Un querido amigo, me envió recién ésta breve pero no por ello menos profunda reflexión sobre el año que termina:
¡Adiós a la noche vieja!
Adiós a todo eso que nos suena a viejo y bienvenida la oportunidad de ser mejores...
Bueno, de ser más felices...
Bueno, de no pasarla tan mal...
Bueno, que quizás no venga mal quedarnos un poco inmóviles;
¡Va! que mejor ni moverle, que luego qué haremos con todo eso que se ha acumulado por años y que nos ha hecho lo bueno que somos...
¡Ya! ¡Que algo de torpeza también nos hace bien!
Poco y bien. Son aquellas personas que te brindan poco –no cosas materiales, se entiende- su tiempo, su conversación, su presencia, simplemente su “estar ahí”, pero que ese dar, lo otorgan de manera cálida y perfecta. Poco y bien, ese es mi propósito de año nuevo: que quien esté a mi lado se sienta a gusto, en confianza, alegre; que perciba mi buena vibra, que se sientan rodeados de magia a nuestro lado, porque ese es el valor de trascender... ¡Feliz Año Nuevo! Y a mi querido amigo, gracias por compartir tus reflexiones... Rima.
miércoles, 31 de diciembre de 2008
martes, 30 de diciembre de 2008
Cada quien jala pa’ su santo...

sábado, 27 de diciembre de 2008
Cancioncitas de la radio y la tv

Esta entrada se la dedico a mi querida prima Gela, que me anima mucho a seguir escribiendo. ¡Gracias Pimpo! Rima
viernes, 26 de diciembre de 2008
Es difícil ser un bebé
Aqui les pongo el primer video de la temporada, a ver si me sale. Esta canción estuvo de moda en las discos a finales de los 80's. Increible que un niño tan pequeño hablara francés. Que lo disfruten.
¡...que viene el coco!

Mamita querida

martes, 23 de diciembre de 2008
Cadenas de amargura: los sanjuditas

Cuando la memoria nos traiciona: los festivales escolares

Mi pañuelo perfumado/que me trajo mamacita,/planchadito y bien doblado /me lo guardo en mi bolsita. /Cuando lloro sin consuelo,/¡Saco entonces mi pañuelo!/que me trajo mamacita.
Esto fue en 1940 y todavía se acuerda el inocente. Cualquier niño se sentía infeliz con esto: a uno se le olvida todo a la mera hora, tienen que sacar en andas al chiquillo chillándo y apanicado de tener que hablar en público por el resto de sus días... sin mencionar que todo queda registrado en foto o video para beneplácito de la cabecita blanca en cuestión. Fin de año. Otro festivalito consistente en demostrar a los padres de familia todo lo que sus vástagos aprendimos en el año: competencias de aritmética, deletreo y ortografía; preguntas de ciencias sociales y naturales que ni los del National Geographic podrían contestar... Al final, entrega de diplomas por aprovechamiento –diploma que aclaro, nunca me saqué- y dos meses de vacaciones para recuperarnos para el siguiente festival que se lleva a cabo en septiembre, mes de la patria. Chiquillos humillados porque los disfrazan del padre Hidalgo o de doña Josefa Ortiz de Domínguez, usando la mantilla española de la abuelita, con chongo, peineta y un “seis” en cada sien-. Al que le tocaba hacer de “Pípila” le confeccionaban la piedrota de cartón y los demás nos conformábamos con salir de inditos redimidos ¡qué tiempos! Festival de noviembre: la revolución, todos de rancheros con bigotes, carrilleras y las niñas vestidas de Adelitas (Ver “En lo alto de la abrupta serranía”). Lo bueno es que los disfraces y los actores infantiles se pueden reciclar, porque el calzón de manta sirve para tres festivales, los dos mencionados, más el de navidad, donde todo mundo sale de pastorcito y la niñita rubia sale de virgen María o de niño dios... Caso aparte merecen los cuarenta y siete saludos a la bandera que nos chutábamos, jurando al lábaro patrio amor incondicional... amor que, como todo amor, se deteriora con el tiempo... Reflexionando sobre tan apasionante tema, puedo decir con certeza que esto de los festivales se ha convertido en una venganza generacional y los hijos de nuestros hijos seguirán organizando festivales... hasta el día del festival final.
En la foto: Mi cachetón hermano en pose sugestiva, preparando machincuepas para el festival del día del niño, en donde él era un ratón que pertenecía al coro de "El ratón vaquero". Mi mamá confeccionó el disfraz.
domingo, 21 de diciembre de 2008
Regalo de Coquito recargado...
viernes, 19 de diciembre de 2008
Una pincelada en los labios: las novelas rosas

