
Una de las cosas que resultan más atractivas a las mujeres es reunirse a platicar, cuantimás si hace mucho que no se ven. Hace poco asistí a una de estas reuniones, pero como la verdad los temas a tratar me interesaban poco o nada, me puse a observar qué hacían o decían mis amigas. Encontré comportamientos de lo más interesantes. Comienza la sesión con saludos, abrazos y besitos al aire porque el lápiz de labios se puede deteriorar. Ya que todas están armadas con café descafeinado, agua mineral y una que otra con una cuba, comienza el comportamiento que he denominado “pericón”. Póngo un ejemplo:
-¿Ya supieron que Pitita Cucaño se va a casar?
- ¡Noooo!- responden a coro quince pares de ojos atentos a la orgullosa mensajera de semejante notición.
-¡Esa niña no salía ni en tómbola?- dice una a la que le escurre un hilillo de veneno por la comisura de su boca rojo carmesí;
- ¿Quién es el valiente?- pregunta otra con un dejo de envidia.
-Pues dicen que es ingeniero, que trabaja en una multinacional y que gana lo que quiere- contesta la tía del muchacho, que no dice para ver qué les saca a las amigas;
-Mi hijo consiguió un trabajo por la zona industrial… es un buen trabajo, ojalá se encuentre una muchacha virtuosa como Pitita…
-¿Virtuosa? Pero si esa niña le ha dado vuelo a la hilacha desde que cumplió los quince…-dice una que la acompañó en sus correrías pero que lo oculta para no quemarse;
-¡Me acuerdo de sus quince! ¡Que fiestón le organizaron sus papás!-.
-¿Los quince de Pitita? ¡Pero si estuvieron bien piñatas! ¿No te acuerdas de su vestido? Parece que lo compró en la boneteria “Los gallos”;
-¿”Los Gallos”? ¿Qué ese negocio no era de Don Espiridión Belmontes? Me acuerdo de esa familia, eran unos españoletes que llegaron con ínfulas de parientes del rey Juan Carlos…
- ¡Cállate mensa!- susurra una que está al lado de la criticóna -¿Qué no ves que es tío político de Marthita? Te va a oír, y ella está superorgullosa de emparentar con el viejo mundo…
- ¡Ash! Déjame en paz, les encanta andar de presumidas y no han pasado de perico perro…
-Oye Marijóse y tu hijo ¿siempre se fue a Montreal?
- Sí, pero fijate que no ha encontrado chamba… anda rete alicaido, ya ves lo que le pasó…
-¡Ay! Si siempre te dije que esa muchacha no le convenía, pero se ponen de tercotes…
Ha estas alturas yo ya había perdido el hilo de la conversación y veía como, con una habilidad pasmosa, las informadas damas entrelazaban doscientas conversaciones al mismo tiempo. A mí ya se me había confundido el novio de Pitita con el hermano de la señora cuyo suegro era de Cataluña y pariente de SGM, Don Carlitos quien usualmente compraba su ropa en una bonetería… Así que les informo: cuando me inviten a una reunión de señoras, mejor piénsenle porque o no paso el chisme bien, o de plano les invento un culebrón de miedo…
Imagen en: http://aligradolls.blogspot.com/2009/07/tres-amigas-chismosas.html














Al fin de vacaciones y asistiendo a algunas festividades navideñas, he observado algunas aberraciones características de las tradiciones navideñas y que no puedo evitar mencionar a manera de advertencia y que si fuera posible, las evitaría:


Hace algún tiempo, descubrí en el mercado de mi ciudad los puestos de herbolaria, en donde venden todo tipo de plantas y hierbas medicinales. No me ocuparé de las que curan la solitaria o el hígado deprimido. En esta ocasión tocaré el delicado pero no menos candente tema del “mal de amores”. Sin ahondar en el tema del sincretismo religioso para no herir a las buenas conciencias ni lastimar la fe, diré que muchos de estos productos contienen una fusión entre la religión católica, budista o incluso, la santería –por mencionar algunas- y el pensamiento mágico (Qué religión no lo es). Pregunto: ¿Quién no ha caído en la desesperación, ha sido víctima del abandono por parte del objeto amado o ha deseado poseer al otro, hasta enloquecerlo? En estos maravillosos lugares, llenos de etiquetas de diseño popular, agüitas de colores, esqueletos de animales y hierbas olorosas, podrán ustedes encontrar toda clase de polvos, aerosoles, cremas, resinas, perfumes, jabones y ungüentos, cada uno con su respectiva oración o conjuro, los cuales cumplirán sus expectativas amorosas, o de otro tipo; sólo es cosa de seguir las instrucciones al pie de la letra.




