sábado, 8 de marzo de 2014

Cómo sobrevivir a un congreso de investigadores


Pues resulta que ahora me he visto en la necesidad de asistir a congresos de investigación. Nadie me preparó para lo que tuve que hacer, así que, ejerciendo el derecho de ser propietaria de este blog y de que puedo publicar lo que me dé la gana y que además soy generosa y compasiva con mis pares, les dejo aquí unos consejillos para sobrevivir a tan magnos eventos:

Vestimenta: lo primero es investigar de qué trata el congreso y quienes serán los asistentes para que no nos agarren desprevenidos con el “outfit”. Si es un congreso de derecho, contaduría y teneduría de libros, administradores o cualesquiera disciplina que requiera cuello blanco, tanto hombres como mujeres deben ir de riguroso traje sastre; camisa blanca; ellos corbata ad oc y ellas, discreta mascada, de preferencia de seda. No olvidar medias color “nude”. Si por el contrario, el congreso es de antropología cultural, filosofía y letras, lingüística o disciplinas afines, artes visuales o diseño gráfico, pueden adoptar el consabido atuendo que consta de blusa o camisa autóctona (de preferencia proveniente de un país latinoamericano en conflicto), pantalón de manta, falda folk o bien, una playera con consejas como: “The Wall. Pink Floyd”; “Se habla Español”; “Es chido ser naco” o cualquiera de la Guerra de las Galaxias.

Actitud: esta parte es sumamente delicada, ya que como todos sabemos, la actitud lo es todo. Nada de hombros caídos y mirada perdida como de gallina comprada, no señor. La entrada tiene que ser espectacular, dominio total del escenario. Si es necesario, sugiero un recorrido previo por el lugar sede. Pueden ensayar levantar una ceja, ya que ese gesto es muy importante al momento de escuchar ponencias de nuestros pares, porque indica que estamos en desacuerdo con el ponente y le hacemos saber que segurito le preguntamos algo. Nunca abrir la boca ni asentir como si estuviéramos de acuerdo. Antes bien, provocar la duda, la incertidumbre y el desasosiego con gestos y miradas de desaprobación. De cuando en cuando, sacar el celular para tomar fotos y hacer apuntes. Eso los pone muy nerviosos.

Preguntas: la sesión de preguntas por parte del público asistente a la mesa es la parte más disfrutable de las ponencias. Es el momento cumbre en donde podemos explayarnos y demostrar al ponente la pobreza de su investigación y al público asistente todo lo que hemos leído y la maravillosa memoria eidética que poseemos al citar al hilo a 27 autores alemanes o checos con una perfecta pronunciación. Para ponerle emoción al asunto, comience sus frases con las siguientes expresiones: “Usted afirma que…”; “Suponiendo que lo que dice sea cierto…”; “Quiero pensar que usted leyó a (mencionar aquí a algún filósofo de un lejano país de Europa del Este)”. El chiste es acorralar, no soltar, avergonzar y destrozar la tesis del expositor.

Título de su ponencia: esto es clave para defenderse de los preguntones del punto anteriormente mencionado. Entre más complicado, caótico y ambiguo sea el título, mejor. He aquí algunos ejemplos: “El humanismo concurrente ante el cangrejo ermitaño: una disgregación prometedora”; “La percepción postconcurrente ante el Manifiesto Comunista: una simbiosis metafísica”; “La retractación impresionista y la Revolución Francesa: una conspiración generacional”; “La desintegración pregeneracional tras las canciones de Bollywood: ¿una yuxtaposición cibernética?”. Tip: los dos puntos le agregan mayor dramatismo al título y fintean al espectador ya que parece que nos van a explicar la primera línea. Nada más alejado de la realidad. Nos provoca aún más desconcierto. Aquí les dejo dos enlaces que me han resultado de mucha utilidad: http://www.yeray.com/generador/ y uno maravilloso en donde pones tus palabras clave y listo: http://www.jmarquez.com/presentr/index.php?lang=es

Cuerpo de la ponencia: Si después de titular su ponencia con los nombres arriba mencionados logra tener una audiencia de más de 5 personas sin contar a los cuatro que van a exponer, es hora de desplegar toda su sapiencia y don de gente para dar paso a la lectura de la ponencia. Se recomienda guardar compostura y seriedad, ensayar el tono de voz y tener a mano una botella de agua. Sugerencia: cuando de adjetivos se trate, no se le ocurra usar los consabidos: bueno, chido, bonito o feo. Utilice palabras del orden de: pasilargo, holográfico, molecular, montable, anfisbaénico, ectoplásmico, atrofiado o cualquiera que tenga seis sílabas: aeromántico, afarallonado, anepigráfico, anquiderribado, antediluvianos, antropográficos, apiramidado, asistemáticos, berberidáceo, caparidáceo, ceremoniático, cingiberáceo y otras por el estilo.

Presentación visual: Procure poner fondo negro a sus presentaciones, esto le da un toque de dramatismo al asunto. Evitar las gráficas de pastel o cualquier modelo legible en pantalla: opte por las gráficas de barras, puntos o bien, ya en el colmo de la complejidad, digitalice de un libro en baja resolución, tablas numéricas con valores tanto positivos como negativos; esto agrega credibilidad a sus resultados pero nadie los cuestionará. Agregando efectos especiales como aparición letra por letra o baile en el espacio del texto hará de su presentación algo alegre y entretenido. Se sugiere poner una diapositiva final con la leyenda “gracias por su atención” y el sonido de aplausos. Tampoco se trata de ser maleducado. Mientras tanto, no olviden mover sus manos de esta manera: http://pijamasurf.com/2014/01/siete-gestos-manuales-que-te-haran-pasar-por-un-sesudo-intelectual-gifs/


Esta entrada se la dedico a mi amiga Tuch, que iniciará el sufrido camino de la investigación. 

domingo, 18 de agosto de 2013

El grupo versátil



Una de las cosas que me da más flojera en esta vida es asistir a una boda. No por los novios, que me han invitado de buena fe, no por los comensales que por lo general son personas lindas y con las que guardo cierta amistad. No porque hayan liberado dos mil setecientas mariposas blancas en la ceremonia religiosa. No el menú, que ya es esperado con anticipación: sorpresa de quesos finos; una sopa que sabe a harina salada y que nos permite elegir el sabor que deseemos: queso, crema de pistache o chícharos; lomo bañado de una cremita café, con una papa al horno y acompañado de una escultura barroca elaborada con zanahorias y coles cocidas y de postre por lo general y para no errarle, pastel de boda. No señores, lo que me da flojera de las bodas, después de un exhaustivo acto de reflexión, es el grupo versátil que ameniza el evento por cinco horas aproximadamente. Veamos en qué consiste su versatilidad:

Inicio:
Para comenzar a calentar motores y mientras la concurrencia trata de digerir el menú antes mencionado, el grupo versátil toca a voz en cuello todos los éxitos de Luis Miguel, Diego Verdaguer, el Buki, Alex Sintec o Armando Manzanero. Normalmente se seleccionan por ser del género romántico creyendo que así los comensales pueden platicar muy a gusto.

Las de cajón:
Aquí ya empieza la fiesta como tal, y como primer número, los desposados eligen una canción con la que se sienten plenamente identificados ya que refleja su historia de amor. Las más seleccionadas son las de Celine Dione, You are the inspiration de Chicago, Te amaré  de Miguel Bosé y ya si son bien alivianados, Bachata Rosa de Juan Luis Guerra. Si gustan de las novelas, su selección girará en torno a los duetos como el de Lucero y Mijares cantando El privilegio de amar.
La repiten cinco veces para que todos los familiares tengan la oportunidad de bailar con la feliz pareja. Después de esto, se toca la víbora de la mar, se lanza el ramo, el novio le quita el liguero a la novia con los dientes a ritmo de jazz cachondo y finalmente, comienza la fiesta.

Para abrir boca:
Si el grupo versátil desea poner ambiente en la fiesta lo mejor de su repertorio recae en canciones de la Sonora Dinamita, la Margarita o los Ángeles Azules. Una vez que todos agarraron el ritmo, reparten entre los asistentes cuernos de venado http://www.youtube.com/watch?v=OpVA97Lfgks , capotes para el paso doble, sombreros ridículos, serpentinas, gorras y antenas de colores varios que le darán realce al baile y pondrán a la altura de las circunstancias a la concurrencia.

