andan en eso, así que me da como lastimilla. [Soundtrack sugerido para jugar a las muñecas: seleccione aquí]
Querido diario: ya fui a mis primeros quinces, la verdad estuvieron dos, tres porque los chavos se la pasan fumando, tomando y criticando a cuanta niña entra a la fiesta. Me sacó a bailar un naco en las “calmaditas” pero la neta le dije que no, porque el pobre esta lleno de granos y me dio como asquito… ¡Pobre! De plano le dije que por qué no usaba pomada de La Campana… se me hace que se sintió… [Soundtrack sugerido para momentos de lástima: seleccione aquí ]
Querido diario: te cuento que me encanta un chavo que vive a la vuelta de mi casa, pero no me pela… bueno, es que es más grande que yo… y pues ya ni la amuelo, me salgo en mi bici y paso por su casa como doscientas veces al día a ver si lo veo… ¡Es que está tan cuero el guey! [Soundtrack sugerido para rechazo adolescente: Seleccione aquí ]
Querido diario: ¡Ya tengo novio! Hijole, nunca pensé que el amor fuera así, tan romántico y lindo… ando en las nubes, no me concentro, no como, ando como ida, ya ni a mis amigas les hablo… bueno sí, pero se me hace que ya se hartaron de que mi platica sea sólo sobre Beto… Ya le hice una tarjeta de cuando cumplimos una semana, ya le llené el coche de post-it con mensajitos de amors, al mes… Ya mero cumplimos cincuenta días de andar y no sé que darle… Se me hace que le tejo un suéter… [Soundtrack sugerido para tejer un suéter: Seleccione aquí]
Querido diario: con tu perdón pero… ¡Pinche guey! Yo no lo quería creer, pero una amiga me dijo que vio a Beto con una mona en el antro… Claro que me metí a su feis, y por supuesto que lo etiquetaron en una foto con una bola de viejas zorras… a todas esas las conozco, dizque mis amigas… Y él que me dijo que se iba a jugar Gotcha con sus amigos… todos los hombres son iguales… [Soundtrack sugerido para mal de amores: seleccione aquí ]
Querido diario: no vuelvo a creer en ningún hombre, son una bola de mentirosos, ¡Ay si, te quiero mucho! ¡Eres el amor de mi vida! Hace tres días corté con Beto y ando que no me la acabo… [Soundtrack sugerido para ardillas: Seleccione aquí ]
Querido diario: hoy me fui con mis amigas al antro. Me encontré a Beto con la monita y yo entré con cara de “mira de lo que te perdiste guey” pero él ni me peló. Pasé delante de él como diez veces y nada… no sé qué hacer ¡lo amo! [Soundtrack sugerido para recuperar la dignidad: Seleccione aquí]
Querido diario: ¿Te acuerdas que te platiqué que fui al antro con mis amigas? Pues una de ellas me presentó a un niño ¡¡¡lin-di-si-mo!!!! Dicen que un clavo saca a otro clavo, así que de plano, me puse a coquetear con él y me invitó a salir… ¡No sé qué ponerme! [Soundtrack sugerido para clavos que sacan otros clavos: Seleccione aquí ]
Querido diario: ya decía yo que no podía ser tan bueno esto de salir con otro niño. Resulta que me dijo que yo le encantaba, pero para amiga, que soy una niña lindísima, que se la pasa increíble conmigo, que me gusta todo lo que a él le gusta… incluyendo los tacones, las faldas y los cosméticos… ¡¡¡resultó gay el guey!!!! [Soundtrack sugerido para “no eres tú, soy yo”: Seleccione aquí ]
Y bueno, le puedo seguir con miles de situaciones similares, pero ya ustedes pensarán cuál es la música que los acompaña en estos momentos de la vida, lo único que sí les digo es que siempre hay que llevar la música por dentro.
Prueba
lunes, 5 de marzo de 2012
Tan agradecida que pensarán que quedé

Buscando inspiración en la red para escribir, me encontré con un sitio que se dedica a agradecer los inventos creados por el hombre. He aquí mi lista:
Al inventor del elástico en los pantalones, va todo mi agradecimiento;
Al que inventó las toallitas húmedas, el papel de baño, los pañuelos desechables y los tapones, no tengo palabras;
Me pongo de pie ante el inventor del microondas, la cafetera eléctrica y el refrigerador;
No podía faltar en mi lista el científico visionario inventor de la píldora;
Al inventor de la ropa deportiva: no sabría qué ponerme los fines de semana;
Al creativo que inventó las palomitas de microondas, las papas fritas y la comida congelada le viviré eternamente agradecida;
La lavadora, secadora y lavavajillas no tiene precio;
No sé cómo agradecer al inventor del maquillaje compacto, el labial, el rubor, la máscara para pestañas, las pinzas para las cejas, el depilado permanente, las uñas postizas, las extensiones para el cabello, el bronceado en aerosol y la goma para el pelo… me pongo de pie;
Pido un aplauso efusivo y continuo para el visionario que inventó la pasta de dientes, el hilo dental y los enjuagues bucales… muchas parejas lo agradecen;
No pueden faltar en mi lista de agradecimientos, las tenazas, plancha de iones, tubos eléctricos, el tinte para el pelo y las pócimas antifreeze;
Al que inventó la comida congelada, para llevar con todo, las barras de ensalada, la comida enlatada y las cocinas económicas, mi reconocimiento más sincero;
Al que inventó el Scrabble®, el Marathón® y el Pictionary®… me han dado horas de diversión difíciles de describir con palabras.
Y por supuesto, no podía faltar Don Johannes Gutemberg a quien nunca dejaré de agradecer semejante invento… después, claro, de la pistola para el pelo, que ya se me andaba pasando.
domingo, 5 de febrero de 2012
Los consejos de una madre

