sábado, 7 de febrero de 2009

Para la damita que nos acompaña... para el gentil caballero

Al tener una madre que bailaba a la menor provocación ritmos sicalípticos y provocadores, no tuve más remedio que entrar al aro. Llegaba de la escuela y ahí estaba ella, vestida de crinolina, zapatos de dos colores y con cola de caballo bailando el “Rock de la Cárcel”, o “Norma la de Guadalajara” que es su mambo predilecto... Por la tarde, al llegar de dar la vuelta, me jalaba del morral y me decía: Órale Rima, te voy a enseñar el nuevo pasito de cha cha chá que aprendí en mi clase de baile... ¡¡¡Y esto era darle gusto al cuerpo y al espíritu señores!!! Bueno, pues años más tardes y ya con la inquietud entre pecho y espalda, comencé a tomar lecciones de danzón con un galán incógnito de buena figura y mejor porte... El grupo era de lo más ecléctico, había de todo: parejas jubiladas; otras dedicadas a tendajones en el mercado; señoritas que se lograron; un sastre; señoras que se dedicaban a hacer gelatinas decorativas –ésta última me asombraba por modosita y por esas esculturas membranosas que confeccionaba con gran encono-, doctores de guayabera... y nosotros, que pasamos a ocupar el lugar de las mascotas del grupo, porque todos nos llevaban como 30 años y mi pareja y yo éramos peques sin experiencia en ritmos afroantillanos... Comenzó la lección, todos derechitos ensayando el cuadro básico del danzón, el vaivén, el montuno rapidito, el danzón floreado de 8 y dieciséis vueltas, floreo invertido, paseo, cuadro al centro, en rosa (sólo la mujer baila). Aprendí a diferenciar todos los tiempos de ese sensual baile: introducción, en donde las parejas se preparan para iniciar el baile; inicio; descanso con todo y abanico para ahuyentar el calor; montuno, que es rápido y cadencioso y finalmente, acabar dando dos pasos en firme: ¡todo un arte ese baile! Pero luego comenzó nuestro penar de tapanco en tapanco: dimos exhibiciones en asilos de ancianos, festivales del día de la danza; fiestas del santo patrono en los 7 barrios de la ciudad; bailes organizados por el profe y su esposa: ¡Esos bailes! en donde conocí al “Abuelo” y María Elena, pareja venida del DF: él de trajecito blanco y zapato blanco y negro; ella, un émulo de Tongolele en cuanto al cabello negrísimo con mechón blanquísimo y zapatillas de lentejuela roja de 15 cms. ¡Nomás! Me encantaban esos bailes, en dónde podíamos vestirnos de gala, arrastrar la boa y bailar con las mejores danzoneras del país: Acerina, Aragón, La Playa y otras más que ya no recuerdo. Los animadores jugaban un papel fundamental para animar el baile. Al grito de ¡Danzón dedicado a...! comenzaba el baile; las parejas se acercaban lentamente a la pista, tomaban sus posiciones y ¡¡¡a darle gusto al cuerpo!!!! Al cabo del tiempo, el galán incógnito dejó de bailar y yo me quedé rete frustrada porque me encanta mover el bote de tal manera que... bueno, unos amigos me han sugerido que por qué no le hago como María Rojo en “Danzón”: buscar una pareja de baile, que nomás quiera bailar conmigo, sin mayores pretensiones. Así que a sugerencia de ellos, haré un casting en breve para ver quién podría ser la pareja perfecta para estos menesteres. Me sugirieron un anuncio en el periódico con la siguiente redacción: “Señora en edad interesante busca pareja para bailar danzón; no importa físico pero sí que esté casado para evitar tentaciones; estatura promedio: ni muy alto, ni muy chaparro; presentar cartilla liberada, carta de antecedentes no penales; certificado de primaria mínimo; sea aseado y se ponga loción; jacarandoso y con ritmo; le guste el fandango y las desveladas; disponibilidad de tiempo después de las 7 pm; no importa que no platique, le guste el cine y no lea...se le requiere sólo para bailar”. Ustedes dirán si se animan, se aceptan propuestas y ya les avisaré cuando haré la prueba de fuego... Esta nota se la dedico con todo cariño a mis maestros de danzón: El Ing. Solano (qepd) y su esposa Lucha que me enseñaron que el baile es una de las maneras de expresión del ser humano más hermosa que hay...

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Mi querida rima....


Que felicidad saber que hay tanta enjundia en el menester del baile y que aste le ha entrado con singular alegría, que envidia de la buena, mire que eso de los tapancos no es nada fácil.

A mi que me encanta el baile! y a la menor provocacion ya estoy a bajo de la mesa con la patilla moviendo a cualquier ritmo. Efectivamente no ponga en riesgo la amistad y menos dar tentaciones porque con eso del roce del cuerpo! hay dios! el baile enamora!

Ojala en su andar encuentre o se anime a colocar ese preciado anuncio pa encontrar al compañero de baile que la hara sacar brillo a cualquier azulejo de los 30´.
yo creo que vale la pena! y de paso pos si cree que hay algo para aca en cortito le sobre enmedio de las solicitudes, pues se lo agradecería!, gracias! jajajaja

L mdm =)

Unknown dijo...

Gentil Damita:
Deseo encuentre pronto "Caballero" con mayúscula...si ha de estrenar quién la baile, que sea de su enterita satisfacción...Por cierto,
¡Qué bien baila la damita! Pude ver su demostración en una velada literaria...!

Arturo Haro dijo...

Ya sabía yo de su gusto por el danzón, aunque no he tenido chance de verla en acción.

Uy y yo que quiero aprender a bailar salsa! pero si apenas puedo con mis compromisos actuales! Saludos!