Canciones con instrucciones
Este bloque de canciones sirve para decirle al público asistente qué tiene que bailar y como. Tenemos por ejemplo, La Bala que nos precisa de manera metódica http://www.youtube.com/watch?v=6osBpZN14bE El único problema de esta canción es cuando la letra invita a los asistentes a que “todos para abajo”, algunos ya no suben. Otra muy socorrida es la que entonan con gran ánimo y alegría los integrantes de El símbolo: Levanten las manos http://www.youtube.com/watch?v=ysV1nFBfZhg esta canción y siete cubas entre pecho y espalda tiene el poder de hacer sentir súper sexys a los asistentes. Otras canciones con instrucciones implícitas son No rompas más mi pobre corazón de Caballo Dorado, aquí les dejo una versión de instrucciones en el remoto caso de que no se la sepan: http://www.youtube.com/watch?v=OhWkJK77uoY  Y La Macarena no puede faltar: http://www.youtube.com/watch?v=VopTCbv3fS4

Canciones para estado matrimonial
A todos los invitados nos encanta burlarnos del nuevo estado de la pareja, la cual ignora lo que le depara el futuro. Es por esto que el grupo versátil ha incluido en su repertorio una serie de canciones de advertencia para que los dos integrantes del anhelado vínculo estén advertidos y luego no se anden con eso de que “yo no sabía”. En primer término tenemos la popular cumbia Capullo y Sorullo que narra esta pícara historia sobre cuernos e infidelidades. La cortina por su parte, nos da instrucciones precisas sobre que es preferible casarse con un viejo http://www.youtube.com/watch?v=9g5MZsgQdIU ; o la de “Mete y saca” dechado de dobles sentidos: http://www.youtube.com/watch?v=4A008luUDD0

Canciones retro
Para cumplir con las expectativas de todos los asistentes, y para propiciar el bonito palomazo, el grupo versátil comienza con un potpurrí de canciones deTimbiriche http://www.youtube.com/watch?v=p9qDUx3a-rQ en donde todos berrean “Tu y yo somos uno mismo” como en sus mejores tiempos.


Si siguen estas breves instrucciones, tienen la fiesta inolvidable asegurada.

domingo, 11 de agosto de 2013

Cuestiones insalvables



Pues resulta que nos pasamos la vida contestándoles a los demás toda serie de cuestiones, que aparentemente ellos ya han zanjado. He aquí un listado de las preguntas que son obligatorias y demandan una respuesta correcta y satisfactoria. Se omiten preguntas existenciales como ¿por qué estoy aquí?; ¿cuál es mi misión en la vida según las monjas de mi colegio? y ¿qué es lo que quieren las mujeres? por no haber respuesta satisfactoria:

Del nacimiento y primera infancia:
Aquí te libras de contestar tú así que la mamá recién parida recibe el bombardeo de amigas, tías, suegra, hermanas y demás féminas curiosas: "¿Y cómo le vas a poner al niño? Ni se te ocurra ponerle como tu abuela Eutiquia, ¡Imagínate, pobre bebé!
¿A qué jardín de niños lo meterás?
¿Quién te lo va a cuidar cuando vuelvas al trabajo?

Segunda infancia y adolescencia:
Cargando el rebuscado nombre de Eutiquia Yazmín, nada más porque a tu madre se le ocurrió darle en la torre a tus tías metiches, ahora te enfrentas a las siguientes preguntas de rigor:
¿Qué significan tu nombre?
¿Cómo te gusta que te digan?
¿Te podemos decir Tiquia?
En ese momento comienza el odio hacia tus padres, que tanto daño te han hecho.

Edad adulta
Y llegamos al momento de la vida en que es crucial darle gusto a los demás respondiendo de forma satisfactoria y creíble las preguntas que nos son sorrajadas en la cara en el momento más inesperado.  Veamos:
Se asiste con cierto temor al bautizo del hijo de tu prima Pita. Asiste a la fiesta el pesado de tu primo Fernando que siempre se ha destacado por llevar una vida recta, mesurada y basada en los más altos valores humanos y además, anda estrenando una novia que conoció en el coro de jóvenes apostólicos. La muchacha, con la vista baja, sonrojada y con voz tímida, avienta un "mucho gusto" a todas las personas ante las que desfila.


Satisfecho el morbo de la novedad, tu tía se dirige hacia ti. La ves caminar en cámara lenta; se esboza una pequeña mueca que quiere ser sonrisa; sus ojos se entrecierran, abate las pestañas y con una ingenuidad malsana te espeta sin pudor alguno: “Y tu ¿ya tienes novia? ¿Por qué no la trajiste? y ¿Para cuando mi'jito?” …esas preguntas son peores que las que se hizo Nietzsche en sus momentos más negros.

sábado, 29 de junio de 2013

Ad Litteram (A la letra)

Yo no sé por qué, pero las primeras letras siempre son muy dolorosas. He aquí, unos vagos recuerdos de cómo me embarqué en este mundo de páginas por leer. ¿Quién no se acuerda de los cuadernos Scribe de doble raya? Siempre que me acuerdo de ellos, lo hago no sin un poco de angustia. Y de la buena. “Saquen su cuaderno de doble raya” decía la maestra. Yo abría la tapa de aquél pupitre añoso mal pintado de un color indefinido y buscaba entre mis “útiles escolares” el dichoso cuadernito. Y ahí nos tienen, haciendo palito y bolita con esmero… planas y planas de palito, bolita. Luego, a juntarlos para formar esos signos desconocidos que representaban sonidos. La “S” nunca me salía bien y mucho menos la “F” así me las compararan con una foca o una serpiente. Yo fui de los millones de niños mexicanos que llevaron “El libro mágico” para aprender a leer y escribir. Frases clásicas como “La pipa de papá”, “Ese oso se asea” y la nunca olvidada “mi mamá me mima” son más clásicas que cualquier clásico literario. El papel traslúcido que servía para copiar tan profundas frases se llenaba de garabatos sin sentido y yo sufría y lloraba, al punto de que un día, como ya he platicado, declaré ceguera total a mi maestra de 3º de Kinder para no leer un párrafo del odiado libro. Pero hete aquí que ni en mis peores pesadillas infantiles pude imaginar lo que me deparaba el destino. Al entrar a primaria, apareció en mi vida un señor muy derechito, formal y de bombín –así me lo imaginaba– cuyo nombre todavía lo tengo grabado en mi memoria: Don Emilio Marín. Este señor, cuya vida desconozco pero imagino, se dio a la engorrosa tarea de escribir un libro que tituló “Gramática Española”. El mencionado libro contenía todos los saberes y entresijos para el correcto uso del idioma español. Imaginen a una pequeña niñita de largas trenzas, de 6 años y uniforme muy planchado, ingenua ella y muy sonriente que llegaba todos los días con la sensación de que las paredes del añoso colegio se le venían encima. Porque a primera hora y después de hacer fila para entrar al salón, comenzaba la tortura de Don Emilio. “Niñas –decía la maestra con fingida inocencia– saquen su libro de Español”. Punzada en el estómago. Sacaba el mencionado libro, que a continuación describo brevemente, para que no vivan agobiados por el resto de sus días, como yo. En primero lugar, Don Emilio era todo un caballero, yo creo que sus papás eran españoles refugiados y seguro él estudio en la Benemérita Normal para obtener el título de maestro. Así que todo su libro estaba escrito en 2ª persona del plural. Imaginen pues, la lección de los tiempos verbales en este tenor:
“¿Vos sabéis qué se entiende por tiempo verbal? No os preocupéis queridos niños, aquí os lo voy a decir” Y así todas las instrucciones, por lo que no me quedaba claro si estaba leyendo un cuento de hadas o un documento de la época de María Canica. Los textos para definir cualquier elemento de la oración, eran como para suicidarse. Por ejemplo, veamos la definición de adjetivo indefinido:
“ Los adjetivos indefinidos limitan la significación del sustantivo de un modo vago o general”; o ésta, que es una joya: “Accidentes gramaticales son las alteraciones que experimentan las palabras en sus desinencias”. ¡Seis años, por Dios! Digo, agradezco a mis maestras la confianza de pensar que yo sabía que era desinencia a tan tierna edad, pero se pasan. Especial merecimiento es otorgado a los ejemplos y ejercicios que Don Emilio pensó con dedicación y esmero, usando todos sus conocimientos de pedagogo experimentado. Veamos algunos párrafos.