A todas las madres que conozco les gusta verificar con ojo crítico cómo irán sus vástagos a las fiestas, reuniones familiares o antros a los que son invitadas. Mi madre, de la cual hace mucho que no escribo, suele darme los siguientes consejos que quiero compartir con ustedes por si algún día se les ofrece:
Ella me dice: “Ponte algo sofisticado pero sencillo, con un toque de extremo refinamiento”.
Lo que me quiso decir: “Ni se te ocurra ir apretada y enseñando la pechuga ¿eh?”
Lo que me pongo: Pantalón de mezclilla, choclo cómodo, aretitos de perla y blusa coqueta.
Ella me dice: “Vete formalita, que no se diga que una hija mía va mal vestida”
Lo que me quiso decir: “Ponte un vestido vaporosito, de olancitos, muy femenina”.
Lo que me pongo: Pantalón de mezclilla, choclo cómodo, aretitos de perla y blusa coqueta. Aquí puede que agregue una chalina.
Ella me dice: “¿Qué te vas a poner? Tienes que ir como digna representante de la maestra potosina”
Lo que me quiso decir: “Ponte un traje de dos piezas, media nylon color nude y zapato de medio tacón”.
Lo que me pongo: Pantalón de mezclilla, choclo cómodo, aretitos de perla y blusa coqueta. Aquí aplica saco porque daré una conferencia.
Ella me dice: “¿Te vas a ir así?
Lo que me quiso decir: “¡Ay hija, mis esfuerzos por hacer de ti una linda mujercita han sido en vano!”.
Lo que me pongo: Leggins, bota de tacón, accesorios llamativos y abrigo animal print. Acabo regresando a pantalón de mezclilla, choclo cómodo, aretitos de perla y blusa coqueta.
Ella me dice: “Tengo un saquito monísimo que te combinará a la perfección con tus zapatillas”
Lo que me quiso decir: “Esta criatura no tiene remedio, le voy a dar una ayudadita”.
Lo que me pongo: Pantalón de mezclilla, choclo cómodo, aretitos de perla, y blusa coqueta. El monísimo saquito, lo dejo colgado a la mera hora.
No cabe duda que el sufrimiento de una madre es inconmesurable…
sábado, 21 de enero de 2012
Quiero tener nombre de calle

Siempre me ha llamado la atención ese raro pero necesario oficio dedicado a ponerle nombres a las calles. Nuevamente me imagino –como en otras ocasiones – a unos señores de semblante cetrino, hundidos en una oficina oscura, devanándose los sesos y pensando qué nombre ponerle a las calles que cada día aumentan más en la ciudad. Me dediqué a revisar el mapa de la mancha urbana de mi ciudad y me encontré con unas muy ingeniosas, he aquí algunos ejemplos:
La Calle del amor que hace esquina con la Calle del Olvido; Demócrito –que nunca conoció a Fleming– ahora se hermanan en una esquina; Leonardo Da Vinci saluda por las mañanas a Madame Curie; La calle del Colibrí se convierte en la calle Blas Pascal por medio de la magia de la nomenclatura urbana. Los habitantes de la calle Islas Georginas del Sur no saben ni dónde queda su calle y mucho menos las Islas esas. Por medio de los misterios de la electricidad, el Camino al Aguaje se convierte en Ohm; la calle de Pensamiento hace esquina con No me Olvides formando un sugestivo poema involuntario. Hubo un creativo que le puso a las calles los nombres de todas las mujeres de su árbol genealógico acabando con el conocido “Anagaby”; por supuesto, los héroes patrios no pueden faltar: me encontré más de cinco calles llamadas Miguel Hidalgo, Morelos, Allende o Leona Vicario; los fenómenos meteorológicos están a la orden del día: varias zonas de la ciudad tienen nombres de calle como Nube, Agua, Huracán, Llovizna o Vendaval: las calles que se llaman con número o las letras del alfabeto son la locura y la Torre Eiffel hace esquina con Río Frío. Loro, Cacatúa, Perico, Tucán y Mirlo se convierten en Hacienda de la Parada, Del Sauce, De las Palmas y de las Garzas por la divina intersección de la calle Papagayo. Biznaga, Quiote y Kakuba hacen las delicias de Doña Josefa Ortiz de Domínguez en cada esquina.
Pero en donde sí pueden encontrar una gran inspiración es en el estado de México. En Chimalhuacán hay una colonia denominada “Ciudad Alegre”, donde todas las calles fueron denominadas con nombres de vinos y aguardientes: Añejo de Bacardi, Bobadilla 103, Vergel, Don Pedro, Cerveza Noche Buena, Azteca de Oro y Brandy Cheverny, publicidad gratis, a ver si no les cae la SOPA. La calle de Sombra, en la colonia Quinto Sol, Calle de la Amargura –ojala los de Ciudad Alegre los inviten a echarse unos alipuces –. Juan sin Miedo, Indio Triste, Rayando el Sol, Lindo Amanecer y Callejón del Trancazo son otros nombres que me encontré por ahí. No cabe duda que es todo un oficio esto de nombrar calles, ya no sabe una si la imaginación sobra o falta.
viernes, 13 de enero de 2012
Rosetta a la mexicana