Nota: confieso para esta nota haber recibido asesoría de "códigoretro.com"
Consejos para señoritas en edad de merecer
lunes, 15 de diciembre de 2008
Creatividad paterna

sábado, 13 de diciembre de 2008
En lo alto de la abrupta serranía…

Esta nota se la dedico a mi mamá, que ahora ya no puede bailar como antes, pero que me enseñó que el baile es la mejor terapia para el alma, y más divertida y barata que ir con un psiquiatra.
viernes, 12 de diciembre de 2008
Péinate que viene gente: los bucles

La piñata de salón. Jala, jala, jala…

1 caja de cartón de tamaño regular con tapa separable (las de papel bond son buenísimas)
Papel lustre de colores; papel metálico; cualquier adorno que sirva para decorar
Pensar un concepto: puede ser un regalo, un tambor, un angelito… el chiste es decorar la caja
Se decora la caja al gusto de la persona, pero es importante que la tapa sea parte del decorado, pero que NO ESTÉ PEGADA A ÉL. Se voltea la caja al revés (tapa para abajo) y se le hace un orificio a ésta en el centro, en donde posteriormente se colocará un mecate, listón o cable para tendedero; se sujeta el mencionado mecate al interior de la caja con un regalo sorpresa en el otro extremo. A la tapa se le hacen varios orificios con un picahielos y se le insertan a los agujeros listones de colores. Pero sólo uno estará sujeto a la tapa por medio de un palillo de dientes o palito de madera. Cuando está lista, la piñata se cuelga de donde se pueda: viga de madera, porta jaula de perico (aportación de M, mi prima) o cualquier otro lugar que pueda mantener en alto el artefacto.
Ya ubicada la piñata, se conmina a los invitados a pasar uno por uno y jalar un listón, hasta que el “agraciado” ganador jala el hilo que sujeta la tapa, la cual caerá y dejara ver en el interior el mencionado regalo sorpresa.
Si usted está aburrido de las clásicas piñatas de picos; tiene más de sesenta años; tiene frío y no quiere salir a dar y recibir catorrazos; no pretende cortarse con los tepalcates ni que lo apachurren; cuenta con casa de interés social y el único patio lo ocupa la lavadora, esta es la piñata ideal. La emoción no es la misma, ya se sabe, pero es una opción muy válida para sorprender a los invitados y le aseguro que será el goce de chicos y grandes. Bueno, más para los grandes. Otra variante puede ser comprar varios regalos sorpresa, numerarlos como en tómbola y que los listones tengan en el extremo oculto el número correspondiente, así todos ganan y se van rete contentos.
Le dedico esta nota a mi querida tía M. que siempre ha sido una mujer muy entusiasta, muy ocurrente, simpática y a la que quiero mucho. ¡Feliz Navidad!
martes, 9 de diciembre de 2008
Cartita al Santiclos

domingo, 7 de diciembre de 2008
Monografías...oráculo de antaño

sábado, 6 de diciembre de 2008
Divina confusión

Lupita Ferrer y José Bardina en...

jueves, 4 de diciembre de 2008
Viejitas y más viejitas...

miércoles, 3 de diciembre de 2008
Mi primera comunión

Dulces secretos

2 Rielitos partido en cuadritos. Se puede sustituir por "Pulparindo"
2 limones
3 Ticos
2 sobres de Chilim
2 sobres de Salim
3 pulpas de tamarindo marca propia
4 Brinquitos de chabacano -los de limón también sirven-.
Una pizca de salsa "Búfalo"
Se toma recipiente de vidrio -de preferencia los usados en la industria química- y se exprime el jugo de los dos limones en el interior. Se agregan los cuadros de Rielito y se dejan reposar durante 10 minutos aproximadamente hasta que aflojen. Se proceden a agregar el resto de los ingredientes poco a poco hasta que se incorporen a la mezcla, la cual debe tomar el conocido punto de "listón". Se acompaña con paleta "Enchilada" de mango verde o cualquier dulce que tenga palito. No falla.
Me acuerdo de una prima que hacía una mezcla de ácido cítrico con chile de árbol en polvo. A ella si le guardo un cierto respetillo, era toda una master. ¡Ah! Los dulces de mi niñez, un tormento que no le debemos a los chinos, por cierto.
viernes, 28 de noviembre de 2008
Frases de familia

Era no se que año, de no se que siglo...

sábado, 22 de noviembre de 2008
Dos novios para dos hermanas

Por mi madre, poetas...

Como renuevos cuyos aliños
un viento helado marchita en flor,
así cayeron los héroes niños
ante las balas del invasor.
Nunca he investigado qué son renuevos y mucho menos aliños, pero no pude evitar recitarlo cuando conocí el castillo de Chapultepec y vi la placa conmemorativa del terrible acontecimiento heroico. La amiga con la que iba, pensó que estaba loca.
viernes, 21 de noviembre de 2008
De feos y cromos de mujer...