EJERCICIO DE APLICACIÓN. Entresacar los sustantivos e indicar su género y número: ¡Loor te sea dado, oh valerosa y magnánima mano, escogida por el cielo para descubrir el nuevo mundo y unir, con eterno vínculo, dos hemisferios, antes tan desconocidos como separados! O estos ejercicios de reflexión: Un buen consejo: se ha cometido una falta en clase. El maestro va a castigar a todos si el culpable no se da a conocer. Sois varios en saber quién es el culpable, escribidle para aconsejarle que confiese su falta. ¡Madre pura! O este: Explicad el proverbio siguiente: Se ha de romper la cáscara para tener la almendra. A los seis años cumplidos ni Sócrates hubiera reflexionado tanto. Y luego las autoridades se quejan de que en México sus habitantes no leen.

domingo, 23 de junio de 2013

Las sentidas palabras


Las sentidas palabras, para aquellos que no sepan cómo nombrarlas, son aquellas que se dicen en un momento de inmensa felicidad o de profunda tristeza. Normalmente, el encargado de emitir semejante carga poética a los invitados al convite son: el padrino, el festejado, el compadre y –en caso de fallecimiento– el familiar o amigo más cercano al difunto.
Antes de ver algunos casos dignos de mención, diré que para que no lo agarren descuidado y escuche las palabras con algo de dignidad y sin soltar la carcajada, siempre debe estar usted preparado para que en cualquier convite, fiesta, banquete o ambigú alguien se arranque con las sentidas palabras:
Escena 1: Banquete de boda. Momento después de cenar y a punto de hacer el brindis. Se reclama la presencia del padrino, mejor amigo del novio y quien ignora que la novia está embarazada de seis meses.
“Mi querido Pepe Toño, hermosa Marielita: desde que tuve la fortuna de conocerte Pepe, te he acompañado en noches de parranda, hemos tratado de desentrañar los misterios femeninos y si alguien nos hubiera dicho que a las mujeres no había que entenderlas sino quererlas, nos hubiéramos ahorrado muchas desveladas y crudas. (Risas forzadas de la concurrencia). Me honra muchísimo ser quien prodigue las palabras de brindis por esta hermosa y traviesa parejita que hoy culmina el camino iniciado hace ya dos años, cuando se conocieron en el rancho aquel, en donde intercambiaron miradas de coquetería y buena voluntad. Ahora, después de muchos entredichos, dimes y diretes y la oposición del padre de Marielita, quien ha olvidado sus pasadas rencillas y ahora está muy de acuerdo con que estas dos almas unan sus fuerzas en un solo fin común, vemos culminado el amor de esta dichosa pareja. Tú, apuesto y gallardo caballero, tendrás la santa obligación de proteger y cuidar a esta prístina dama que ahora se te entrega por primera vez (toses, risitas y comentarios del apreciable. Marielita se sonroja) y que cuidará de ti con solícita abnegación de esposa. Estoy cierto de que en un futuro no muy lejano, su amor se verá coronado con la llegada de varios angelitos que serán la dicha de su hogar. (El papá de Marielita saca su pistola y baja al padrino del tapanco a golpes de fusca. Ordena a los músicos que toquen y estos se lanzan con un reguetón).
Escena 2: Son los XV años de Estefani Desiré, regordeta y alegre damita que ataviada con el clásico vestido inspirado en “La Bella y la Bestia” de Disney, ha logrado entrar en él a fuerza de apretones y resoplidos. Después de bailar el vals con su papá y un hip-hop con sus amigas, toma el micrófono el querido compadre y padrino de la criatura, que se encuentra un poco pasado de copas:

“ Querida Tiffany: Al cumplir tus quince años estas entrando a la etapa más bella de tu vida. A partir de este momento dejas atrás los años de la niñez para convertirte en la joven que será el orgullo de todos... Es también la ocasión para reflexionar y decirte que pronto encontrarás un destino para tu vida como mujer. Nunca permitas que tu vida sea como una página en blanco: llénala de amor, llénala de sensibilidad y de alegría. Quiero decirte querida ahijada que a partir de hoy verás la vida de otra manera y seguramente tendrás muchas confusiones, pero estoy seguro que saldrás adelante y serás completamente feliz. Cuídate de los malos hombres y las malas compañías porque estoy seguro que los habrá en tu vida, deseo ofrecerte siempre mi apoyo y mi consejo, porque yo quiero mucho a tu papá, que es mi carnal y tu mamá, ni se diga, es la luz que ilumina mi vida… esta vida que no vale la pena si ella no está… ¿A poco no se parece a mí la Tiffany? Si está retechula la condenada mocosa… ¡¡inche compadreeee, me la robaste canijooooo!!!! (Mientras bajan al compadre del estrado, a Estefani le regalan su última muñeca).

domingo, 26 de mayo de 2013

La falsa letra

“Con letras ya borradas por los años, y en un papel que el tiempo a carcomido […]”. Así comenzaban los versos de Juan de Dios Peza que mi madre recitaba cuando andaba de vena melancólica. Y bueno, ahora ya no se puede aplicar este referente, ya es imposible palpar una buena carta de amor escrita en tinta negra que según decires del poeta es la tinta que más refleja la amargura. Ahora, el asunto de escribir cartas es ese: ¿qué pongo como asunto? Hace poco recibí una carta. Yo creo que tenía como veinte años de no recibir una. La última que recibí no se cuál es, pero tuve la precaución de guardar muchas cartas acumuladas a lo largo de los años. Supongo que por romántica, por nostálgica, porque atesoro momentos y me acuerdo de ellos releyendo. Con unas me da risa, me acuerdo de mis años de primaria y secundaria, de lo babosas que éramos mis amigas y yo; de la emoción de llegar de la universidad y que mi mamá me dijera: “Te llegó una carta”. Bueno, el estómago se me revolvía ante la expectativa de ver de quién era, qué me decía. No me puedo quejar de mi acervo epistolario e incluso tengo una colección de cartas que pertenecen a épocas aun más lejanas que la mía, de años, de siglos pasados. Ahí es donde veo cómo ha cambiado el lenguaje, cómo nos dirigimos a los otros, sin el menor atisbo de buenos modales, de buena educación. Ahora hay que ser experto en hot line, en ridículos monitos para expresar nuestras emociones y las palabras poco a poco se sustituyen por memes o etiquetas de moda. Todo en aras de ahorrar tiempo. Hace poco puse a mis alumnos a escribir una carta y a enviarla por correo. Nomás por el gusto de hacerlos sentir esa sensación. Y fue maravilloso ya que yo también participé. Me llegó una carta larga, llena de anécdotas e incluso una broma incluida. La traje paseando como una semana y la releía en momentos de espera, cada vez que podía. Cuando lo platiqué, pocos o nadie hizo el menor comentario, me miran como si estuviera loca. Yo los compadezco, no saben lo que es leer cartas después de treinta años compuestas de letras ya borradas por los años.

viernes, 17 de mayo de 2013

Bésame mucho

  Ya me voy a volver más audaz en este blog porque ya se me anda acabando la imaginación para escribir, así que ahora los entretengo con las clases de besos. Aclaro que esta idea me la dio mi madre cuando estábamos platicando de besos indeseables. Así que con todo respeto para mi progenitora, me arranco.  