– ¡Pero qué milanesas que te bisteces, yo pensé que ya te habías morongas…!–
– Simondor, mi buen, no se me alebreste, no andaba muerto, andaba de parranda…–
– ¡Tssss! Te víboras bien cámaras, pues que epazotes con los elotes pues…–
– Nanai, ando rete aplatanado… ¿vamos a jambar algodón, no?–
– Ya estufas mi buen, ¿a los tacostumbras o qué?–
– Yes en inglés… pero nomás traigo para un pato al orange ¿Qué no?
– Ya rugites lion… andiamo… ¿Y que? ¿Por qué tan achicopalado?
– ¡Pss, es que conocí a una ñora de buen lejos y mejor cercas, que me trae de un’ala…–
– ¡Oralessss! ¡Andas con tocho morocho!–
– Pss dos tres, según yo, quesque la traía medio muerta, pero pss a la mera hora, ¡nel! Que dijo mi amá que siempre no…–
– ¡Qué…! ¿A poco no aflojó?–
– Pss al principio como que sí, como que Querétaro con Michoacán, que yo en esa cola si me formo… y pos luego, que me empieza a chorear: que si tú… que si qué vas a pensar de mí… que si a chuchita la bolsearon… ¡Naaah! ¡Bola de viejas jijas, nomás lo ven a uno de buen ver y con los tanques boleados y ya le pusieron flores al altar…!–
–Pss si ya sábanas pa’ qué cobijas wey… ¿Y luego? ¿Qué Pachuca con Toluca?–
– Regálame un tabiro ¿no? Aunque sea prendido…
– Ahí’tá, pero ¿Y luego?
– Pos nada, que me di color de que lo que quería era cantón y carcacha y pus nel, no le llego ni a los tacones…–
– Pos tu, Agustín Lara, ya caerá…–
– Naah, a mi se me hace que ya Valentín bailó con mi’ja!–
– Ni módulo mi buen, a zorrear en otro Laredo…!–.
Para aquellos de mis finos lectores que no entendieron de qué trata el párrafo anterior, pongo a su disposición la traducción simultánea:
– ¡Pero qué milagro que te encuentro, yo pensé que andabas de viaje…!–
– No querido amigo, andaba un poco distraído, tengo una pena en el alma que me ha dificultado buscar a mis amistades…–
– ¡Pues yo te veo bien… cuéntame qué pasó…–
– Ando muy deprimido… ¿se te antoja almorzar algo?–
– ¡Excelente idea!, ¿Vamos al restaurante de siempre?–
– ¡Encantado querido amigo!… aunque sólo será un brunch ¿verdad?
– Así es, vayamos pues…Y me decías, ¿Cuál es la causa de tu depresión?
– Pues sucede que conocí a una señorita, muy linda y amable…
– ¡Qué bien! Ya es hora de que sientes cabeza y fundes una familia como Dios manda…–
– Pues sí, pero tengo mis dudas, pensé que yo también le gustaba, pero al parecer no está segura de sus sentimientos hacia mí…–
– ¿No aceptó tus requerimientos amorosos?
– Al principio, sí. Me di cuenta que yo sí le gustaba y aceptó dos o tres invitaciones, pero cuando la requerí de amores, se negó rotundamente ya que sus principios morales se lo impiden, según me informó. Yo más bien sospecho que se dejó llevar por mi impecable forma de vestir y mis buenos modales…–
– Ya sabes como son las mujeres. ¿Y qué pasó entonces?
– Amigo, regálame un cigarro por favor, estoy muy nervioso…–
– Aquí tienes, permíteme, te doy fuego…–
– Pues me percaté que efectivamente, ella sólo estaba interesada en casarse y llevar una vida de lujo y comodidad, situación que no puedo solventar en estos momentos…–
– No te preocupes, ya recapacitará y volverá a tus brazos…
– Al parecer, no. Sospecho que ya no quiere nada conmigo…
– ¿Qué te digo? Cuando es no, lo mejor es poner tus ojos en otra chica…
Definitivo, me quedo con los del primer párrafo… no me vaya a salir gato por liebre con los del segundo…
lunes, 2 de enero de 2012
A ver que día nos vemos… Pretextos evasivos para propósitos de año nuevo

Ahora que inicia el año, como siempre y para no perder la costumbre, nos proponemos hacer cosas que hemos postergado por flojera, falta de tiempo o de plano porque nos encanta procrastinar. Para que no sufran por no poder cumplir con esos propósitos de año nuevo, he decidido publicar una lista con los pretextos más usuales que usa el mexicano para evadir responsabilidades, espero que les sea de utilidad y amortigüen un poco el sentimiento de culpa generado por ahí del mes de marzo de cada año:
1.“A ver qué día nos vemos; nos hablamos; yo te llamo”: este pretexto es maravilloso para no ofender al amigo encontrado en la calle o plaza comercial. La verdad es que ni tú ni él quieren volverse a ver, les da flojera y ni tiempo tienen, así que para no errarle, estas frases son las muletillas con que nos zafamos del asunto;
2.“La última y nos vamos”: esta frase suele ser emitida por los caballeros amantes del culto a Baco; normalmente se la dicen a la esposa, novia o compañera en turno y lo único que crea en la susodicha es la esperanza de que de verdad sea la última. Esto jamás pasará, mi consejo es que lleven entre los bártulos de su bolsa, vasos desechables para transportar esa “última bebida”;
3.“Había un tráfico horrible; me tocó una manifestación; me agarró el alcoholímetro”: este tipo de pretextos son imprescindibles para evadir el propósito de ser más puntual. No aplica si vive en una ciudad de menos de dos millones de habitantes;
4.“Mañana empiezo la dieta”: este pretexto se puede repetir de martes a domingo y aplica como la conocida frase “hoy no fío, mañana sí”, porque normalmente cuando queremos empezar algo, lo queremos hacer en lunes, que es cuando inicia la semana, para hacerlo todo bien y como debe ser. Que no se diga que somos desordenados;
5.“No tengo nada que ponerme”: este pretexto es dirigido a las féminas lectoras que usando la consabida frase, se hacen el propósito –muy sano, por cierto– de cambiar su guardarropa en las baratas de inicio de año. Ya sabemos que es pecado llevar el mismo vestido a dos eventos diferentes.
6.“Tengo un viaje de negocios”: este pretexto es ideal para ciertas “escapadas” que nos hemos propuesto hacer. Tener cuidado de no guardar notas de hoteles, restaurantes u otros sitios de dudosa reputación, a menos que seamos románticos irredentos y nos encante hacer el consabido “diario de viaje”;
7.“Ash, todo mundo lo hace”: este pretexto es comodín para hacer cualquier cosa que se nos venga en gana aunque corremos el riesgo de que nos respondan con el argumento del pozo: “entonces si todo mundo se tira a un pozo…etc”. Para desarmar ese argumento, lo mejor es decir: “si tu te tirarás a un pozo, yo te seguiría”, con eso, hasta pueden sacar otros beneficios adicionales…
8.“Ahorita regreso… no me tardo”: pretexto para salir huyendo de la aburrida reunión, asistir a cita clandestina o de plano irnos a dormir;
9.“Ya te lo regresé ¿no?”: Si uno de sus propósitos es ser más compartido con los demás y prestar libros, películas, ropa o el estéreo para armar la fiesta, mi sugerencia es que también se hagan el propósito de apuntar lo que prestan, con fecha y todo; se sufre al hacerlo pero más se sufre si el fresco que se llevó tu disco te sale con este pretextito…
10.“Mi correo electrónico no sirve; el Face está haciendo cosas raras; me hackearon mi cuenta”: cualquiera de estas opciones sirve de pretexto para borrar comentarios, no contestar, eliminar indeseables, espiar y meternos donde no nos llaman en las redes sociales; pero es definitivo, si uno está en una red social, pues estamos expuestos a todo esto, así que no lo tomen personal. Los verdaderos amigos existen en la vida real.
A mis seguidores les deseo un año lleno de buenas actitudes, mucho sentido del humor, y no tomarse tan en serio la vida… ya saben que estamos en cuenta regresiva. ¡Feliz año!
Foto: http://www.oficina1.com/exposiciones/pasadas/colectiva-2/
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Maridaje popular