El yo que hay en ti o de cómo supe la verdad...

Pues resulta que antes -y estoy hablando de hace 25 años aproximadamente- no se usaba eso de la educación sexual. Era tema tabú preguntar de dónde nacen los niños o cualquier diferencia anatómica entre niños y niñas, lo cual sonrojaba a más de una madre... Pues las monjitas, previendo una serie de preguntas bochornosas en el seno familiar y con la ayuda de la marca "Kótex", idearon pasarnos instructiva y didáctica película animada cada año, desde que estaba en cuarto de primaria y hasta bien entrada la secundaria. Nos llevaban al llamado "Salón de actos" -en donde por cierto, hice mi debut como hadita en una canción de cri cri- y nos proyectaban la esperada película. La primera vez, se nos hizo de lo más simpática: describía de manera nebulosa que en "esos días" no debíamos montar a caballo o bañarnos con agua demasiado caliente o fría. Seguro estaba dirigida a niñas con pony en su caballeriza particular. Luego, se nos hacía un recorrido por el interior del cuerpo describiendo de manera muy discreta el proceso de la menstruación... Salíamos con chorrocientas dudas y claro, lo primero que hacíamos era poner en jaque a las mamás durante la merienda... Recuerdo que a la salida nos daban un librito auspiciado por la mencionada marca de toallas femeninas y que en la parte final traía impreso un calendario que debíamos seguir escrupulosamente por el resto de nuestras tristes y coliquientas vidas fértiles.... Entonces comenzaban las competencias entre nosotras: -¿Supiste que a F... ya??? ¡¡Noo, a poco!!! ¡¡Sí y la pobre estaba en la kermesse del Miguel Angel!!! ¡¡Que gacho!! Y era un verdadero calvario cuando pasaban los años y...nada. Cuando a mi me tocó pasar de "niña a mujer", recuerdo que mi mamá me mandó con todo y cólico a comprar mis primeras toallas para que se me "quitara la pena". En la farmacia, las envolvían en papel de estraza para que no se notara lo que habíamos comprado. Y nada de formas aerodinámicas, con alitas y geles superabsorbentes con pestíferos olores a manzanilla ¡Nooo! Las toallas tenían en sus extremos una prolongación de la tela "superabsorbente" que teníamos que atorar en unos ganchitos que traían las pantaletas con protección plástica que se compraban exprofeso para los días difíciles...Me acuerdo que mi hermano un día se las puso como rodilleras para jugar futbol. Yo creo que por eso, nunca quise un pony.
Moda ochentera...

Zafo Califo, vieja el que lo dijo...

miércoles, 19 de noviembre de 2008
Por qué me quité del vicio...

martes, 18 de noviembre de 2008
De apodos, besos y santos...

Historias de horror en la familia Chávez

lunes, 17 de noviembre de 2008
Madre, palabra sublime....

Por qué me volví atea

1. Las mamás catequistas: estas santas mujeres, normalmente madres de alguna de mis compañeras, invirtieron parte de su vida marital en impartir clases de religión a las niñas ávidas de alcanzar la salvación. Nada más que había un problema. Yo no era Exasac (traducción: hija de exalumna del Sagrado Corazón), por lo que las preferencias maternas iban en este orden: hija directa; prima de hija directa; amiga hija de Exasac; hija de amiga Exasac de otro colegio; niñas comúnes y corrientes. O sea, yo.
2. Misa de viernes primero: todos los viernes primero de mes, misa en la capilla quisieramos o no, durante trece años de mi infeliz niñez; zape en la cabeza si voltebamos atrás o no comulgabamos;
3. Canciones como "Santa María del Camino" y, por supuesto el himno a Magdalena Sofía. Por cierto, la mitad de mis compañeras se llamaban así;
4. Incursión en retablo vivo sobre la vida de Mater: yo salí con un hábito de monja decimonónica color negro, y un tocado que parecía tira de galletas Gamesa en la cabeza diciéndo: -¡Qué horror, esto es un adefesio! ¡Que lo tapen! Quienes sepan de esta historia sabrán a lo que me refiero;
5. Monjitas "buena onda" que andaban incursionando en la teología de la liberación, pero que eran "pellizquito de pulgita" por debajo del agua;
6. Memorización del catecismo de Ripalda: "Todo buen cristiano, está muy obligado...etc".
A la fecha, sigo soñando con monjas que me persiguen en aquel colegio de paredes altas y salones húmedos; todavía tengo la sensación tener que volver al colegio los domingos en la noche... hay cosas que uno no olvida...
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