sábado, 4 de mayo de 2013

La dichosa lista

Ahora que tuve la oportunidad de probar de cerca qué se siente estar al final del túnel, que vi pasar mi vida ante mis ojos pegándome una aburrida de miedo y que soñé con mis abuelos, he decidido hacer la dichosa lista que hacen todos, de cosas que quiero hacer antes de morir. Perdonen ustedes si ofendo buenas consciencias, si maltrato sensibilidades y entenderé si me dejan de hablar, pero creo que experiencias pasadas además de mi provecta edad me autorizan a hacer lo que se me pegue la gana. No se preocupen, jamás he estado interesada en aventarme de un paracaídas ni tampoco quiero manejar un Mustang ’65, así que no los abrumaré con esas fruslerías. A continuación expongo los puntos más importantes en mi top de cosas por hacer: El primer lugar se lo llevan los reclamos: eso de que las personas que llegan a tu vida y te hacen pasarla mal son tus maestros me parece una soberana tontería, por no llamarla más fuerte. ¡Ay sí! Van por la vida tan campantes “enseñando” con sus sandeces, canalladas, traiciones y abandonos a cuanto ser vivo se les cruza en el camino. Eso es consuelo de tontos. No señor, yo reclamo mi derecho de réplica: decirles hasta de lo que se van a morir a esos “maestros” de pacotilla que lo único que enseñaron fue el lado oscuro de la fuerza. Como esto lo imagino haciéndolo en mi lecho de muerte, se van a tener que fletar mi discurso y vivirán con la culpa por el resto de sus días. No lo nieguen, les encantaría hacer esto. Ya con la conciencia tranquila, entonces sí ya me pongo a decirles lo que me causaría un placer enorme, sin menoscabo del punto anterior. Me encantaría hacer una pasarela de modelaje, que todos los fotógrafos estuvieran a mis pies tomando contrapicadas y que yo con mirada displicente e indiferente caminara con garbo mostrando un modelito de Karl Lagerfeld. Que al final se acercara mi buen Karl, me tomará de las manos y me dijera: “Rima, no sé cómo pude estar tan ciego. Eres mi estrella”. Me encantaría hospedarme en el Four Seasons de Nueva York, llegar vestida con un abrigo blanco, sombrero de medio pelo y lentes Prada. Por supuesto, un Yorkie en mi regazo y zapatos tipo stilettos color rojo fuego, mientras tras de mi van siguiéndome dos botones cargando mi múltiple equipaje protegido por Louis Vuitton. Que me llamara Cillian Murphy a mi habitación y me dijera: “Hola preciosa ¿Lista? Paso por ti a las seis de la tarde. Baño de burbujas, masaje, lenguas de canario para el almuerzo bañadas con un exquisito vinillo de Burdeos. 5:45 llamada a la puerta. El camarero me informa: “Mister Murphy le envía este paquete”. Lo abro con indiferencia, con la indiferencia que da el estar acostumbrada a estos trotes. Claro, paquetito azul “Acqua”. Otro brazalete. Bah. Cancelo mi cita. Finalmente una gran fantasía: ir al Festival de Música de Cartagena a escuchar a Jordi Savall tocar a Monteverdi, mientras bebo un vino tinto y veo a los ojos a mi amor. Nota aclaratoria: para la elaboración de esta nota tuve que consultar no menos de 15 sitios diferentes porque es evidente que yo no sé nada de estas cosas. Nomás se que existen en un universo paralelo.

martes, 30 de abril de 2013

Ni hablar… traes puñal. Segunda parte

Continúo con la candente crónica que me ocupa. Una vez que superé la náusea, el vómito, el estrabismo y el retortijón, pasé a la inseguridad de mi cuarto en donde se desplegó un ejercito de enfermeras las cuales, puedo afirmar sin temor a equivocarme, ahora son entrenadas por alguna empresa de esas de coaching o de perdida por los chavos del Starbucks. Me explico. Llega la primera enfermera y escucho a la lejanía entre los vapores y nebulosas de la anestesia: –“Buenas tardes, mi nombre es Edelmira y estaré a sus ordenes para lo que se le ofrezca. En esta ocasión pondré en su suero un cocktail de analgésico y antiácido para que se sienta mejor. Tomaré una muestra de sangre y en un momento más mi compañera le tomará la orden para un electrocardiograma. ¿Está cómoda? ¿Necesita algo?”– No tuve más remedio que pedir un capuchino Venti. A los diez minutos llega otra señorita con un aparatito indescriptible que constaba de una tripa y una bolita –maldita bolita– y que sirve para hacer ejercicios de pulmón. Una vez hube dejado el pulmón embarrado en la tripa esa, una enfermera me preguntó: –“¿Cómo se siente? ¿Está cómoda?–”. –“Pues siento náusea señorita”–. –“Ah, muy bien. ¿Alguna otra cosa que se le ofrezca?”. En fin, unas joyas todas ellas. Llegó otra, que era como la jefa de jefas y me informó sobre la correcta manera de lavarme las manos con el gel antibacterial, estoy segura que fue aeromoza en otra vida: –“Toma el gel y frota fuertemente las manos. (Todo esto explicado de bulto) Forma un puño y frota el centro de la palma para que las uñas sean desinfectadas, gira la muñeca repetidas veces sobre su eje y posterior a esto procede a…” Me perdí en “toma el gel”. Luego nos informó que todo lo que había en la habitación era de nosotros excepto la cama, el aire acondicionado y la televisión. Me emocioné terriblemente e inmediatamente grité a voz en cuello: “¡Tráiganme el cómodo!” Quería saber qué se siente, pues. Mi madre saca un frasco lleno de un líquido sanguinoso y lleno de piedras. Todo esto es lo que traías adentro, me dice. Inmediatamente y como buena diseñadora pensé cómo darle buen uso a ese material. Se me ocurrieron varias ideas: un jardín Zen con su rastrillito y palita; un arenero para tortugas; un rosario para mis frecuentes momentos piadosos o ya en el colmo de la creatividad, las puedo pintar de colores y hacer un paisaje marino para el baño. He aquí la crónica de una operación, me despido porque ahora tengo que ir a cumplir con la manda que prometió mi madre si todo salía bien.

lunes, 29 de abril de 2013

Ni hablar… traes puñal.

Pues resulta que me puse mala de la panza y miren que la tengo de alambique como vulgarmente se dice. Y pues ante tal panorama me vi obligada a ir al doctor que se dedica a ver tan bajos y escatológicos menesteres y pues me dijo que del cuchillo no me salvaba. Ni hablar, bajé la cabeza y asentí resignada. Como yo nunca había pasado por semejante experiencia, todo era novedad, no se me quita el espíritu investigativo y etnográfico de la vida, así que me propuse observarlo todo desde mi lecho de agonía. Hete aquí la reseña de tan sangrienta hazaña: Para comenzar diré que en un hospital lo hacen ser enfermo a la fuerza: yo llegué rete campante a emergencias y después de tomarme mis datos fiscales, legales y morales el primer paso para ser declarado enfermo es colocarle a uno la pulserita de identificación. Te toman la presión y sigue un interrogatorio que haría las delicias de la Gestapo. Cuando dije que fumaba, se detuvo el tiempo, los galenos se vieron a los ojos preocupados: durante toda mi estancia en el nosocomio, este fue comentario de pasillo, chisme de enfermeras y escándalo para propios y extraños. Todavía trabajo el sentimiento de culpa. Me enchufaron una aguja con suero para aliviar los retortijones y luego vino lo peor: la batita infamante. Describo este vergonzante ropaje que pudiera ser catalogado como el Sambenito de nuestros tiempos: de un blanco percudido, los estampados en ellos son variables. Te piden que te quites TODA LA ROPA y que te pongas el dichoso baticón a manera de babero. En la parte posterior tiene unas tiritas de tela que se supone sirvan para detener la batita, pero que sirven para evidenciar de manera más efectiva el trasero del portador. He de aclarar que mis referentes históricos de hospitales solo se encuentran en las novelas de televisa, por lo que yo me imaginaba que iba a estar perfectamente maquillada, enjoyada y con peinado a la última, la sábana muy restiradita y yo esperando a que llegaran todos mis galanes pasados y presentes a rendirme pleitesía o pedirme perdón, según fuera el caso, mientras yo, magnánima y tosiendo ligeramente de vez en cuando, los perdonaba y les reiteraba las seguridades de mi distinguida consideración. Lamento informarles que nada más alejado de la realidad. A la batita vergonzante se le sumaron unas medias de mediana compresión para la flebitis y un chongo desgreñado que completó el cuadro. Esta es la verdadera prueba de fuego para el amor, no la otra. Después de marcarme la panza con un plumón de gel, fui llevada a la sala de radiología para los estudios pertinentes. Salieron las piedras de la vesícula, pero el radiólogo me informó que mi páncreas es hermoso y que nunca había visto riñones tan lindos como los míos. No pude evitar ruborizarme ya que es la primera vez que me chulean las entrañas. Capítulo aparte merece el guapísimo doctor que me tocó en suerte, lástima que comenzamos mal la relación hablando de obras y evacuaciones, tema nada romántico para cuando una desea quedar bien. Total que me metieron cuchillo, ni cuenta de di y cuando acordé estaba en la sala de recuperación en compañía de otros tres que habían pasado por las armas como yo. Me despertó el clásico sonido de la máquina que indica los signos vitales, esa que en las novelas hace pip, pip, pip de manera uniforme cuando todo marcha bien. El problema fue que comencé a escuchar una secuencia de pips por demás inquietante: pip, pip, pip…..pipipipipipipipipipipipipi…. piiiiiiiiiiiii (silencio) y luego nuevamente pip, pip, pip. Yo boqueaba y casi me da estrabismo tratando de ver si la maquinita estaba conectada a la que esto escribe, pero no, malvadamente, respiré tranquila, era de la señora de la cama de enfrente. Una enfermera pasó y distraídamente le dio un golpe fuerte y seguro al artefacto que volvió a su estado original: pip, pip, pip… (Esta historia continuará)