Uno de mis mayores placeres es que una querida amiga me invite a cenar a su casa. Además del placer de su compañía y la amena charla que en esas reuniones se da, ella es experta en cocinar cosas sabrosas, pero con arte. Es buena para hacer pozole, tacos dorados, sopes de chicharrón, menudo, quesadillas con huitlacoche, pollo o champiñones, sincronizadas, sándwiches de jamón de pierna y tortas de lomo con aguacate. Estoy cierta que si algún día decidiera poner una cenaduría le iría de peluchin. Pero lo que más me gusta de ella es que domina el arte de la bebida que acompaña a dichas viandas: el maridaje popular.
No es cosa fácil esta, porque el gusto se rompe en géneros. Ya sabemos que no cualquier bebida puede acompañar carnes, pescados o mariscos –ahora conocidos como “frutos del mar”–. Así, tenemos los siguientes binomios garnacha-bebida que quedan a consideración de ustedes:
El pozole sólo puede ser acompañado por un “Jarrito” de tamarindo, lo mismo que los tacos rojos, bocoles, migadas y pellizcadas; En el caso de chalupas, lo ideal es un “Boing” de mango o guayaba. Esta bebida también es ideal para tacos de res, pastor, gringas o chorizo. Los refrescos de cola son digamos que son el comodín de las garnachas, pues esta bebida combina a la perfección con cualquier vianda callejera, eso sí, frío y con hielo en cantidades adecuadas. Algunos por su parte, prefieren en famoso “Pep”, refresco en vías de extinción y que sólo puede ser encontrado en algunas cenadurías o merenderos del mercado y que lamentablemente, está en vías de extinción. Los refrescos “Lulú” o las “Chaparritas el naranjo, que no tienen comparación”, cumplen con el exigente gusto de las personas que prefieren comer más y no llenarse la panza de gas, además de su tamaño, por lo que es preferido por las féminas amantes de la garnacha. Y bueno, no puede faltar el famoso y nunca bien ponderado “Caballito” de Hierro, que por su sabor un tanto metálico hace buena pareja con quesadillas de sesos, carnitas y chicharrón con salsa. Como antes dije, el maridaje popular es cuestión de gustos. Yo definitivamente, desconfío de las bebidas azules o moradas, o esas que son transparentes pero que saben a orozuz o blueberry. Prefiero una chela oscura, esas de plano, quedan con todo.
viernes, 16 de diciembre de 2011
Lo supe de “oídas”

Ya les he platicado de mi estado peatonal. Esto me da pie a trasladarme por mi rumbosa ciudad ya sea en taxi o en el “urbano”. Y nada hay más placentero para mí que escuchar las conversaciones ajenas que se generan durante el trayecto. Imaginen esta conversación:
Señora de cierta edad: – “Yo se lo dije a mi mamá, pero ahora ya ni modo… pos a ver ahora como le hago…”–
Joven a su lado: –“Psss, ya no te atormentes, ni modo que cambies las cosas…”–
No, bueno, ya el sólo inicio de esa conversación me hace parar oreja, hasta me hago como la que me voy a caer para estar más cerquita:
SCE: –“Si, ya sé, pero lo que más me puede es que no se le quita la maldita costumbre de criticarme todo lo que hago, con quien me junto…”–.
JASL: –“¿A estas alturas? Pss ya estás grandecita ¿No?”–.
SCE: – “Es que si estuvo regacha la cosa, se enteró de una manera bien fea la pobre y pss ora si que ni cómo arreglarle…”–.
A estas alturas, muero de la curiosidad, el morbo embarga a mi alma y mi mente calcula rápidamente con fórmulas aprendidas en secundaria sobre distancia y tiempo, cuánto me resta para develar el misterio:
JASL: –“Pss habla con ella, dile que no fue tu intención, que pss eres humana, que todos nos equivocamos y merecemos una segunda oportunidá [sic]…”
SCE:–“ ¿Y la niña? A ver, dime que hago con la criatura… ella no tiene la culpa, ta’ chiquita…”
JASL: –“¡Ay no ma…! ¡Ella ni por enterada! Total, ya le dirás cuando tenga consciencia…”–
Consternada, veo que sólo me quedan dos cuadras para mi parada. ¿Qué hacer? ¿Me bajo? ¿Le sigo? ¿Y si se bajan ellos en la siguiente parada? ¿Y si viven hasta la punta de la cola del diablo y luego no tengo cómo regresarme? Ni modo que los siga, o que le dé mi tarjeta alegando que soy “coaching” en desarrollo humano… No me queda más que el recurso de terminar la historia usando mi imaginación. Luego les cuento en que acabó todo, que me tengo que bajar en la siguiente…
domingo, 4 de diciembre de 2011
Pues aquí nomás….