domingo, 21 de octubre de 2012

Las Amenidades

Ahora que he andado de viajera sin límite de puntos, he tenido la oportunidad de observar con qué delicadeza y preciosismo nos halagan los sentidos todas esas cadenas hoteleras gringas por las que he estado de paso. Bueno algunas, que conozco otras que son de esas de "venga, pague, báñese, duerma, desayuneendesechables y váyase". Resulta que yo no sabía cómo se llamaban todos esos diminutos adminículos para hacernos la vida agradable, hasta que una señora de esas muy viajadas y mundeadas, me dijo que se llamaban "amenidades". Pensando en el nombrecito, pues sí queda, ya que nos hacen la vida más amena, así que con esta nota hago un homenaje muy merecido a todas aquellas personas detrás de la maquinaria turística que unen esfuerzos en aras de hacernos sentir bien a todos los huéspedes del mundo. A continuación, algunas amenidades que me han tocado: Formas caprichosas: es impresionante cómo en una habitación podemos encontrar los dobleces de superficies lisas o esponjosas como sábanas, toallas, servilletas, pañuelos desechables, inicios del papel de baño y almohadas en formas que retarían al más experto origamista japonés. Abanicos, flores que imitan rosas o tulipanes, animales inexistentes (o que tal vez lo son, con un poco de imaginación) y mandalas hechas de una sola pieza doblada magistralmente por amas de llaves de piso. Me las imagino a todas en el curso de capacitación llevando materias como dobleces I y II. Confieso que al ver esto, he tratado de sacar los patrones, fijándome en cómo están dobladas estas amenidades, por supuesto, sin éxito. Bueno, el cisne ya me sale. Microdetalles: les puse así porque no sé cómo nombrarlos. Son esas pequeñas etiquetas con el logo del hotel que se encuentran pegadas en el inicio del rollo de papel desechable, o para cerrar la envoltura de los pequeños jabones con olores tan exóticos como extracto de magnolia y lima o frutos del bosque y lavanda francesa. En esta categoría entran esos pequeños pedazos de gloria que son los chocolates belgas, suizos o italianos envueltos en papel orito (así dice mi padre) luego colocados dentro de una bolsa de celofán y amarrados con un cordel en plata en forma de moñito. ¡Quiero guardar la etiqueta, el orito, la bolsita y el moñito! ¿Para qué? Quién sabe, supongo que es un modo de trasladar el "luxury" a mi depa. Detalles de "canasta": los bauticé así porque casi siempre se encuentran colocados en el cuarto de baño, dentro de una canastilla de fino carrizo, color natural y elaborada por exóticos artesanos filipinos. Dentro de la mencionada canasta, encontramos una gran variedad de amenidades: el jabón y crema para el cuerpo, gel y espuma para el baño, esponjas de mar y guantes exfoliantes, costureritos que llevan dentro aguja, hilos de colores básicos, enhebrador y dos botoncitos: uno negro y otro blanco, además de un segurito, dos broches de presión y un ganchito. Todo esto en un espacio de 3 x 3 cm. También podemos encontrar la humilde pero no menos imprescindible esponja o pañito para limpiar los zapatos, y para las señoras o señores que usen peluquín, una dotación completa de gorros para baño, de esos en los que una parece despachadora del departamento de salchichonería. Cepillos de dientes que caben en una cápsula de plástico plateado, pasta de dientes e hilo dental, y un costalito muy mono relleno con pequeñas perlitas desodorantes. La lista es larga: sobrecitos de azúcar, leche en polvo y café, palitos para revolver, café encapsulado en papel absorbente, tapas para los vasos y tazas... Sí, lo confieso... ¡¡¡Me lo traje todo!!!

miércoles, 10 de octubre de 2012

De piso en piso

Eso de vivir en un edificio de departamentos, siempre me pareció de lo más mundano y “avant garde”. Después de pasar por la época hippie en donde me imaginaba siendo una artista plástica, vestida con faldas voladas, huarache de llanta, morral de lana virgen y el consabido tatuaje de algún glifo maya o árabe, pasé a imaginar cómo sería vivir en el último piso de un maravilloso penthouse al más puro estilo neoyorquino, donde dominara una increíble vista de la ciudad mientras bebía a pequeños sorbos un Martini seco con dos aceitunas. Pero hete aquí, como decía mi abuela cuando contaba cuentos, que la vida da muchas vueltas y la rueda de la fortuna hizo efecto nuevamente. Acabé viviendo en un edificio de departamentos, muy bien ubicado, eso sí, apenas para mis necesidades, buen precio… pero en un segundo piso. La vista que tengo desde mi ventana se limita a una avenida siempre con tráfico, ruta accesible de escapatoria de delincuentes, por lo que seguido me chuto escenas que Chuck Norris envidiaría, de estar en mi lugar; un OXXO, una tintorería, y dos mil mentadas del madre al día. Hasta ahora he presenciado para horror de algunos de mis invitados: un neurótico que le gritaba a su mujer palabras altisonantes desde un teléfono público, dos atropellados en moto (uno falleció, espectáculo por el que pensé en cobrar a mis vecinos, que se apeñuscaba para ver mejor), cinco choques en crucero peligroso, dos ciclistas hechos pomada por camiones que hacer competencia por ganar la parada nomás por que sí y varios peatones que ya han pensado en tomar clases de funambulismo para cruzar la calle al estilo NY. He dejado en último término a lo que da vida a un edificio de departamentos: sus vecinos. ¡Ah! ¡Los vecinos! Sin ellos la vida no sería igual, a continuación describo algunas personalidades sin que por ello me niegue a aceptar que existen más, estos fueron los que me tocaron. LA ACOMEDIDA: Es la que te toca la puerta al segundo día de tu llegada, casi siempre para verificar qué clase de persona eres y cómo tienes arreglada tu casa. Llega con una charolita de galletitas “hechas por ella” como detallito de bienvenida. Te pone al tanto de cómo funciona el edificio: pago de luz y agua general, mantenimiento, estacionamientos y otras minucias. Es tan acomedida que se ofrece a guardarte una copia de tus llaves por si algún día pierdes las tuyas. Yo pienso que es para meterse a fisgonear. LA CHISMOSA: Este modelo es un clásico: te taclea en el pasillo, cuando vuelves del trabajo cansada y con hambre. Te detiene y te dice: -“¡Hola! ¿Tú eres la del dos, verdad? Me llamo Casilda, mucho gusto, yo vivo en el “B” en el número 7 para lo que se te ofrezca”-. Tú por amable, le sonríes y le das las gracias, ofreces lo mismo. Cuando piensas que te libraste de ella y ya te estás saboreando la siesta que piensas, te espera, ataca de nuevo: -“Oye, mira, no es que te quiere predisponer (¡No, para nada!) pero creo mi deber advertirte que en el edificio donde vives hay una chava que es medio neurótica, ni saluda la muy pelada, y si te estacionas en su lugar ¡Uyyy! Arde Troya. Es la del 12, nomás te digo para que sepas… también hay un tipo… bla, bla, bla…” Cuando acuerdas, ya pasaron dos horas, no sabes como cortar a la bocona y piensas que bueno, que ya sacaste un ánima del purgatorio. LA NEURÓTICA: La chismosa tenía razón. No falta la que siempre trae el moño virado, está enojada con la vida, con su depa, con sus hijos, con el ca…ón que la dejó, con los que la han explotado, con su coche y con toda la humanidad en general. Si acaso osas saludarla, te responde con un gruñido al estilo Pit Bull; si abre la puerta del edificio y ve que vienes detrás de ella, te cierra la puerta en las narices; nada la conmueve y la perturba, goza haciendo sentir mal a los demás, pero muere si la ves con lástima. Con eso neutralizas todos sus poderes. EL ESPÍA QUE ME AMO: este es el clásico ejemplar que suele ser divorciado o soltero, no tiene suerte con las damas y anda a la caza de lo que se mueva. Comienza muy amable a saludarte de lejitos mientras una contesta un “buenos días” cortante. Le sigue el clásico “¿te ayudo con tus bolsas del mercado?” Rezongas, pero aceptas mientras piensas que “esto pesa con madres”. ¿Te subo el garrafón? ¿Te bajo el mueble? Y en puro subir y bajar cosas se le va la vida al hombre mientras piensa que quisiera bajarte otra cosa… “¿Oye, cuándo me aceptas una invitación a tomar un café?”, “¿Me das tu teléfono?”. Por ningún motivo lo hagan, porque después comienza el mensajito de “te estoy viendo, qué bonita te ves hoy…etc.” Librarse de un espía requiere de técnicas complejas como salir de tu depa pecho a tierra y pues, ¿qué necesidad? LOS VENDEDORES: Estos vecinos también son un peligro para tu economía, venden de todo, en mi edificio tengo uno que vende chorizo y queso de la huasteca, cosméticos por catálogo, ropa en pagos, seguros de vida y tiempos compartidos. Una vez que les das entrada, estás muerto. Te endrogas por zafarte del penoso momento, sin saber que el destino te depara otros peores a la hora de la cobradera. Tip: compre un paquete de sobrecitos y eche por debajo de la puerta el pago quincenal. Mande un mensaje por celular para verificar de recibido el cobro. Y no le vuelva a comprar. LOS ESTUDIANTES: Estos son una raza aparte. Normalmente no alcanza uno a conocerlos porque son población flotante, como flotante es la música estridente con que amenizan la vida cotidiana del edificio, sobre todo viernes y sábado. Tenga a mano el teléfono de la policía urbana o en su defecto, investigue el número de departamento y desconecte el medidor correspondiente. LAS ABUELAS: Estas son señoras o señoritas (no se sabe a ciencia cierta) que viven solas, les gusta echarse su jerecito a cualquier hora del día, tejen como locas lo que se les ocurra y tienen tres gatos que se llaman “Nenúfar”, “Víctor Hugo” y “Chato”. A estas sí hay que darles sus vueltas porque donde vivo ya van dos que pasan a formar parte de las huestes del Señor (no sé si el de las tinieblas) y nadie nos dimos cuenta hasta como cinco días después del acontecimiento. ¡Nombre, si es rete divertido!

lunes, 17 de septiembre de 2012

La noche de los muertos vivientes

Siempre me han llamado la atención las películas de ficción. Lobos, vampiros, monstruos estelares de planetas lejanos. Pero mis favoritas son las películas de zombis. Investigando sobre sus características principales di con las siguientes: A un zombi sólo lo puedes matar de un disparo en la cabeza, decapitarlo o destrozarle el cráneo con lo que se tenga a mano. Los zombis no ven, sólo reaccionan al sonido; Su alto poder consiste en que no sienten nada, les puedes romper cualquier parte del cuerpo y ellos ni se inmutan, seguirán persiguiéndote; Su peligrosidad radica en que siempre andan en grupo, entre más zombis, más probabilidad de que te infectes: Si te muerden, al cabo de unos minutos comenzará tu transformación… Se desplazan de manera lenta y torpe, pero jamás se cansan, así que esto no impide que en algún momento lleguen hasta ti y se te lancen con todo… Y que me acuerdo con todas estas características de los zombis que pasan por nuestras vidas… purititos hombres que se daba por muertos y que de repente se aparecen para infectarnos con sus palabras. Así que queridos lectores, publico a manera de advertencia una clasificación sobre cómo sobrevivir a un zombie que entra en sus vidas sin avisar con manual de supervivencia incluido: El zombi “fuiste el amor de mi vida”: este es un espécimen peligroso, de los más letales que hay, ya que ataca directamente al ego de sus víctimas con esas sencillas palabras. A nadie le desagrada que le digan: “fuiste el amor de mi vida”. Para sobrevivir: no ha más que responderle: “¿Fui? ¡Ah! Pues que bueno que ya no soy, así ya no sufres y lo tienes superado.” El zombi “siempre te he amado”: este es una variante del anterior, pero aquí la peligrosidad del individuo radica en que te están afirmando sin empacho alguno, que te siguen amando, y que durante veinte años no han comido, ni dormido, ni tenido sosiego alguno porque son muertos en vida desde que los dejaste… Para sobrevivir: compadécete un poco de él y regálale un curso de cómo hacer poesía en cinco fáciles lecciones, así se desfogará un poco, serás su musa eterna y siempre te verá como la diva lejana que jamás será suya. El zombi “amigo”: este entra dentro de la clasificación de baja peligrosidad, porque fueron amigos, pero nunca cuajó nada. Se llevaban bien, compartían cosas y era tu mejor amigo hasta que él cayó en otras redes y tú te replegaste. El problema con estos, es que luego quieren retomar la amistad y ya no es lo mismo. Para sobrevivir: dile que todo tiempo pasado fue mejor y que quieres mantener esos bellos recuerdos en tu mente. Que no es él, eres tú. El zombi “come carne”: este es el más peligroso de todos. Regresan después de veinte años a querer reanudar una relación que en su tiempo fue “free” y te ven como su “por mientras encuentro…” Para sobrevivir: ¡Aléjate! No permitas que entre de nuevo en tu vida, te traerá dándole vueltas al asunto, nunca se comprometerá contigo porque ya tiene una vida hecha y viene arrastrando un pasado tormentoso. Lo más seguro es que acabes cargando el muerto por años y no veas resultados. Definitivo, las películas de zombis son mis favoritas.

domingo, 12 de agosto de 2012

Instructivo que trata del fino arte de dar fin

Estoy impresionada por la proliferación de programas televisivos cuyo tema principal es el asesinato en serie, o por el interés de cobrar un seguro de vida, o simplemente porque ya no aguantamos al energúmeno (a) que vive a nuestro lado. Venenos, sierras eléctricas, cal viva para desaparecer el cuerpo y anticongelante en dosis sistemáticas son lugares comunes en estas series de televisión. Se dice que estamos en la rayita para convertirnos en asesinos, nomás es cosa de que nos echen a andar y ¡zas! comienza a rodar la maquinaria para elucubrar el plan más macabro que se pueda imaginar. Para llegar a tales extremos es porque ya nos colmaron el plato, la persona causante de nuestras desgracias ha logrado a fuerza de tenacidad y empeño sacar la peor parte de nosotros. La desesperación e impotencia hacen presa de nuestros pensamientos en cualquier momento o lugar. Analizando estos programas, he decidido por el bien común, hacer un listado para evitar en la medida de lo posible, ejecutar dicho plan macabro a menos, claro, que sean psicópatas declarados. En primer lugar, realice una valoración exhaustiva respecto si la persona ha hecho lo suficiente como para que lo mandemos con boleto de no retorno al Valle del Josafat; muchas veces serán tercos, manipuladores, chantajistas, abusadores o explotadores pero como nos aman mucho y siempre corren arrepentidos a nuestros pies, jurando que ahora sí “voy a cambiar” podemos dar una chance más, a pesar de que llevamos veinte años soportando tal comportamiento. Créale señor, señora, cuando nos dicen que van a cambiar, lo más seguro es que lo hagan. Si el sujeto de nuestra desgracia decide no trabajar porque está al lado de una señora superada, exitosa, que gana lo suficiente para mantener a una familia de cinco; sabe que lo tiene inscrito en el seguro médico familiar; le compra su ropa y se la lava, le da dinero para irse con sus amigotes de parranda, jamás ayuda en las labores domésticas y además reclama que “otra vez papas al horno”, no se apure, las mujeres estamos hechas para aguantar un piano, el chiste es tener al viejo al lado, para que nos acompañe a la boda de la hija de la comadre. No se preocupe si el señor llega diciéndole que “ahora sí vieja, ya me llegó mi oportunidad, invertiré en el negocio de mi vida”. Lo que usted tiene que hacer es sacar una extensión de su tarjeta de crédito, por si se requiere dinero para la inversión, no se enoje ni se exalte. En caso de que se sobregire el crédito, lo más seguro es que él señor tendrá el suficiente poder adquisitivo para solventar la deuda, usted nomás apóyelo y escúchelo, para eso estamos las mujeres, para apoyar los sueños guajiros de nuestra pareja. Si el señor comienza a suspirar, tiene la mirada perdida y no tiene ánimos para nada, lo más seguro es que necesite lana. Pregúntele de forma delicada qué es lo que le acontece, muéstrese comprensiva y corra al cajero más cercano para sacar esos veinte mil pesos que el señor necesita para pagar la renta del departamento de su querida. Se trata de tenerlo contento para que nos dedique unas tres horas de su ocupado tiempo los domingos en casa, viendo el partido de futbol, mientras nosotros preparamos deliciosos bocadillos y tenemos cerveza fría para cuando el señor nos solicite una bebida refrescante. Y evite en la medida de lo posible ver “Las verdaderas mujeres asesinas”, nomás le dan ideas a una y corremos el riesgo de pasar el resto de nuestras vidas bien contentas.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Dudas gastrointestinales