Cuando uno es jovenzuelo no se preocupa por el futuro a largo plazo. Vemos el fin de nuestros días muy alejado de nuestra realidad. Pero el tiempo pasa más rápido de lo que pensamos y cuando menos lo esperamos, tenemos tras nosotros miles de vivencias, experiencias de aprendizaje y otras tantas de las que no quisimos aprender. Considero que en una mediana edad es importante pensar en un plan de vida para cuando nos llegue el tiempo de descanso, de recapitular lo vivido, de compartir con los demás esa experiencia y sabiduría que la vida nos concedió. En un pequeño parque de mi ciudad, se reúnen a diario varias personas, algunas jubiladas, otras, solas porque la vida los llevó a esa situación. A este grupo yo lo nombro “El club de la banca de Tequis”. Todos los días, siete días a la semana, acuden unos presurosos y otros no tanto, a la esperada cita en la banca de Tequis. Ya los visitantes asiduos al parque respetan el lugar de los provectos personajes que acuden a su banca a componer el mundo. Las pláticas que se suscitan en esa banca son muchas y recurrentes: “todo tiempo pasado fue mejor”; “cuando yo era niño…”; “Ahora los muchachos se comportan…”; “¡Mira nomás esa pareja…!”; “¿te acuerdas de Perenganito, el que se casó con Menganita…?” y un sinnúmero de frases hechas, hechas para personas que viven de sus recuerdos, que no saben vivir el momento, que están muertos en vida, que ya nada los ilusiona ni los motiva. Sienten que han cumplido: como padres o madres, buenos proveedores del hogar, sufrieron pérdidas, tuvieron prosperidad o por el contrario, la vida les quitó lo que por derecho pensaron que les pertenecía; hicieron daño y se los hicieron pero también dieron lo mejor de sí en el trabajo y vieron sus esfuerzos recompensados con un reloj con el logo de la empresa impreso en la carátula o una pluma fuente que ya no tiene repuesto… Es importante tener amigos, socializar, no quedarse en la casa “nomás alimentando el juicio”, deprimidos porque ya nadie les hace caso, porque los hijos se encuentran en plenitud profesional y cuidando de sus familias. Pero una banca en un parque no lo es todo en la vida. A cualquier edad es importante tener un proyecto de vida, de acuerdo a nuestras capacidades, a nuestro estado de salud. Si todavía se puede ser independiente, si todavía se tiene capacidad motora; si nuestros achaques se pueden controlar con medicamento considero que es realmente triste abandonarse a ver pasar la vida sentado en una banca de un parque. Según estudios realizados, si una persona de la tercera edad logra estructurar un plan de vida que incluya actividades culturales, sociales, de aprendizaje o ejercitación física, logra atrasar su reloj biológico de 10 a 15 años. Lo maravilloso de tener un plan de vida a esa edad es que ahora se hace por voluntad propia, para alimentar “mí espíritu” y no el de los demás. Es la época de disfrutar lo sembrado, de compartir la sabiduría y el conocimiento acumulado a lo largo de los años; es tiempo de hacer agradable la vida a los demás… Esta nota se la dedico a mi padre, que pasa sus días en una banca… con mucho amor te digo: tienes mucho por dar, mucho por enseñar, pero también, todavía tienes mucho por aprender. Te amo padre.
domingo, 27 de noviembre de 2011
¡Córtalas para siempre!

Hace poco estaba platicando con una pequeña amiga de 11 años. Ella me comentaba lo difícil que es escoger a las amigas. Me acordé de cuando yo tenía su edad y un dejo de nostalgia junto con un hoyo profundo en la panza apareció. ¡Qué difícil es la niñez a veces! En esos tiempos no se conocía lo que ahora les ha dado por llamar “bulling” o acoso a alguien, ya sea por gordo, por egoísta, porque sus papás son raros o porque no gusta de lo mismo que los demás. Cuando alguien te decía “¡Córtalas para siempre!” mostrándote delante de la cara sus pequeños dedos índice y pulgar unidos en un círculo que representaba la amistad a punto de ser destruida por el corte certero del dedo índice del afectado era la peor afrenta que uno podía recibir. Cuantimás si con anterioridad se habría celebrado un pacto de amistad incondicional, de esos que son “para siempre”. Normalmente, los pactos de amistad se llevan a cabo en condiciones harto románticas: durante un campamento, en un retiro espiritual, a la hora del recreo o por las tardes, cuando vas a jugar con tus amigas a las muñecas o –en la actualidad–el X-boxs, lo que se prefiera. El pacto constaba de ensalivar el dedo meñique o “chiquito” de la mano derecha y unirlos, de modo que nuestros respectivos ADN quedaban mezclados en una sola alma y un solo ser. Había una variante que se hacía realizando un pequeño corte con una navaja de rasurar, pero esas eran palabras mayores, porque ese era EL PACTO DE SANGRE, que es mucho más fuerte e indestructible. Si aunado a todo el ritual decíamos las palabras cabalísticas: “somos amigas de dedo chiquito, si nos enojamos, se enoja Diosito”, eso era el acabose. Ya no había poder humano o sobrenatural, fuerza cósmica, embrujo ni hechizo alguno sobre la tierra o universo conocido hasta entonces, que pudiera dividir esa inquebrantable amistad… hasta que llegaba tu amiga al día siguiente blandiendo ante tus ojos lagrimosos el “terrible círculo de la amistad” por alguna razón babosa como que te habías llevado las liguitas de sus frenos dentales para usarlas en el pelo de tu Barbie o cosas por el estilo. Como en toda historia que se precie en donde luchan las fuerzas del bien y el mal, había una solución, un remedio al corte letal del círculo fraterno. Tres palabras –si no son tres o siete, no funciona– nos devolvían el alma al cuerpo, el universo recuperaba su armonía, todo estaba bien y en orden y el cosmos volvía a entonar su alegre melodía: ¡Chócalas de nuevo! Y pensar que ahora todo se soluciona con un término gringo, nomás le pones “unfriend” y ¡listo! el FaceBook pone a tu amistad a dormir el sueño de los justos sin problema…
domingo, 20 de noviembre de 2011
El amor cortés… de cajón