Como es de todos sabido y de pocos aceptado, el cuerpo humano es un gran productor de efluvios, miasmas, gases y fluidos que nos hacen pasar por situaciones harto vergonzosas. Hago énfasis en esta condición, porque hace unos días, platicando con mis amigas llegamos a la conclusión de que es muy difícil andar quedando bien con alguien y evitar a toda costa que se dé cuenta de “nuestra humanidad”. Porque cuando una anda quedando con alguien, pues es una princesa, que no va al baño, jamás se enferma de gripe y mucho menos emite eructos al momento de la comida. Pero pasa. Y sucede que como queremos estar como lapas con nuestro nuevo amor; no despegarnos “ni para ir al baño” luego andamos mordiéndonos un codo porque tenemos que ir a saciar necesidades apremiantes de carácter fisiológico. Así que ante situación tan bochornosa, les pongo algunos consejos recolectados ya por experiencia propia, ya por la ajena, para evitar estos bochornosos sucedidos: Situación: tengo que ir al baño. Es apremiante, flotan los ojos y se aflojó el mastique. Habitación motelera de 2 x 2 m2 . 2 am, sin posibilidad de salir. Solución: no se preocupe bella damita, aquí tenemos la solución: ingrese al cuarto de baño, deje pasar 1 minuto aproximadamente, luego baje la palanca del retrete y en ese momento, descargue con furor apache: el sonido del desagüe tapara todo ruido vergonzante que pudiese generarse durante el trance. No aplica en diarreas de alto octanaje. Situación: Centro comercial abarrotado. Dos horas después de desayuno alto en proteínas y harinas. Los efectos se dejan sentir. Solución: corra al primer Sanborns que esté a su disposición o en su defecto, al baño de la tienda, aunque corra el riesgo de que le informen que el baño solo es para empleados del local. Aproveche todos los momentos en que está fuera del hotel para mantener la imagen angelical con que nos recuerda nuestro amor. Situación: llega la hora de dormir. Usted sabe que ronca y babea durante el descanso nocturno. Solución: procure cerrar sus ojitos después de que su acompañante lo haya hecho: cuando vea que el señor ya está en el reino de Morfeo, proceda a dormir, no sin antes poner la alarma a hora conveniente para despertar antes que el interfecto y así tener el tiempo suficiente de voltear la almohada babeada, quitarse las lagañas y dejar de roncar como trailer en subida. Situación: se siente envarada y con gases en la boca del estómago. Urge eructar. Solución: tome algún producto que contenga bicarbonato de sodio; al hacer efecto el medicamento: evacue el gas de forma elegante, despacito y entre los dientes. Si la cosa se pone grave, puede proceder a hacerlo con ganas y aproveche para recitar el alfabeto, por lo menos, lo hará reír. Consejos generales: Cargue siempre una cajetilla de fósforos durante sus viajes o encerronas; encender un cerillo en momentos de trance ayuda bastante a eliminar olores ofensivos. Precaución: encienda el cerillo una vez terminada la acción, pues se corre peligro de explosión. Considere la posibilidad de usar un pañal para adulto. El cartel que ilustra esta entrada es del diseñador Alejandro Magallanes.

domingo, 1 de julio de 2012

De esas frasecitas…

Creo que todos hemos estado en situaciones de diversa índole que propicia que los demás en un intento por darnos su apoyo moral o transmitir la felicidad que los embarga por nuestros éxitos obtenidos –cosa que con todo respeto, dudo– nos otorguen una palabra de aliento, estímulo o felicitación acorde al contexto. Pero a veces es contraproducente y se nos sale decir cada cosa… He aquí algunas que, ya sea vividas en carne propia o por experiencia ajena, he sabido: 1.En un funeral: ¡Felicidades! o ¡Muchos días de estos! 2.A una gordita soltera: ¿Estas embarazada? ¡Qué bueno, felicidades! 3.Un compañero de generación: ¡Qué bárbaro! ¿Hace cuantos kilos que no te veo? 4.El chistosito: “Seguro que cuando te subes a la báscula sale una tarjetita que dice: ‘¡qué se baje el otro!’ 5.En tu cumpleaños: “ahora que estas entrando a una nueva etapa de tu vida, te deseo mucha salud y una vida plena”. 6.“¿Y cuántos años dices que cumples? 7.¡Mira nomás! ¡Hasta dónde has llegado! Si yo te conocí de huaraches… 8.“Conozco a una nutrióloga excelente que te ayudará con tu problemita…” 9.La suegra a la nuera: ¿Y tú cómo te cuidas? 10.La misma suegra: ¿Y para cuando el bebé? 11.La madre al hijo: “esa muchacha no te conviene, ni sabe cocinar, ni trabaja…” 12.El amigo iluminado: “No, no, no, todas las personas que te hacen algún daño en realidad estuvieron en tu vida porque son tus maestros, ellos te enseñan cosas que es necesario que trabajes más…” 13.La amiga comprensiva: “No, lo tuyo no es nada, yo conozco a otra chava que nomás vieras, esa sí pa’ que veas que sufrió como condenada…” 14.“¡Mira nomás, esa chava parece chorizo mal amarrado con ese vestido…”. “Es mi hermana…”. “¡No, yo digo la de al lado, la del vestido rojo…”. “Por eso, esa es mi hermana”. 15.La dama encantadora de la telefónica: “Lo sentimos, el saldo de su amigo se ha agotado…”

domingo, 24 de junio de 2012

No tengo dinero… ni nada que dar

En estos tiempos de crisis, he pensado en mil formas con las cuales una familia promedio mexicana se pudiera divertir. Ya pasados son los tiempos en donde toda la familia salía al centro de la ciudad a jugar en las plazas, comprar globos, banderitas, fruta picada o papitas con chile. Pasados son los tiempos en que te comprabas una nieve o una paleta helada, o ibas al cine, sin temor a tener que gastar miles de pesos para satisfacer los caprichos familiares. He aquí algunas ideas para salir los sábados y los domingos y divertirse con un mínimo de gasto: Investigue cuáles son los fraccionamientos nuevos que se han inaugurado en las afueras de la ciudad. Los sábados y domingos son los días en que los posibles compradores de una casa de interés social pueden asistir a ver la casa muestra. Normalmente, estas constructoras colocan juegos inflables, regalan globos con el logo de la constructora, adornan con banderitas y si se tiene suerte, hasta bolsita de papas con chile o un imán para refrigerador les puede tocar. Lo malo de esto es que uno de los jefes de familia se tiene que fletar al vendedor que pasará más de una hora ponderando la ubicación del fraccionamiento, el cual queda a cinco minutos de la zona comercial, aunque no te dicen si en coche o bicicleta. El caso es que durante una hora, sus hijos podrán brincar como cocijos en los inflables, lo cual resulta una verdadera solución para la liberación de energía. Nota: las ferias de vivienda también son muy entretenidas y sale uno cargado de regalitos y folletos. Asista a demostraciones de automóviles o motocicletas: Normalmente, en estos lugares se le permite al Pater Familia subirse al auto de sus sueños, y lo dejan conducirlo por cinco minutos en el estacionamiento de algún centro comercial. Así aprovecha y le da la vuelta a su familia, aunque sea en un área de 20 metros cuadrados. Estos eventos tienen la ventaja de que se contratan a bellas edecanes que además de enseñar autos, enseñan pierna, así que será un deleite para el señor, aunque la señora acabe con el moño virado. Nota: debe usted llegar vestido de domingo y con cara de posible comprador. Domine la situación aunque no compre nada. Paseo por el supermercado: ya muchas familias han aprovechado esta oportunidad que les brindan las “grandes superficies”. Se lleva usted a la familia, abuelita incluida, gana carrito de súper en forma de coche o bien, alguno que incluya asiento para llevar a la octogenaria de forma cómoda y recorra los pasillos lentamente. No deje estante sin revisar. Procure comprar ofertas que incluyan premios a la salida, mostrando la nota de compra. Esto le llevará aproximadamente tres horas, lo que matará la tarde de un domingo en un santiamén. Al salir, no olvide mostrar su nota en los puestos de mayonesa, enlatados o productos de limpieza… siempre es muy agradable salir con un bonito sartén, dos palas para cocina, un aceite para coche gratis o una manopla para agarrar cosas calientes. Nota: ahí también encontrará bellas edecanes y música a 190 decibelios.

domingo, 10 de junio de 2012

Cómo conquistar a una mujer de cierta edad (Y decente)