Si están pensando que me voy a arrancar escribiendo sobre juglares, damas abandonadas con cinturones de castidad atados a sus partes pudendas y trovadores sedentarios, autores de gestas de caballeros inexistentes que luchan contra fieros dragones… están muy equivocados. En esta ocasión y para no variar, me he visto en la necesidad de recurrir a la inspiradora compañía de mis amigas comunales para tratar un tema harto delicado al que denominamos el “amor cortés” y su variante, el “de cajón”. Se le llama “amor cortés” en esta época posmoderna, al acto de ser comedida, consecuente, amable, fiel, y devota amante con tu pareja por convicción, sin que exista cohesión ni amenaza alguna por parte de la otra mitad del equipo. O sea, una variante de la epístola de Melchor Ocampo, pero por propia voluntad, sin ley de por medio –eso ya ni se usa–. Y nótese que lo puse en femenino. Porque el amor cortés de ninguna manera aplica a la parte masculina, eso es impensable, ellos son la parte fuerte, viril, proveedores oficiales del hogar, sostén indiscutible de la damisela encantadora y sus débiles vástagos producto de su amor inquebrantable. Las acciones definidas como “De cajón” en el amor, son las que la mujer, dada su innata intuición femenina debe saber y conocer al dedillo con todas las variantes posibles que pasen por la cabeza del proveedor oficial para que éste –en la medida de lo posible- no se vea incomodado, se sienta resentido, rechazado o fuera de lugar en ese santo lugar denominado hogar. Así que haciendo acopio de toda la experiencia propia y extraña, comparto con todas las féminas conocidas y desconocidas de este blog a más de alguno que otro caballero, algunas de las acciones a llevar a cabo para que se sepa cuáles son las correspondientes al amor cortés y cuáles a las de cajón y así poder llevar la fiesta en paz y armonía. A saber:
Amor Cortés: darle masaje en los pies cuando llega cansado del trabajo; tener la cena lista, el baño calientito, la TV sintonizada en el canal de deportes preferido o en el E! en donde encontrarán a las mejores chicas de pasarela del mundo; refrigerador con el 70% lleno de cerveza fría y botanita fina; por ningún motivo llevarlo a comprar el mandado de la semana, eso te toca a ti. A él invítalo a tiendas de tecnología, ropa de marca o deportiva o juguetes como X-box o de música y videos; mándale un memo informándole sobre la siguiente junta de padres de familia, no le avises media hora antes, eso necesita tiempo de asimilación al igual que ir a visitar a un familiar enfermo o ir a dar un pésame. Mientras no se quede sin calcetines ni calzones, no hay problema, las camisas como quiera las puedes planchar en el momento…
De cajón: recoger chones y ropa sucia, toalla húmeda sobre el piso o en la cama recién tendida; cambiar el rollo de papel de baño con regularidad y tener un artefacto almacenador de tales artículos para que no se quede sin ellos “a medio camino”; mantener su celular siempre con crédito, tú deposítale, él no está para pensar en “esas cosas”, lo mismo con el pago de luz, teléfono, cable, Internet, renta y comida para la mascota. Si lo cachas tomando jugo directamente de la botella o pellizcando el jamón o queso, sé comprensiva, tiene hambre y además, como dice una amiga “ya le perdiste el asco, ya que…”.
¿Ya captaron la idea? Cualquier comportamiento contrario al indicado líneas arriba puede ser considerado como “inhumano”, así que ya se lo haigan…
sábado, 12 de noviembre de 2011
¡Nueva imagen!
sábado, 5 de noviembre de 2011
El día “D”

Si se están imaginando que me voy a arrancar escribiendo sobre el atroz acontecimiento acaecido durante la Segunda Guerra mundial en las playas de Normandía, están muy equivocados. En esta ocasión les hablaré de los “Días de…”, esos días que conmemoran fechas que pretenden sean inolvidables para una población específica, una nación o incluso, el mundo entero.
Estoy de acuerdo en que un país conmemore su independencia de los tiranos colonizadores; que se conmemore que una pobre criatura se tuvo que aventar al abismo envuelto en una bandera para salvar el honor patrio; que hagamos actos cívicos al lábaro patrio aunque sólo nos sepamos dos estrofas del himno nacional; que se conmemore el día del cáncer de mama, el día del padre, el de la madre, el del niño, incluso en un acto de fe irredenta, el nacimiento del niñito Jesús…pero estos ejemplos que a continuación expongo, rebasan todas mis expectativas de celebración. Hago la aclaración de que decidí no poner el país que celebra dicho acontecimiento u homenaje por discreción y respeto a la libertad de pensamiento. Digo, si a alguien se le antoja celebrar el día del Hot Dog, pues muy su derecho ¿No? Ahí les va la lista:
Día del hot dog 23 de julio
Día del orgullo friki 25 de mayo
Día de no comprar nada
Día contra la mala suerte en las bodas
Día del chocolate
Día del nudismo
Día de la marmota: 2 de febrero
Día del queso
Día de la tortilla de patata
Día de la Pizza
Día de la toalla
Día del orgullo zombie
Día de Lady Gaga
Día del autoestop galáctico
Día del orgullo heterosexual: tercer domingo de diciembre
Día internacional de la masturbación: 23 de julio
Día del número Pi: 14 de marzo
Día nacional del espiritismo: 18 de abril
Día nacional del cantante de las diferencias
Día nacional del forro
Día mundial en recuerdo a los muertos en accidentes de tráfico
Día de la Innovación
Día Nacional del taxista
Día de la Legalidad
Día del Presidente de la Republica
Día Nacional del Perdón
Día Nacional de la Verdad
Día de la Esperanza
Día Nacional de la Gratitud
Día Nacional del Macarrón
Día Nacional del Pescador
Día nacional de la Voz
Día Nacional del Ladrón
Imagino que habrá muchos más y que incluso algunos ya hasta andan pensando en meter una iniciativa de ley para conmemorar el día de la alcachofa o similares. Si lo hacen, me avisan, me encanta conmemorar absurdos…
jueves, 20 de octubre de 2011
Impunidad amorosa