El título de esta entrada puede sonar a lugar común o a instructivo de revista de belleza. Nada más alejado de eso. He observado –no sin cierta nostalgia– que ahora la forma de conquistar a una mujer ha cambiado radicalmente. Con las nuevas generaciones, ni me meto, ellos sabrán cómo le hacen. Me quiero referir, a las mujeres maduras que han tenido la oportunidad de conocer a algún prospecto más o menos apetecible ya sea para iniciar un romance que culmine en algo más formal o bien, cultivar una amistad que llene sus horas de soledad. Esto lo escribo en aras de mostrar un ejemplo de lo que los caballeros de cierta edad hacen ahora. Espero les sea de utilidad. Primer hay que saber que a una mujer de cierta edad (y decente) la educaron pensando que el príncipe azul sí existía. Es por esto que es de vital importancia revestirse de ese disfraz, aunque sea un ratito, al cabo las mujeres de cierta edad, sabemos que no es cierto, pero ¿a quién no le gusta fantasear un ratito? Aborden a la mujer de cierta edad (y decente) de forma delicada. Ya saben que nos gustan las palabras lindas, que nos halaguen el oído y que nos digan cosas amables y decentes, nada de que “estás bien buenota”, ni guarradas de ese tipo. Sean prolijos en la higiene, no se rasquen, suenen la nariz, escupan o beban demasiado. Ya sabemos que todos somos un costal de fluidos, pero ¡hombre! Más discreción con esto, es realmente desagradable ver que en el momento de quedar bien andan haciendo “sus cosas” sin pudor alguno. Durante las conversaciones por el chat por favor, utilicen los signos de puntuación de manera correcta, luego anda una entendiendo cosas que no son por no poner una coma donde se debe; además, esto refleja una cierta educación en el pretenso. Y hablando de conversaciones por Internet, jamás de los jamases le digan a una mujer de cierta edad (y decente) que quieren tener una conversación subida de tono a los tres días de conocerse. Esto es muy delicado, porque se puede caer en la vulgaridad y evidenciar de manera rápida y efectiva que sus intenciones son esas… ¡no sean tan obvios! Ni se les ocurra andar platicando sus aventuras pasadas con otras mujeres. A una mujer de cierta edad (y decente) le molesta sobremanera pensar que ella no es la ÚNICA mujer, a todas las mujeres nos gusta pensar que somos las únicas en la vida de alguien. Andar platicando conquistas pasadas para apantallar a la fémina con su maravilloso dominio de la virilidad es de muy mal gusto. Y se supone que “los caballeros no tienen memoria”. Por favor, si son bien inseguros y andan urgidos ¡no manden su curriculum vitae a la mujer de cierta edad (y decente). A veces no se qué es más pornográfico, si mandar el CV para que la señora en cuestión diga ¡Ohhh! Y se desilusione o la fotografía donde salen menos peor y la señora diga ¡Ay no…pues de plano, no! Espero que este breviario sea suficiente y explícito para decirles a algunos cuantos hombres que conozco, que todas esas “finezas” que hacen, derivan en que una mujer de cierta edad (y decente) huya como de la roña de ustedes.

lunes, 7 de mayo de 2012

De deleites, tristeza y entusiasmo

Eso de escribir que qué bella es la vida no me sale muy bien. Sin embargo, leyendo algo que cayó en mis manos, me di cuenta de que algunos filósofos griegos como Teofrasto escribieron libros sobre temas asombrosos. En uno de sus libros, escribe sobre el deleite, la tristeza y el entusiasmo. Así que hoy me aplico en escribir cosas que me deleitan, entristecen y entusiasman: Deleite es el entusiasmo y expectativa que nos causa la llamada del ser amado, cuando nos dice: “Te llamo por la mañana”. El corazón se regocija y el alma serenada espera con impaciencia el primer rayo del alba… Triste es ver que pasan las horas y la prometida llamada no llega. Se contempla el teléfono con incredulidad e impaciencia mientras se repite: “¡Ya va a sonar! ¡Ahorita! ¡1, 2, 3 Shazam! Entusiasmo: Sólo surge cuando el malviviente nos habla, cercana las 8 de la noche. El regocijo radica en el sopapo que le daremos al “seryanotanamado” nomás que llegue a la casa… Deleite es una conversación inteligente, al calor de un buen vino que se degustará lentamente. Si a esto aunamos deliciosa comida y música, el deleite se sublima. Deleite para tener el tiempo de platicar así. Triste es ver que lo que se prepara con tanto afán y delicadeza, sea zampado de un solo bocado por el interlocutor en menoscabo de percibir sabores, olores y sonidos que puedan deleitar a los sentidos. Entusiasmo: La musicalidad del eructo con que nuestro interlocutor nos hará saber de su propio deleite. Deleite es fumar un cigarrillo después de un café, licor digestivo en mano. Triste es saber que se pagará caro por el deleite. Entusiasmo de saber que lo bailado ni quien lo quite. Deleite es disfrutar de una deliciosa siesta después de comer, cuantimás si ésta va acompañada del sonido de la lluvia golpeando la ventana; percibir después el olor a tierra húmeda mientras Morfeo (o como le quieran poner) los arropa entre sus brazos. Triste es despertar sabiendo que la vida no es sueño y que en estos tiempos ya pocos son los elegidos para llevar a cabo el sagrado ritual de la siesta. Entusiasmo: Aquí no aplica porque si nos pasamos, nos da la modorra y después insomnio, por lo que en la mañana, no nos podemos levantar y tenemos que tomar una siesta… Deleite es ir de compras para amortiguar la depresión. Cartera o tarjeta en mano, todo se puede adquirir con el poder de la firma: vestido, zapatos, lencería, perfumes, tecnología de punta… Triste es la culpa que no nos deja llegando a casa, nos hacemos cruces y nos preguntamos en qué estábamos pensando, puro chirriar y crujir de dientes… Entusiasmo: es el que tenemos que meterle camino al banco para pagar nuestro desaguisado…

domingo, 29 de abril de 2012

Misterios familiares

Nunca he entendido los misterios familiares. Mi familia es misteriosa. Se supone que cuando ocurre una desgracia así como cuando acontece un suceso que nos llena de alegría, la familia debe ser la primera en enterarse, pero en mi familia todo es un misterio. Por ejemplo, si a una tía la van a operar, nadie dice nada. Todo se oculta, cuantimás si la operación es de esas que se consideran “vergonzosas” como por ejemplo, quitar las hemorroides o eliminar un quiste ovárico. Pero entonces sucede un fenómeno extraño. “Alguien” llama para hacernos partícipes de la susodicha operación. Con voz susurrante, (nunca hemos sabido por qué es susurrante, se supone que nadie escucha la conversación) el informante en cuestión agrega al susurro un dejo de tono compungido: – Te llamo para decirte que a Eufrosina la van a operar… – ¡Cómo! ¿De qué? ¬– Pues no le digas a nadie, ella no quiere que nadie se entere… – Si claro, cuenta con mi discreción… (¡Ajá!) – Pues mira, hace ya varios meses que se sentía mal de “ahí”… – ¿De ahí? ¿A qué te refieres? – ¡Ay, ya sabes de “ahí atrás”… – No, pues no me imagino, pero bueno… – ¡Ash! Bueno, el caso es que el viernes la operan, porque ya no se puede sentar, anda cargando la dona para todos lados… – ¡Aaah! Ya entendí, la van a operar de las hemorroides ¿verdad? – ¡Shhhh! ¡Cállate! Capaz que nos está oyendo por la extensión… – Bueno, y si no quieres que se enteré que me estás platicando, entonces para qué me hablas… Y así por el estilo. Por supuesto, la noticia corre como reguero de pólvora y a la media hora, ya toda la familia sabe el secreto de estado. El misterio familiar aplica para visitas de parientes lejanos (no quiere que sepan que vino); para bodas al vapor (la niña se embarazó antes de ser bendecida por las leyes correspondientes); para dar parte del fallecimiento de alguien (por lo general nos enteramos dos días después de ocurrido el suceso y luego se sienten porque una no fue a dar el pésame); para cuando a alguno de los miembros de la familia no le da la gana casarse y decide “juntarse” con su pareja (vivir en pecado es una de las peores afrentas familiares); para los que sí deciden casarse (pero no quieren participar el enlace porque no harán fiesta y no vayamos a pensar que están en la quinta chilla); para los que se van a divorciar (para que no sientan lástima de nosotros); para nacimientos, enamoramientos de un hombre o mujer casados, pérdida de trabajo, titulaciones, cambios de carrera, accidentes de cualquier clase y en general, cualquier acontecimiento simple o complejo que pudiera ocurrir en este Valle de Lágrimas. Lo único bueno de todo esto, es que una vive en la bendita ignorancia, y que también me reservo el derecho de admisión a mi pasado tormentoso… Esta nota se la dedico a mi prima M, quien se ha aplicado con justo encono a develar los misterios familiares más remotos del árbol familiar… nos hemos enterado de cada cosa… pero no le digan a nadie. Fotografía: pintura de Joyce Polance: http://www.joycepolance.com/