Recién he platicado con una amiga sobre qué hacer cuando una conoce a un tipo en algún antro, restaurante, cafetería o esperando el camión y como que se siente esa química en el ambiente. Y hemos llegado a la misma conclusión: lo que deberíamos hacer es acabar con la impunidad amorosa y pedirle sus generales asentados en una cartilla obligatoria, como la militar. Todo mundo se preocupa que si porque la violencia esto o aquello, que si porque el sistema de justicia está de la patada, que si porque la policía es corrupta, que por que Fulano es hijo de Mengano y por eso goza de impunidad. Pero yo no conozco a nadie que se dedique a combatir la impunidad amorosa. Y lo peor de todo es que como todos los involucrados en el proceso se ofrecen a sí mismos como libres de culpa, bien buenas gentes y jamás andan avisándole a la nueva relación de que ya fueron infieles más de diez veces, que no pasan la pensión y que además son pegones pues aquí les pongo nuestra propuesta, y digo nuestra porque nos pasamos toda una tarde muertas de risa planificando lo que sería la SECONIA, que suena amenazante pero no es otra cosa que la “Secretaria Contra la Impunidad Amorosa”, la cual estará en convenio permanente con el ministerio público, el DIF, la PRODEM, el IMES y la PGJ, por mencionar algunas.
Para empezar, se tienen que dejar establecidos los delitos –federales, por supuesto- que se perseguirán, juzgarán y condenarán tal y como si se tratara de un delito punible en todas sus formas, a saber:
- Estafa emocional: jurar amor en vano o crear falsas expectativas amorosas;
- Antecedentes de infidelidad;
- Plantones en registros civiles (en iglesia no aplica por las leyes de reforma):
- Cortar la relación utilizando excusas baratas como: “necesito tiempo”, “Yo soy el del problema” o “necesito estar solo”;
- Que se siga viendo con su exesposa o lo que es peor, que siga viviendo con ella por “cuestioneseconómicasperonotenemosnadaquever”.
Como es larga la lista de la inpunidad amorosa, ya estamos concretando un reglamento con su respectivo código legal que espero algún día me publiquen. En este punto debo hacer la aclaración de que la edad de aplicación del reglamento será iniciada la mayoría de edad y hasta aproximadamente los 70 años, donde ya no hay nada que hacer.
Por otra parte, la SECONIA ofrecerá a la ciudadanía femenina los siguientes servicios, que se proporcionarán a las solicitantes sin costo alguno:
- Servicio de denuncia anónima las 24 horas del día, los 365 días del año;
- Disposición de banco de datos en donde, de forma cronológica, se proporcione información del número de noviazgos, matrimonios, relaciones extramaritales y otras y la duración de cada uno de estos rubros; razones de la ruptura y argumentos utilizados;
- Sistema vía telefónica testimonial anónima sobre su desempeño sexual, preferencias y/o parafilias; enlace directo al buró de crédito, vicios encarnizados como alcoholismo o drogas, por mencionar algunos.
También se asentarán los siguientes datos en la cartilla: si el sujeto vive aún con sus padres después de cumplidos los 30 años; cuántos partidos de futbol ve a la semana; consumo de bebidas embriagantes promedio por semana; coeficiente que indique el grado de retención de datos importantes como cumpleaños, aniversarios de novios o de matrimonio; si ronca; si se baña diario y si le habla a su automovil.
domingo, 9 de octubre de 2011
Cómo convertirte en el amor de su vida

Recién se han manifestado en mi vida los que yo llamo “Zombis”. Son aquellos a quienes dábamos por muertos en nuestra vida, que ya olvidamos y de los que de repente nos preguntamos: “¿Qué se habrá hecho fulano o zutana? Los muy… tienen el descaro de verte y decir: “¡Estás igualita! Por ti no pasan los años… ¿Sabes? He de confesarte que tu eres el amor de mi vida. Analizando estas sencillas pero devastadoras palabras surgen muchas preguntas sobre cómo se convierte una en el amor de la vida de alguien: ¿Por qué en el momento de estar juntos no pensaba lo mismo? ¿Qué tragedia fue la que le pasó para que esta pobre criatura piense eso? ¿Qué oscuro pasado esconde? ¿Le iría mal con su ahora exesposa? Así que desglosando en asunto, pongo aquí algunos requerimientos para convertirse en el amor de la vida de alguien, confesión que no deja de resultar halagadora después de veinte años:
Primero, tienes que ser comprensiva: que si llega tarde una hora después de lo acordado, tu salgas con una sonrisa de manera inmediata, no lo hagas esperar y además le digas: “no importa amor, ya sé que estás muy ocupado”, aunque sepamos que lo que estaba haciendo era dormir o viendo el final de “Residen Evil IV”, que para eso estudian para zombis;
2. El detalle cuenta: si es 14 de febrero; se cumpla un mes de estar saliendo con él; sea su cumpleaños, navidad o fiesta significativa en su vida –por ejemplo, aniversario de la compra de su primer coche–, compra inmediatamente un detalle que sepas que le gustará: evita ositos de peluche y cosas ñoñas, ni se te ocurra pegarle a su auto post-it con mensajitos amorosos, mejor cómprale un kit de herramientas para el coche, una loción Hugo Boss o de preferencia una que nadie use –la puedes encargar a París– y dile que el olor a maderas te recuerda su viril aroma;
3. Siempre, siempre, prepárale la cena cuando te vaya a visitar a tu casa: la comida italiana es fácil y rápida o de plano, si la prisa es mucha, unas quesadillas, con su salsita molcajeteada –no de lata, por favor– y si le puedes ofrecer una chela o cuba para acompañar, mucho mejor;
4. Escucha: no lo llenes de palabrería sobre las broncas con tus amigas, ni le cuentes historias bobas de tu vida; de lo que se trata es de que se sienta el centro de tu universo y que todo lo que te platica, así sea que ese día vendió tres pares de choclo bostoniano del número 7, es de lo más interesante. Alábalo y demuéstrale tu admiración incondicional;
5. Sal a recibirlo vestida con prendas sugerentes: no se trata de ser corriente y enseñarlo todo, un escotito que deje ver tu surco intermamario –este término lo saqué de Wikipedia– de manera discreta lo hará sentirse deseado y sabrá que estas dispuesta a todo… Nada de que “estoy cansada” y “me duele la cabeza”, eso mata todo lo ganado;
6. No lo atosigues presentándole a toda tu familia, no lo comprometas a nada, siempre pregúntale si te quiere acompañar a la comida familiar o a la boda o la cumpleaños de la bisabuela, ya sabemos que eso les choca;
7. Tampoco, por ningún motivo le digas que él es el “amor de tu vida”, eso suena a un compromiso contundente y eso es precisamente lo que hay que evitar;
8. Y para rematar, después de demostrar que eres linda, detallista, siempre escuchas, estás dispuesta a hacerle de cenar y a tejerle un suéter, en ese preciso momento en el que el amor esta en la cúspide del enamoramiento, provoca una situación trágica que los separe: vete a estudiar a Inglaterra y dile que allá conociste el verdadero amor; dile que el amor entre los dos es imposible porque son de distintas sociedades y la familia se interpone y que la opinión de tu madre pesa demasiado; dile que tienes una enfermedad que te impedirá tener hijos o ya de plano, si nada funciona, utiliza el consabido “no eres tú, soy yo”, “necesito tiempo para pensar” y todo ese verbo que ya nos sabemos.
Te aseguro que dentro de veinte años, él te encontrará en el supermercado haciendo la compra, volteará para verificar que su esposa esté comprando canela en rama y te dirá: “¿Sabes? Tú eres el amor de mi vida”… Caray, yo no sé porqué no escribo en Cosmopolitan….
domingo, 18 de septiembre de 2011
Las cosas que no sé hacer

Hace poco, una amiga nos invitó a participar en un intercambio de conocimientos. La idea me resultó genial, así que me dispuse a hacer una lista. No es tarea fácil, porque siempre apostamos por lo que sabemos hacer. Aclaro que no necesariamente quisiera aprender a hacerlas, ya que la bendita ignorancia me ha ayudado a mantenerme con vida:
- No sé navegar un barco de vela;
- No sé utilizar un taladro;
- No sé abrir una botella de cerveza con el encendedor;
- No sé hacer “donitas” de humo con el cigarro… eso influyó significativamente en que no me convirtiera en una “Femme fatale”;
- No sé patinar o andar en bicicleta “sin manos”;
- No sé hacer una tortilla española, bueno, sólo la mitad de ella, porque lo que no sé hacer en realidad, es darle la vuelta al revoltillo ese…
- No sé hacer macetas de macramé, tarjetería española, bordado con listón ni monos dormilones de peluche, esto me salvó de tener una tienda de regalos… y algo más;
- No sé pescar Marlin, ni cazar leones o ciervos;
- No sé coser a máquina como mi madre…
- No sé cocer un pollo o hacer “cuete mechado”;
- No sé montar una casa de campaña;
- No sé bailar tango;
- No sé distinguir un vino afrutado de uno ligeramente agarroso;
- No sé rapelear, hacer bici de montaña o navegar rápidos;
- No sé sobrevivir a más de 10 kilómetros de distancia de mi pueblo natal, no digamos en la selva lacandona;
- No sé usar una brújula;
- No sé “hackear”, pero si “estoquear”…
- No sé sembrar, cuidar plantas mucho menos cosechar; mejor voy al super…
- No sé manejar un auto estándar: esto a mantenido con vida a los otros;
- No sé caminar sobre la cuerda floja, pero ni falta que me hace, ya con vivir la vida es más que suficiente.
sábado, 10 de septiembre de 2011
El ángel exterminador

Hace ya algunos ayeres, vi una serie de dibujos animados en donde un gato era picado por el “gusanillo del juego”. El pobre animal entraba en un estado compulsivo en donde todo lo que quería era jugar. Por supuesto, se topaba con el malvado perro, el cual ganaba todas las partidas. Los castigos eran terribles, pero el gato no paraba de jugar, no importaba cuan terrible pudiera ser el castigo. Fue tal mi trauma ante esta visión, que le agarré una aversión inmensa a todo lo que me sonara a juego de mesa: ni cartas, ni Backgammon, ni Damas, ni nada. Recién fui a su casa de unos amigos que, a sabiendas de mi repulsión desmedida por tan deleznable actividad, me invitaron a jugar “Marathon”, que de todos, es el que más tolero. Como los quiero mucho, accedí a ir a la reunión. Cual sería mi sorpresa al ver que tenían dos tableros de Rumi muy puestos sobre el tapetillo verde de una mesa de juego. Ya ni modo de regresarme. Respiré hondo y me propuse disfrutar la velada sin chistar.
El juego hace brotar en el ser humano las pasiones más ruines y bajas que imaginarse puedan: los ojos se inyectan y lagrimean a la par, la avaricia se dispara –peor tantito si van de por medio fichas, frijoles o cualquier leguminosa que represente un alto valor en el mercado-, la mente se encuentra alerta, presta a protestar ante la suerte ajena aún cuando los efluvios del alcohol corren presurosos por la sangre; los peinados se descomponen, y las manos se retuercen al sostener en un rictus casi artrítico las veintisiete cartas en donde no sale ni “corrida”, ni “tercia” y hay que “comer” para poder “bajarse” –este acto, terror de todo jugador empedernido-. La amistad entrañable que te une a los jugadores queda nulificada cuando le tapas o le deshaces el juego a alguien; muchas veces he quedado clavada en mi silla ante la mirada fulminante de una jugadora despechada. Así que como dice un amigo, me quedo atornillada al asiento como protagonista de la película “El ángel exterminador”…
Aquí les pongo el enlace del corto animado que les cuento, para que se diviertan un rato… Ver.
